Censo: no les abriré la puerta (de nuevo)

En el marco de un nuevo censo nacional en Venezuela, los ciudadanos se descubren más vulnerables que nunca

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El censo nacional será una herramienta para vulnerarnos aun más. (Foto: Flickr)

Me veo en la necesidad de recordar una nota del año 2011, que ocho años más tarde, mantiene lamentable vigencia: el régimen insiste en violentar la privacidad de los ciudadanos para atropellar sus derechos. Efectivamente, a raíz del levantamiento de información del censo de ese año, escribí una nota que titulé «Por qué no les abriré mi puerta», en el que exponía las razones por las cuales me declaraba en rebeldía civil al negarme abrirle la puerta de mi casa a los empadronadores del censo del gobierno.

Argumentaba entonces que «que datos personales, como quiénes y cuántas personas viven en nuestra casa, cuántas habitaciones tiene, qué tipo de vivienda posees, estén en manos de un gobierno como este, es inaceptable para la inmensa mayoría, discriminados  políticamente en Venezuela a través de la lista de Tascón, que está más vigente que nunca». No solo mi apreciación sigue siendo válida, sino que la situación se ha agravado porque en esta fase de la destrucción de Venezuela, van tras las viviendas de quienes han huido del país por razones humanitarias.

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Una nota de Tal Cual  nos reseña que «el vicepresidente de Planificación, Ricardo Menéndez, informó este viernes que el XV Censo Nacional del Sistema Estadístico y Geográfico tendrá dos fases: el levantamiento de información inmobiliaria y, posteriormente, el empadronamiento familiar. Detalló que en la primera etapa se hará un conteo de los inmuebles existentes en el país, bien sean hogares, comercios o locales, a los cuales se les colocará una etiqueta con un código QR que contendrá toda la información».

El funcionario del régimen de Maduro informa, en este sentido, que quienes realizarán ese censo serán «la Milicia Bolivariana, el Poder Popular y Somos Venezuela, que serán el gran cuerpo de empadronadores que vamos a tener desplegados en el territorio nacional», repitiendo el tristemente célebre caso de Luis Tascón, quien se apoderó de la información de las planillas del referéndum revocatorio contra Hugo Chávez y la sistematizó para perseguir a quienes hacíamos y hacemos oposición. En consecuencia, miles de personas perdieron sus trabajos, no se contrató y no se dio acceso a beneficios estatales a ciudadanos que firmaron legítimamente para que Hugo Chávez abandonara un cargo que no le pertenecía a nadie y que fuera designado por el pueblo de Venezuela, que tenía el derecho a revocarlo de acuerdo a la Constitución.

Menéndez no tiene vergüenza de decirnos abiertamente que no serán siquiera los funcionarios del Instituto Nacional de Estadísticas, INE, quienes harán el levantamiento de información. Resulta que ahora la Milicia Bolivariana, un ente paramilitar inventado por el régimen y que no está establecido en ninguna legislación militar, un partido político de nombre Somos Venezuela, de corte comprobadamente oficialista, y algo que llaman Poder Popular, serán los que irán casa por casa solicitando información personal a los ciudadanos. ¿Qué creen ustedes que hará esa gente con esa información privada, como lo fue la voluntad de los venezolanos para el revocatorio de Chávez? Al saberse condenados a defenderse sin poder salir de Venezuela, el régimen incautará los bienes inmuebles de los que se han ido para compensar a quienes todavía necesita en el país para su protección (sin contar con aquellos que se apropiarán personalmente quienes administrarán ese despojo) en una expropiación multimillonaria, cuya cifra en dólares dejará lo que pasó en Cuba como un jueguito de Monopolio.

¿Ha dicho algo la Asamblea Nacional de este nuevo despropósito del régimen de Nicolás Maduro? ¿Se han detenido a pensar en la oposición oficial la trascendencia y la gravedad de este nuevo movimiento del régimen, que puede provocar violencia entre venezolanos? Espero que los ciudadanos diputados detengan por un momento la campaña electoral que han iniciado en todo el país para legislar a favor de los más de 4 000 000 de venezolanos a quienes el régimen se apresta a despojar de sus viviendas con la excusa de un censo, cuya información será de nuevo utilizada en contra de los derechos de los ciudadanos.

Esto no corre exclusivamente para los bienes inmuebles. No se ha hablado todavía de ese «empadronamiento familiar», que es aun peor porque determina con mucha mayor exactitud de lo que hicieron durante el censo del año 2011, cuando todavía no habían profundizado su «robolución». Sabrán con precisión quirúrgica quien comerá y quién no comerá en Venezuela, qué cosa comerá, cuándo y dónde. Podrán decidir los servicios que darán y cómo los discriminarán selectivamente de acuerdo al criterio de conveniencia que les dé la gana. La tecnología de la información les está dando las herramientas necesarias, como por ejemplo, el Código QR para identificar viviendas, que es capaz de almacenar mucha información, además de poder ser transmitirla por celular. El régimen sí ha sabido sacarle provecho político a la tecnología.

Sin poseer todavía Venezuela ninguna legislación que proteja debidamente los datos personales de los ciudadanos, a contravía de toda Latinoamérica, no solo puede pasar cualquier cosa (porque igualmente el régimen atropellará nuestros derechos) sino que nuestra oposición de muy baja calidad, lamentablemente dejará que la población siga desprotegida porque solo han dado muestras de cohabitación con aquellos que, a pesar de tanto diálogo, no han dejado de violentar los derechos de los venezolanos.

Por lo pronto, solo los ciudadanos comunes tenemos algo que decir para defendernos si la clase política anda en campaña para convivir con el régimen que nos atropella. Comenzaré, de nuevo, como hace ocho años, por ejercer mi derecho de no abrir la puerta de mi casa a los esbirros del régimen, con la convicción de que esta será la última vez.

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