J.J. Rendón y el final de su película

J. J. Rendón es quizás la influencia más positiva dentro del círculo de Juan Guaidó, y en este sentido, es deseable que final de la película sea el que él proyecta

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Todos queremos que el final de la película sea el que J. J.  proyecta. (Utagawa Kuniyoshi)

En los últimos días el alto consejero del presidente Juan Guaidó, Juan José Rendón (o J. J.), decidió romper el silencio que se impuso tras el inicio de sus funciones.

Lo hizo por primera vez en CNN en español con el periodista Fernando del Rincón. En dicha conversación, sorprendió el desinterés del estratega por los hechos irregulares acaecidos durante estos meses y su afán por concentrarse en lo que llamó “el final de la película”.

No voy a analizar esa conversación, pues creo que tuvo mayor profundidad la segunda entrevista que concedió.

El lunes 23 de diciembre J. J. acudió al programa Agárrate para conversar con la directora de Factores de Poder, Patricia Poleo. La periodista, habiendo estudiado la entrevista de CNN, le pidió a Rendón que no hablara del “final de la película”. Con ello, desmontó la estrategia de discurso que surtió efecto con Fernando del Rincón.

Rendón afirmó algo que yo ya sabía: él ha abogado en favor de que Guaidó le dé una entrevista a Patricia Poleo y a Orlando Avendaño. Sin embargo, afirma que él no obliga a nadie a hacer lo que no quiere.

Este es un síntoma que denota su claridad en un aspecto: esta no es una campaña electoral. No me cabe duda de que durante una contienda presidencial un estratega como Rendón tendría plena autoridad para imponer a un candidato que hable con los periodistas más influyentes del país, así sean críticos. En este caso, Rendón parece no tener suficiente influencia o interés en imponer una entrevista. Eso es de respetar.

Yo he aprendido que un político honesto y con espíritu de trascendencia se enfrenta a cualquier periodista porque confía en su discurso y su ética. La conveniente escogencia de interlocutores termina por dejar mal parados al político timorato y a los comunicadores complacientes.

Rendón fue contundente al decir que no lidia con el ego de Leopoldo López, lo cual me hace pensar que él se maneja en una esfera paralela al G4. Él parece estar «construyendo capacidades» para dominar por encima de ellos, pero hasta hoy no lo ha conseguido.

Sobre el “Leopoldazo”, J. J. afirmó que la operación estaba destinada al fracaso desde antes de que ocurriera, pues hubo cuatro errores fundamentales:

  1. Si mucha gente sabe sobre algo, es probable que ese algo no ocurra.
  2. Si confías en un grupo que ha demostrado que se deja infiltrar y no son confiables, error.
  3. Si pones tus fichas en una sola solución, error.
  4. Si dependes de demasiados factores, es probable que fracases.

Rendón reconoce que López sigue teniendo una gran influencia sobre Guaidó y le recomendó al presidente que se abra a escuchar a más gente y se cierre a escuchar a esos a quienes escucha excesivamente.

Rendón justifica la influencia del G4 sobre Guaidó con el hecho de que su poder está sujeto a la Asamblea Nacional y los partidos mayoritarios. Yo considero que esa visión es justamente la que tiene este proceso trancado.

Seguir tratando de construir soluciones políticas desde un parlamento para sacar del poder a un conjunto de mafias no va a llevarnos a ningún lado. Si la figura del presidente encargado debe seguir sometida a los votos de AD, PJ, VP y UNT, estamos perdidos.

J. J. reconoce que un presidente transicional no debería partidizarse, pero considera que Guaidó “no es un presidente de transición todavía”. Ese “todavía” se plantea como la justificación para que Guaidó siga unido a las dirigencias partidistas.

Rendón habla del Estatuto de la Transición como un “amarre” que se instituyó “pensando que esto [el régimen] iba a caer más rápido y que era mejor que no hubiera una sola persona, sino una especie de colegiatura”.

Ante el planteamiento de Patricia sobre la capacidad que tenía Guaidó en enero de deslindarse de todos los demás factores y que el apoyo popular lo legitimara como presidente, Rendón difirió y consideró que ahora el presidente está obligado a gestionar su poder e independencia.

“Está claro que ellos pensaron que este momento podía funcionar así (bajo el Estatuto de la Transición) pero no funcionó”, dijo J. J., sugiriendo que se debe entrar en una “transición de la transición”.

Sobre la exclusión de María Corina Machado y Antonio Ledezma, Rendón afirmó que es una de las falencias que deben corregirse, y ha abogado para que sean incluidos en el proceso (sin haber tenido éxito hasta ahora).

Rendón afirmó que la caída de Guaidó en las encuestas no ha sido suficiente para que deje de ser el líder de la oposición (recordemos que la encuesta más reciente de Meganálisis lo ubicó con un 10,3% de respaldo).

Yo considero que ahí encontramos, otro error. Guaidó tuvo el respaldo para ser el líder de la oposición, pero decidió disolver ese poder entre cuatro partidos que lo sometieron e inhabilitaron en el sentido práctico para tomar las decisiones que correspondían al momento histórico. Guaidó pudo ser el líder de la oposición, pero no lo fue. Es un sirviente del G4.

Rendón considera que se debe desburocratizar la toma de decisiones. Coincido, pero ello no ocurrirá mientras el ejecutivo esté poseído por el legislativo.

Sobre la prepotencia que proyecta Guaidó, el estratega considera que es una capa de protección creada producto de los numerosos ataques que ha recibido, pero que no corresponde con la verdadera forma de ser del presidente. Eso, yo lo creo.

El alto consejero presidencial habló sobre la noción de que estamos en algún tipo de campaña por parte de los estrategas en comunicación del presidente. A esa percepción errada se le pueden atribuir los spots y sesiones fotográficas carentes de empatía con el momento actual. Rendón afirma que esos elementos, que desde afuera parecen intencionales, mediocres y descuidados, son en realidad producto de la espontaneidad y desorden.

El estratega aceptó que la forma de expresarse de Guaidó no corresponde a su cargo y que le ha dicho que no puede permitirse “deslices verbales”.

Sobre el regreso de los diputados del PSUV a la Asamblea, J. J. cree que ellos no están relacionados con la compra de diputados opositores para evitar la reelección de Guaidó.

Acerca de la orientación política del presidente, Rendón dice que el hecho de que Voluntad Popular esté en la Internacional Socialista “no significa que todos los partidos que están ahí son de izquierda”. Ahí me permito corregirlo, pues en el sitio web de dicha entidad se afirma que son “la organización mundial de partidos socialdemócratas, socialistas y laboristas” y en una entrevista con El Estímulo, Guaidó afirmó que se considera de centro, pero su “corazoncito” está a la izquierda.

Rendón se dice a favor de tenderle “puente de plata” al enemigo.

J. J. considera que la toma de decisiones de Guaidó hasta ahora no se ha visto modificada por presiones de los adecos o de Manuel Rosales, pues cree que ese entorno “ha sido muy colaborador con él”. Aún así, reconoce que ha tenido que tomarlos en cuenta más de lo que él recomendaría debido a la naturaleza colegiada de este gobierno.

Acerca del llamado “Cucutazo”, el estratega cree que se “exacerbó lo que ahí ocurrió”, no solo en los montos sino en la atribución de delitos que no habrían sido precisos. Rendón considera que hubo un juicio previo contra los implicados producto del sensacionalismo.

Sobre las investigaciones por corrupción en la Comisión de Contraloría hechas por Factores de Poder, el estratega lamentó que Armando.Info no diera el crédito correspondiente, pero omitió decir que tampoco en el gobierno interino nombraron nunca la investigación de Poleo y se refirieron siempre a la del portal informativo.

Sobre su relación con PanAm Post, Rendón afirmó en un punto de la entrevista que habla con todos nosotros: “Con el dueño y los periodistas”. Según he confirmado, el contacto en efecto existe: con Luis Henrique Ball, director, y Orlando Avendaño, co-editor en jefe. Otros periodistas y analistas que cubrimos el tema venezolano no tenemos contacto con él.

La conversación continuó y Poleo consideró que al final la salida será militar, pero afirmó que “eso no tendrá que ver con Guaidó”, en lo que J. J. difirió afirmando que “todo tiene que ver con todo”.

En ese programa Patricia aclaró que el asalto al Batallón 513 en el estado Bolívar, fue real. Según sus fuentes, la extracción de las armas fue exitosa y llamaron a la sublevación “Operación Aurora”. En este movimiento militar, Guaidó no estaría implicado.

El debate entre Rendón y Poleo alcanzó su punto más álgido cuando tocaron el tema de la fiscal general, Luisa Ortega Díaz.

Patricia esgrimió el argumento de que el Gobierno interino no puede aliarse con violadores de Derechos Humanos, mientras Rendón defendió el aporte de Ortega a la causa de la libertad, apostando por un debido proceso posterior a la caída del régimen.

Finalmente, ambos coincidieron en que su trabajo está enfocado en el cese de la usurpación y una vez alcanzada la libertad, considerarán el retiro.

Rendón
J.J. Rendón, alto consejero de Guaidó (Fotomontaje: PanAm Post)

Pensamientos finales

De esta entrevista concluyo que J. J. Rendón es quizás la influencia más positiva dentro del círculo de Juan Guaidó. Tiene gran claridad en algunos de los errores que deben corregirse y eso lo celebro.

No obstante, es evidente que en estos meses no ha logrado hacerse con la cuota necesaria de poder para corregir los desatinos de la ruta emprendida.

Considero que tiene razones de peso para seguir ahí y esos motivos son éticos, no económicos. Él cree que hay una serie de elementos que pueden conducirse en un sentido distinto al actual y ello produciría el cese de la usurpación.

Su determinación, desafortunadamente, no es la que comunica el Gobierno interino, pero él espera que 2020 sea el año en que finalmente se dejen conducir por el camino del bien.

De no ser así, creo que él sabrá hacerse a un lado y dejar que ese barco se hunda sin él.

Hay algo en lo que deberíamos coincidir: todos queremos que el final de la película sea el que J. J.  proyecta. Vendrá después una secuela: esa en la que todos los responsables (del régimen y de la oposición) tendrán que pagar por sus crímenes.

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