Maduro, AMLO, Morales y el Caribe: los grandes perdedores en Montevideo

La propuesta de reactivar una mesa de diálogo por Uruguay y México, países que aún reconocen al dictador venezolano, se vio frustrada por la participación del Grupo de Contacto para Venezuela promovido por la UE.

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El objetivo del régimen de Maduro de conseguir un poco de oxigeno con una nueva “mesa de dialogo” a través de los aliados de Maduro, México y Uruguay, se vieron frustradas en Montevideo. EFE/Alejandro Prieto

 

Escudándose en la “neutralidad” de no aceptar a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela como la mayoría de Latinoamérica, Uruguay y México convocaron a una reunión en Montevideo para el 7 de febrero. La idea era “sentar las bases para establecer un nuevo mecanismo de diálogo que, con la inclusión de todas las fuerzas venezolanas, coadyuve a devolver la estabilidad y la paz en ese país”.

Los anfitriones habrían propuesto “4 Fases para el Diálogo en Venezuela”. El llamado Mecanismo de Montevideo  tenía previsto que si el chavismo y la oposición aceptaban dialogar bajo este esquema, se invitarían a la titular de la Secretaría General Iberoamericana (Segib), Rebeca Grynspan, al excanciller uruguayo Enrique Iglesias y al exsecretario de Relaciones Exteriores mexicano Bernardo Sepúlveda acompañar el proceso.

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Maduro estaba feliz, y así lo manifestó a través de Twitter.

Sin embargo, su alegría duró poco. La reunión terminó tomando otro rumbo, dejando atrás el ya fracasado camino del diálogo.

Juan Guaidó y el gobierno estadounidense rechazaron la propuesta inicial de Montevideo. Incluso el departamento de Estado de EEUU manifestó que el “tiempo para diálogo con el gobierno de Nicolás Maduro ya pasó”, según reseñó la agencia REUTERS.

La reunión, que terminó siendo liderada por el llamado Grupo de Contacto para Venezuela (promovido por la Unión Europea) y que incluye a los países del Grupo de Lima, dio al trasto con las ilusiones de la dictadura venezolana de encontrar otra bombona de oxígeno ante las presiones internas e internacionales.

Desde el inicio de la reunión, la Alta Representante y Vice Presidente de la UE, Federica Mogherini, diferenció la postura del Grupo de Contacto de la de sus anfitriones.

Sostuvo que el Mecanismo de Montevideo y el del Grupo de Contacto son dos cosas diferentes con composiciones y objetivos diferentes.

Igualmente, en sus palabras de apertura de la reunión,  descartó de entrada una mesa de diálogo como ansiaba Maduro.

«El objetivo de este grupo no es imponer procesos o soluciones a los venezolanos; está claro que la solución a esta crisis debe provenir del pueblo de Venezuela. El objetivo tampoco es establecer una mediación o una negociación directa; pero creemos que una iniciativa internacional es importante para acompañar una salida pacífica y democrática de la actual crisis a través de elecciones presidenciales libres, transparentes y creíbles”, afirmó Mogherini.

En el comunicado final del encuentro en la capital uruguaya, tampoco se dice nada de crear una mesa de diálogo, sino que se destacan dos puntos. Uno, establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble, en el tiempo más próximo posible; y dos, permitir la urgente entrega de asistencia de acuerdo a los principios humanitarios internacionales. Para implementar ambos objetivos, se enviará a Venezuela una misión.

“Como lo dijimos hace unos días, era previsible que la iniciativa del Grupo Internacional de Contacto terminara asumiendo una postura similar a la del Grupo de Lima: transición y elecciones libres. Esto no se trata de un falso diálogo más, por suerte. Punto a favor”, dijo en un tuit Pedro Urruchurtu, politólogo venezolano y profesor de la Universidad Central de Venezuela.

Por su parte, el internacionalista Mariano de Alba pidió más claridad en uno de los dos puntos esbozados el jueves por el Grupo de Contacto.

“Si el objetivo es impulsar elecciones libres, hay que partir de la base que el régimen de Maduro se negó a cumplir esa obligación en 2018 y no ha manifestado voluntad concreta de solucionar, obviando además el ultimátum. Hay entonces que aumentar presión diplomática y económica”, manifestó en un tuit.

No obstante,  lo interesante es que Uruguay se desmarcó de México y adhirió al comunicado final del Grupo de Contacto, que tampoco firmaron ni Bolivia, ni los países del Caribe (Caricom) a pesar de haber asistido al encuentro.

“Un cambio interesante de postura provino del propio Uruguay (sin confiarnos). Después de buscar insistentemente iniciativa exclusiva de diálogo, junto a México, terminó respaldando la posición europea de búsqueda de mecanismos que faciliten la transición y elecciones libres”, dijo Urruchurtu.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, manifestó este viernes su frustración ante el resultado del encuentro.

«Hay una polarización sobre este tema y hay muchos argumentos. Y nosotros lo que queremos es el diálogo. (Este fue) el planteamiento en Uruguay», indicó AMLO en su rueda de prensa matutina desde Palacio Nacional, según EFE.

Mientras, el propio Maduro no tuvo otra opción que aceptar a regañadientes lo que sucedió este jueves en Montevideo. Este viernes aseguró estar dispuesto a reunirse con enviados del grupo de contacto, a pesar que lo calificó de parcializado e ideologizado.

«Bienvenido el grupo de contacto de la UE, aunque les digo desde ya que estoy totalmente en desacuerdo con la parcialización e ideologización en que han caído producto del extremismo con que ven a Venezuela», subrayó el gobernante.

Sin embargo, ya el mundo conoce bien al régimen dictatorial venezolano y será muy difícil que vuelva a engañar a la comunidad internacional con sus trucos para seguir alargando su estadía en el poder en Venezuela, la destrucción del país, y,  como dijo Mogherini, el riesgo de desestabilizar aún más a toda la región.

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