En Uruguay crece el rechazo de los pobres hacia los gobiernos izquierdistas

Las estadísticas oficiales aseveran que la pobreza y la indigencia disminuyeron notablemente en el país durante el mandato de la izquierda

1.473
En Uruguay crece el rechazo de los pobres hacia los gobiernos izquierdistas (U)

Según las últimas encuestas de opinión en Uruguay, los pobres tienen una visión cada vez más crítica sobre sus gobernantes izquierdistas. Resulta relevante analizar las causas de dicho desencanto, dado que cuando el Frente Amplio asumió el poder en 2005, infundió una ola de esperanza entre ellos.

Tabaré Vázquez (2005-2010; 2015-2020) logró acceder a la presidencia mediante un discurso teñido de supuesto “humanismo”, enfocado en los “más necesitados”. Además, logró convencer a la mayor parte de la población que los partidos tradicionales eran corruptos y habían hecho todo mal. Asimismo, de que su partido se encargaría de “enderezar” la situación, elevando en forma considerable la calidad de vida de la población, especialmente, la de los más necesitados.

Cuando Vázquez conquistó por primera vez la presidencia, el país estaba empezando a recuperarse de la terrible crisis financiera de 2002, con su inevitable secuela social que hizo aumentar la pobreza y la miseria. Pero la tendencia económica era ascendente, habíamos logrado salir del pozo.

Además, durante la mayor parte de estos trece años de gobiernos izquierdistas, los precios de nuestros productos de exportación tuvieron precios excepcionales en los mercados internacionales, lo que redundó en una recaudación impositiva récord. Es decir, tanto Vázquez como el expresidente Pepe Mujica (2010-2015), contaron con ingentes recursos.

Fieles a la ideología que guía sus pasos, pusieron en práctica una serie de medidas. Entre ellas, Vázquez creó el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), agregándolo a los innumerables organismos que ya existían para cumplir idéntica función. Los “planes sociales” sin exigir contraprestaciones –ni siquiera la obligación de que los beneficiaros enviasen a sus hijos a la escuela que regía hasta entonces- fueron su buque insignia.

Un ingenuo podría pensar que las autoridades izquierdistas son “buenísimas”: te “regalan” plata a cambio de nada.

Otra muestra del “humanismo” de los gobiernos de Vázquez y Mujica, fue haber dejado libres a muchos delincuentes y no reprimir en serio los malhechores, con la excusa de que eran “víctimas” de la sociedad. Es decir, la responsabilidad de sus malas acciones no era de ellos, sino de sus conciudadanos.

Pero, como señala Daniel Pipes, “las ideas hacen funcionar al mundo. Las buenas crean libertad y riqueza, las malas; opresión y pobreza”. Es una ley de fierro que no falla.

En consecuencia, las nocivas ideas de los gobernantes del Frente Amplio materializadas en políticas públicas han provocado un descenso notable en la calidad de vida de población, especialmente, de aquellos sectores con menores recursos.

Las estadísticas oficiales aseveran que la pobreza y la indigencia disminuyeron notablemente en el país durante el mandato de la izquierda. Inducen a pensar que todo marcha de maravilla. Sin embargo, las encuestas muestran otro panorama: el apoyo de los más humildes hacia el partido gobernante, viene declinando a pasos agigantados.

Eso surge de la comparación entre encuestas realizadas en 2013 y la actualidad. En febrero, abril y junio de 2013, el Frente Amplio recogía mayor adhesión que el Partido Nacional (opositor) entre las clases más bajas y menos educadas. En promedio, durante los tres meses mencionados la proporción era de 46 % contra 21 %, a favor del partido gobernante.

En cambio, los datos correspondientes a octubre de 2017, febrero y abril de 2018 muestran otro panorama. En promedio, el porcentaje de simpatía política que recogían tanto el Frente Amplio como el Partido Nacional era de 31%.

O sea, que en los últimos cinco años la izquierda perdió apoyo entre los sectores más carenciados mientras que el principal partido de la oposición se fortaleció.

Las autoridades consideran que esos sectores son unos “mal agradecidos” porque con “todo” lo que ellos le han dado, están cada vez más disconformes.

¿Cuál es la explicación?

Lo que ocurre, es que esos “planes sociales” no están diseñados para sacar a la gente de la pobreza sino para mantenerlos en ella. Asimismo, la educación pública ha llegado a un nivel tan calamitoso, que ya no es la “escalera social” que solía ser.

Con respecto a ese punto, es importante recordar que Vázquez es de origen humilde. Pero, gracias a ese Uruguay construido por los partidos tradicionales, a pesar de carecer de contactos políticos, en base a su propio esfuerzo y capacitándose, logró hacerse millonario y ser presidente de la república.

Con los gobiernos izquierdistas, ese medio honesto de ascenso social ha dejado de existir.

Por otra parte, se envilece a las personas haciéndolas depender de ayudas estatales “sin contraprestaciones”. ¿Por qué? Porque podría parecer muy “generoso” pero en realidad, constituye un modo insidioso de asegurarse que nunca puedan valerse por sí mismas. Se les quita dignidad y se las expone a vejámenes.

El funcionamiento del Mides es pérfido. Para demostrarlo, reproduciremos unos párrafos sacados de “La Juventud”, un conocido diario de izquierda. El artículo se titula “MIDES, corrupción y acomodos”:

“Desde su creación en 2005, el MIDES (Ministerio de Desarrollo Social), se ha caracterizado por la corrupción, el acomodo y el clientelismo político. Los jerarcas del MIDES hablan de ‘políticas sociales’, cuando en realidad montaron una enorme maquinaria clientelística, que favorece a dirigentes del Frente Amplio. La corrupción política se refiere al mal uso del poder público, para conseguir una ventaja ilegítima generalmente de forma secreta y privada”.

“El MIDES, bajo la máscara de implementar ‘políticas sociales’, favorece a amigos, militantes, amantes, vecinos y familiares, en perjuicio del ciudadano común”.

El Tribunal de Cuentas “advierte que el ministerio hizo ‘70 contrataciones directas con distintas personas jurídicas de derecho privado’ que ‘deberían tramitarse a través del procedimiento de Licitación Pública’. También señala que las contrataciones no se adecuan con las causales de compra directa por excepción”.

“Como se aprecia todo es turbio y oscuro. No hay transparencia de ningún tipo. El MIDES es un aguantadero de militantes del Frente Amplio, y está dirigido por politiqueros fracasados que no accedieron a cargos mejores. Es un ‘premio consuelo’, a los que no resultaron electos legisladores o directores de empresas públicas”.

En consecuencia, vemos que la apelación a “los pobres” y ese supuesto “humanismo”, esconden intereses no tan nobles…

Por otra parte, la delincuencia se ha desbocado. La sufren especialmente los barrios más pobres, porque tienen menos recursos para protegerse. En el correr del año, más de cien familias fueron expulsadas de sus hogares por bandas de narcotraficantes.

Los tiroteos menudean. Lo que ha provocado que una bala perdida mate a alguien que estaba tranquilamente en su casa. Las ambulancias y los médicos ya no quieren ir a esas zonas cuando los necesitan, porque los asaltan Eso no pasaba antes. Tampoco que en esos barrios los malandros molestaran a los vecinos.

En estos últimos años se ha producido un gran deterioro moral. Había ciertos códigos de conducta que hasta los delincuentes respetaban; ahora ya no. Por consiguiente, los habitantes de esos barrios viven con temor y sienten que el Estado está ausente para lo que es verdaderamente relevante.

Por consiguiente, a pesar de la bonanza excepcional que disfrutó el país en los últimos años, ellos han perdido calidad de vida en forma alarmante.

En función de lo expuesto, ¿es sorprendente que crezca el rechazo de los pobres hacia el partido gobernante?

Comentarios