De la migración a la extorsión: caravana exige $50.000 a Trump

El presidente estadounidense afirma que el ejército tiene controlada la frontera, pero que sería más fácil y económico construir el muro que prometió

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Los migrantes centroamericanos se quejan de que Trump envió al Ejército en vez de a trabajadores sociales. (Fotomontaje PanAmPost)

Hace un mes que miles de inmigrantes centroamericanos, conocidos como «la caravana«, esperan cruzar a los EE. UU. desde la ciudad de Tijuana (México). Ahí, presentaron ante el consulado una carta donde exigen 50.000 dólares a cambio de regresar a sus países. Caso contrario, amenazan con ingresar ilegalmente.

Así lo informa el diario San Diego Union-Tribune, ubicado en la ciudad del estado de California que recibiría a los migrantes en caso que logren cruzar.

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La demanda fue presentada el día martes 11 de diciembre. Guerrero dio 72 horas al consulado para responder. Es decir, que el plazo vence el día 14, aunque no han anunciaddo qué medidas tomarán en caso de recibir una respuesta negativa.

Sumado a la exigencia monetaria, piden un alto a los procesos de deportación iniciados por las autoridades mexicanas.

Cabe resaltar que no hay unanimidad entre los migrantes. Dos grupos marcharon hacia el Consulado de EE. UU. en Tijuana con exigencias distintas.

Alrededor de 100 inmigrantes se dirigió al consulado a plantear sus demandas. El organizador de la protesta que exige $50.000 dólares, el hondureño Alfonso Guerrero Ulloa, dijio que “puede parecer mucho dinero, es una suma pequeña comparada con todo lo que Estados Unidos le ha robado a Honduras”.

Es decir, pretende mudarse a un país al cual acusa de ladrón y a cambio de no ingresar de manera ilegal, apela a la extorsión.

Por su parte, el segundo grupo de protesta, de menor tamaño, compuesto de medio centenar de migrantes, que cuenta el respaldo de la organización sin fines de lucro Pueblo Sin Fronteras, exigió un mayor número de casos de asilo procesado por día.

Al momento, se están procesando entre 100 hasta 300 pedidos de asilo por día, lo cual implica que los cientos y hasta miles que están a la espera tienen que esperar meses para ser atendidos.

Dicha espera implica gastos de comida y alojamiento para las autoridades locales del país de tránsito, en este caso México, hasta que EE. UU. resuelva qué hacer con los migrantes.

Hasta el momento, 300 han sido deportados, 700 han regresado voluntariamente a sus países de origen y 2.500 solicitaron visas humanitarias provistas por el gobierno mexicano, según indica Xochtil Castillo, una inmigrante de la caravana que se reunió el martes con las autoridades mexicanas.

Se estima que hasta el momento hasta 3.500 migrantes podrían haber cruzado ilegalmente la frontera o haberse mudado a otras ciudades mexicanas.

Ante la prensa, habló en representación de los migrantes, Douglas Matute, de 38 años e indicó que “mucha gente está yéndose porque aquí no hay solución. Pensamos que nos permitirían entrar, pero Trump envió al Ejército en vez de a trabajadores sociales”.

La controversia a nivel internacional se agudiza ante la presencia de las Fuerzas Armadas frente a una crisis migratoria y consigo la crítica a Donald Trump. Mientras el carácter amenazador, de ingresar ilegalmente y extorsionador, de exigir dinero a cambio de no hacerlo, pone en duda el respaldo a los migrantes.

A través de redes sociales, el Jefe de Estado norteamericano se refirió a la caravana en tiempo pasado, como un problema que ya fue superado. E indica que el muro, al igual que el ejército y la patrulla fronteriza, han logrado que no se pueda ingresar de manera ilegal. Por eso los migrantes centroamericanos están optando por quedarse en México o volver a sus países de origen.

Por último, aunque Trump aseguró que la Patrulla Fronteriza y el ejército han hecho un trabajo fantástico al asegurar la frontera, una «gran muralla» haría mucho más fácil y económico el trabajo.

Aclara que ya se han construido grandes segmentos y han renovado otros (cuya construcción empezó bajo el gobierno de Bill Clinton, un demócrata).

Aprovecha para aclarar que en el 2006, bajo la administración de George Bush hijo, el partido demócrata votó a favor de la construcción del muro. En ese entonces, el siguiente presidente, Barack Obama era senador, al igual que la rival de Trump en las elecciones, Hillary Clinton, y también votó a favor.

Sin embargo, en la actualidad, legisladores como Chuck Schumer, son abanderados contra el muro que pide Trump, pese a que fueron firmantes de la ley que obtuvo 80 votos a favor contra 19 en contra, para construir 112.5 kilómetros de cerca de seguridad en la frontera con México.

Finalmente, Trump da la razón a los legisladores que ampararon la medida en el 2006 y declara estar dispuesto a enfrentar su cambio de posición ahora. Concluye que el muro se construirá.

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