Anthony Bourdain, el chef que defendió la libertad

Por sus "instintos libertarios" defendió la libertad de expresión y llamó "infantlización" al proceso de control estatal del consumo

506
Por sus “instintos libertarios”, el chef internacional Anthony Bourdain defendía la libertad de expresión de quienes pensaban distinto a él. (FotoMontaje de PanAm Post)

El fin de semana fue de luto para los amantes de la alta cocina y la exploración del mundo, sus culturas y sabores a través de los viajes del chef Anthony Bourdain. Su cuerpo amaneció sin vida, luego de seis décadas de expresar su amor por la libertad a la par de su desprecio por medidas gubernamentales totalitarias.

Durante una entrevista en el 2007 con  el portal de inclinación libertaria Reason, Bourdain manifestó su postura sobre los controles estatales que grupos activistas pretenden imponer, qué se debería comer y qué no.

Pedir control estatal infantiliza a la población

Explicó que darle al Estado el poder de decidir qué se puede consumir implicaba “infantilizar” a la población, pues se le estaba diciendo qué hacer con su cuerpo. Entonces confesó que tenía “instinto libertario”.

Aprovechó también para manifestar cómo y cuánto la disponibilidad de recursos es lo que permite que las personas puedan elegir qué comer, un aspecto que muchos activistas pasan por alto cuando pretenden legislar sobre las preferencias alimentarias de otros.

“Una de las cosas que encuentro constantemente en mis viajes, que el activismo animal ignora, es que las personas que viven cerca del límite luchan por alimentar a sus familias y viven bajo toda clase de presiones, que en gran medida son desconocidas para estos activistas”, explica.

“Donde la gente está sufriendo, los animales que viven a su alrededor están sufriendo terriblemente”, agrega.

“En las culturas donde las personas no pueden darse el lujo de considerar los sentimientos de un pollo, tienden a tratarlos de manera deficiente. Los perros no viven bien en países donde la gente está hambrienta y oprimida”, exclama.

“Tal vez si dedicamos un poco de [nuestra] atención a cómo viven los humanos, creo que como consecuencia muchas de estas personas tendrían el lujo de pensar más allá de sus necesidades inmediatas, como agua para beber y lavar, y comida para vivir. Un poco más de empatía para los seres humanos para equilibrar esta preocupación desmesurada por los cachorros sería una estrategia más moral y eficaz”, concluye.

Más control significa más crueldad contra animales

En América Latina, esto es observable desde el caso de Venezuela donde las personas hambrientas han incurrido en matar a animales en peligro de extinción ante la escasez de alimentos.

Afecta a todas las especies, incluida la humana. Tanto por la falta de comida como por la empatía que sienten por otras especies, como sucede también en Venezuela cuando los zoológicos tienen incapacidad de alimentar a sus animales, lo cual ha llevado a que se sacrifique a los herbívoros para alimentar a los carnívoros.

Esto se repite dondequiera que haya socialismo. No en vano se dice satíricamente que en China se come todo lo que anda menos el automóvil, todo lo que vuela menos el avión y todo lo que nada menos el submarino.

Con la llegada del socialismo a China, llegaron largos periodos de escasez. Con la Reforma Agraria el régimen ordenó matar a millones de aves para impedir que estas se comieran los granos y lo que se logró fue alterar la pirámide alimenticia. Al no haber aves que coman insectos, la cosecha se llenó de plagas y millones de personas murieron de hambre.

Donde hay planificación central, muchas veces nacida de las mejores intenciones, ocurren monopolios que afectan tanto al productor como el consumidor. Pues extienden la capacidad del Estado al rubro privado.

Por respeto a los espacios privados, es que Bourdan defendía tanto la libertad de expresión como la libertad de asociación.

Cuando el presidente de una cadena de comida rápida, Chik-fil-A, dijo que se oponía a que se casen personas del mismo sexo, Bourdain refutó cuando el alcalde de Boston anunció que prohibiría la cadena en la ciudad:

“Apoyo su derecho inalienable a decir una mierda realmente estúpida y ofensiva, y creo en una mierda realmente estúpida y ofensiva con la que no estoy de acuerdo”.

“Apoyo eso e incluso podría comer su sándwich de pollo”, agregó y enfatizó que no se debe considerar que una postura sea correcta para defender el derecho de la persona a decir lo que piensa.

Por eso, defendiendo esa misma libertad de expresión, cuando activistas animalistas buscaban prohibir el foie gras, un platillo que alimenta gansos de modo que se engrosa su hígado, Bourdain dijo en referencia al gobierno de los EE. UU. sin titubeos: “¿Saben qué? Estamos alimentando a la fuerza a la gente en la Bahía de Guantánamo y hay personas que se preocupan porque estamos alimentando demasiado a un pato”.

En ese tiempo gobernaba Obama, que ganó el premio Nobel de la Paz, entre otras cosas, porque prometió cerrar la base de Guantánamo, en Cuba, promesa que nunca cumplió, por no hablar de las más de 26 mil bombas que arrojó -solo en 2016.

Comentarios