Parir en Cuba: otro fracaso de la medicina revolucionaria

El bebé de una menor murió en su vientre hace días y no lo han removido, otra -también menor- dejó de tener contracciones y sigue a la espera de ser atendida.

567
La precariedad de la maternidad en Santa Clara expone la farsa del sistema de salud cubano. (FotoMontjaje de PanAm Post)

La mañana del 16 de mayo, recién le dieron suero, luego de cinco días de espera, a una joven madre, menor de edad, para empezar el labor de parto. Tres días antes (dos después de su ingreso al hospital), los médicos indicaron que el bebé falleció en el vientre de su madre. Tardó en ser atendida, fue demasiado tarde y ahora le harán parir a un bebé muerto.

En el Hospital Universitario Gineco-Obstétrico Mariana Grajales, otra madre, también menor, desatendida, lleva cuatro días esperando parir y ya dejó de tener contracciones. Desde la provincia de Santa Clara, en Cuba, nos llegan de primera mano fotos y testimonios de cómo es parir bajo el sistema de salud más publicitado por el gobierno y quienes son fieles a la ideología política que lo sostiene, el socialismo. Para mantener en pie el mito, el Estado cubano exporta médicos que tanta falta hacen en Cuba. A cambio, están estudiantes de medicina y médicos venezolanos.

Hoy, la parturienta es hija de Marisol Peña Cobas, activista libertaria. Su hija nació en prisión. La madre se entregó a las autoridades para poder acceder al único sistema de salud en Cuba, el del Estado. Era perseguida por haber protestado porque bajo los Castro hay zonas restringidas para los cubanos, mientras que los turistas internacionales tienen libre albedrío.

La oposición de su madre, hizo necesario que la niña se críe en otra provincia, sin la persecución social de ser hija de una “contrarrevolucionaria”, un delito que paga toda la familia.

Aunque la madre autorizó el uso de las fotos, al ser menor, recortamos su rostro y no usaremos su nombre ni podemos usar las fotos de su cuerpo listo para traer al mundo el niño que espera. Sí de las condiciones del hospital donde está esperando dar a luz. Hace dos días está esperando ser atendida por un médico. Viendo la experiencia de otra muchacha cuyo bebé murió antes de nacer, están cada vez más nerviosas.

Sus contracciones ya se detuvieron y cuando la madre de la paciente y abuela de quien espera salir al mundo enfrentó al doctor, le dijo que estaba descansando. Se trata de un médico venezolano. Explica que los médicos que se han graduado en Cuba deben pagar sus estudios trabajando en la isla. Quebrando así, otro mito de la supuesta gratuidad del socialismo e indica que los demás “médicos” son estudiantes de medicina que aún no se han graduado.

Imagen panorámica de la sala de partos donde la joven madre reposa en medio del espacio de camas abarrotadas de las parturientas cubanas. (Marisol Peña)

Este fenómeno afecta a los habitantes. Hace apenas meses, falleció el hijo de una líder opositora en Camagüey, la vicepresidente del Partido Libertario Cubano José Martí de Camagüey. Fue al hospital con fuerte dolor abdominal y ante la ausencia de médicos, un grupo de estudiantes de medicina le indicó al joven convaleciente que el dolor se trataba de un gas, dicho vulgarmente, “un pedo” y le mandaron de vuelta para la casa. Resulta que tenía una hemorragia interna que cobró su vida. Todo por un descuido médico.

Ahora otra madre teme por la salud de su hija y también su nieto, pues ya se sabe que es varón. Fue tal el escándalo de Peña Cobas que no tardó en llegar la Seguridad del Estado, vestidos de civil.

Condiciones de los baños son desastrosas

Indica que cada mañana, alrededor de las 7:00, los acompañantes deben retirarse y no pueden volver hasta que los médicos se retiran. Es decir, no pueden estar presentes durante el diagnóstico.

“Hoy temprano en la mañana vi a dos personas con el perfil que apunta a que son agentes de la seguridad, los que nos reprimen. Creo que todo esto es debido a que he protestado y me he expresado en contra del comunismo”, dice Peña Cobas.

“Tuve otro encuentro acalorado con una trabajadora del hospital, porque fue y retiró el ventilador que se encontraba en la cama de mi hija. Le dije que los comunistas son malos de raíz y que tenemos que acabar con el comunismo desde su raíz”, agrega.

“Después de yo haber protestado fue que un médico me atendió y me explicó. Dice que es normal que esté inflamada. Yo no lo creo normal. Corre riesgo de sufrir preeclampsia”, explica Marisol.

“Según el médico tienen que esperar a las 41 semanas para inducir el parto. Cosa que tampoco creo. Si ellos quisieran, pudieran ayudarla a dar luz ya. Pues el bebé ya tiene 40 semanas de estar en el vientre de mi hija”, agrega.

Indica que las condiciones de salubridad son muy precarias. Partiendo del hecho que no hay habitaciones sino que todos los pacientes están en una sala comunal, sin cortina ni divisiones. Por lo tanto hay mucho ruido.

La comida no cumple las condiciones nutritivas mínimas para una parturienta

Hay un baño compartido para las 32 madres y sus respectivos acompañantes. El inodoro no tiene asiento y tampoco palanca para liberar el agua. A la ducha le faltan baldosas y la está colmada de humedad y hongos. Ni la única ducha ni el único inodoro tienen puerta ni cortina, sino una especie de bolsa plástica que cubre escasamente.

Por último, nos muestra la calidad de la comida que dan a las pacientes. El principal problema es que al ser todo de gestión estatal, no hay a quien reclamar. Como sucedió en el caso actual, en el momento que se critica un servicio provisto por la revolución, no tarda en llegar la Seguridad del Estado, para lo cual parece haber presupuesto para atención inmediata, mientras que para el servicio médico no.

Quienes defienden este modelo donde el Estado se encarga de proveer un servicio y tiene su monopolio, deben tener en cuenta que los cubanos -con la evidencia de lo padecido por las cubanas- no tienen otra opción para elegir dónde, cómo y cuándo recibir atención médica. Pues están a merced de la burocracia.

Comentarios