¿Por qué el Ejecutivo uruguayo castigó a Manini Ríos?

¿Cuál podrá ser la razón oculta tras el castigo al militar?

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¿Por qué el Ejecutivo uruguayo castigó a Manini Ríos? (Efe)

El arresto a rigor por 30 días que el presidente Tabaré Vázquez le impuso a Guido Manini Ríos, comandante en jefe del Ejército, conmocionó al Uruguay. Impactó tanto la forma como las razones que pudo haber tenido para adoptar esa medida tan severa con un militar de tan alto rango.

Con respecto a la forma, en un principio se afirmó que el gobierno no le notificó directamente al militar la dura sanción que le había impuesto, sino que este se enteró junto con el público mediante un informativo de TV. Actualmente no está claro que haya sido realmente así pero lo concreto es, que el Ejecutivo filtró a la prensa la noticia. De ese modo, se aseguró de que fuera ampliamente difundida.

El noticiero informó que la decisión de castigar al jerarca militar –que se encontraba en México en viaje oficial- fue tomada durante una reunión de gabinete encabezado por Vázquez, tras un informe del ministro de Defensa Nacional.

¿Qué pudo haber causado tanto malestar en el seno del gobierno?

Fueron las declaraciones de Manini Ríos en un radio, donde alertaba sobre los perjuicios que acarrearía si era aprobaba en diputados, la reforma del sistema de retiros y pensiones militares. Ese proyecto de ley ya cuenta con la media sanción del senado.

Sus dichos molestaron especialmente al ministro de Trabajo Ernesto Murro y a Danilo Astori, ministro de Economía, quienes incluso habían pretendido que fuera destituido.

¿Qué fue lo que dijo que irritó tanto a los jerarcas mencionados?

Manini Ríos expuso que la proyectada reforma iba a golpear primordialmente a los sectores más bajos de las Fuerzas Armadas y que él, como jefe de los soldados, tenía la obligación de decirlo. Afirmó que “esta ley tal y como está aprobada afecta a toda la jerarquía, pero al que más le pega esta ley es al soldado y al sargento”.

Además, señaló que no era cierto lo que había sostenido el Ministro Murro, quien declaró que la reforma iba a ser “generosa y gradual” y “beneficiosa” para los militares, ya que contempla la especificidad de los integrantes de las fuerzas y los años de servicio.

Manini Ríos refutó a Murro. Manifestó, que “No le puedo atribuir de ninguna manera al ministro mala fe ni puedo ni siquiera creer, y no lo creo, que mienta a sabiendas. Simplemente creo que no está bien informado. Si el señor ministro agarrara una calculadora y tomara los términos de la ley y la realidad de nuestros soldados, se va a dar cuenta de que lo que digo es así. El soldado va a tener que hacer más años para irse con la mitad” de su salario.

En adición, como un militar está obligado a dejar su cargo al cumplir 48 años, una franja importante de ellos no tendría derecho a retiro, dado que no habrían computado los años mínimos que exige la modificación propuesta. Ergo, “van a tener 20 años de servicio y los van a mandar a la casa sin retiro”.

Astori -cuya cartera redactó el texto de este proyecto- reaccionó con molestia expresando que “Hay aquí un error de análisis de la reforma […] podrá ser criticada por diversas razones por quienes no están de acuerdo con ella pero no incurre” en la desviación mencionada por Manini Ríos. Agregó, que “Es una reforma absolutamente imprescindible para el país, porque Uruguay está dedicando una suma muy grande de dinero a asistir y financiar una caja que está pagando pasividades que con respecto al pueblo uruguayo en su conjunto son auténticamente privilegiadas”.

Según Astori, la pena impuesta al comandante en jefe por Vázquez está justificada, porque el Poder Ejecutivo entendió que “había incurrido en una desviación que no está admitida por la Constitución”.

En la misma línea argumental, el noticiero que había dado a conocer la noticia, había señalado que “la sanción fue aplicada debido a varias manifestaciones públicas de Manini Ríos en las que hizo consideraciones políticas que le son prohibidas. La Constitución establece que los militares en actividad, cualquiera sea su grado, deberán abstenerse de cualquier acto público o privado de carácter político, salvo el voto”.

De inmediato se desató una controversia sobre la situación planteada. Las posturas se dividieron entre quienes sostenían que los dichos de Manini Ríos podían ser considerados de carácter político y los que afirmaban que por el contrario, estaba haciendo uso de su derecho constitucional a la libre expresión de sus opiniones en un área que le concernía directamente.

Tan dudoso se presenta el panorama, que el gobierno cambió de argumento y ahora el ministro de Defensa manifiesta que se lo castigó, en función del reglamento disciplinario R21.: Su artículo 53 establece que constituye una falta contra la disciplina, que un militar comente públicamente proyectos de ley que  están siendo discutidos.

Sin embargo, el R21 indica claramente que las sanciones deben hacerse en forma gradual, comenzando por un apercibimiento. En el caso de Manini Ríos no se respetó esa normativa, lo cual hace pensar que se actuó bajo los efectos de la furia. Ergo, lo que las autoridades declaran para justificar la medida -incluso contradiciéndose entre ellas- aparentan ser meras excusas.

Entonces, ¿cuál podrá ser la razón oculta tras el castigo al militar?

Para empezar, lo que denuncia Manini Ríos se ajusta a la verdad a pesar de que Murro y Astori pretendan que no lo es y se enojen.

Tanto es así, que incluso un diputado oficialista, Darío Pérez, se niega votar la reforma de la Caja Militar aduciendo que perjudica a los escalafones más bajos de las Fuerzas Armadas, que pasarán a ganar menores pasividades y les aumentará la edad requerida para jubilarse. Por consiguiente, algunos no podrán llegar a tener la causal jubilatoria.

O sea, lo mismo que afirma Manini Ríos.

Lo que expone Pérez –cuyo voto es decisivo para que la reforma pueda ser aprobada-llevó a que algunos de sus correligionarios parlamentarios admitieran que hay un “error” a corregir en el proyecto.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que tanto Murro como Astori están considerando presentarse a la contienda electoral. En ese contexto,  los dichos de Manini Ríos los dejan a ambos muy mal parados, incluso, como mentirosos y desaprensivos con los más necesitados…

Asimismo, queda en evidencia que la pretendida “preocupación” de los integrantes del partido oficialista por los sectores más humildes, es puro cuento. Retórica bien ensayada que apela a las emociones pero que se guardan en el bolso, ni bien se conquista el poder.

Astori defiende la reforma de la Caja Militar con la excusa de que hay que cuidar el dinero de “todos los uruguayos”. Sin embargo, en la Rendición de Cuentas que mandó recientemente al Parlamento se aumentan –con total desconsideración hacia los sufridos contribuyentes- los ya abultados gastos estatales. Incluso, cuando la economía se está enlenteciendo y arriban vientos huracanados desde Argentina y Brasil, que indudablemente nos afectarán.

Por tanto, no parecería que el objetivo de la reforma sea cuidar el dinero de los contribuyentes. Más bien, parecería que el fin es contar con abundantes recursos para costear el carnaval electoral que se aproxima y de ese modo, seguir aferrados al poder.

En conclusión, daría la impresión de que lo que impulsó al Ejecutivo a aplicar ese duro castigo a Manini Ríos, fueron los cálculos electorales de sus integrantes, pretensiones que fueron afectadas por su denuncia.

 

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