Indígenas venezolanos incendian puesto de GNB en venganza por asesinatos

Luego que la Guardia Nacional Bolivariana reprimió con balas, matando a dos indígenas e hiriendo a más de una doce, su pueblo tomó venganza

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Indígenas de la frontera sudeste de Venezuela prendieron fuego puesto de control de la GNB, luego que mataron a dos indígenas e hirieron a varios. (Twitter)

Fueron asesinados dos indígenas, al menos 12 heridos, cinco con impacto de bala, de los cuales tres necesitaron ser transportados a Brasil para cirugía, todo por intentar acceder a la ayuda humanitaria que la comunidad internacional envía a Venezuela, cuando Nicolás Maduro lo impide por la fuerza.

Como consecuencia, los pemones (etnia del estado Amazonas) tomaron venganza y en el aeropuerto de Santa Elena de Uairen, en el estado Bolívar, prendieron fuego al puesto de control de la Guardia Nacional Bolivariana, que horas antes reprimió a los indígenas con balas.

La noticia tomó trascendencia internacional cuando fue difundida por el senador de EE. UU. Marco Rubio, el mismo que convenció a Donald Trump que corte relaciones con Maduro.

Rubio, del partido republicano, es de origen cubano y como tal enérgico en la lucha contra el socialismo en América Latina, donde Venezuela es el caso más inminente.

Dentro de la crisis humanitaria que padece Venezuela, las comunidades indígenas han sido las más afectadas.

Y en la frontera con Brasil es particularmente tensa, puesto que al estar en una zona marginada sufren más que el resto del país la escasez de medicina y alimentos.

Tanto es así que los heridos no pudieron recibir atención médica en su país natal sino que tuvieron que ir en ambulancia hasta Brasil, luego de haber sido tiroteados por la Guardia Nacional Boliviariana.

Pero el problema de salud trasciende a este incidente violento, solo la falta de vacunación entre la mayoría de los habitantes ha provocado un retroceso histórico en la erradicación de enfermedades.

En el 2016 América Latina fue declarada libre de sarampión por la Organización Mundial de Salud. Pero en el 2018 brotaron no solo casos en Venezuela, sino que los refugiados llevaron la enfermedad a varios países del continente, entre ellos Ecuador que a su vez tuvo que declarar estado de emergencia ante el influjo de venezolanos que alteró su demografía.

Paralelamente, se desató una plaga entre los indígenas brasileros, dada la exposición a los venezolanos que huían en busca de atención médica al vecino país.

Hasta que el viernes 22 de febrero dijeron basta. Por la mañana, usando solo sus cuerpos trataron de impedir que los soldados fieles a Maduro frustraran el acceso de la tan necesaria ayuda humanitaria.

Por la tarde, hicieron arder las instalaciones de la entidad que se ha encargado de reprimir a quien cuestione el accionar del régimen, la Guardia Nacional Bolivariana.

Hicieron justicia por mano propia al castigar a quienes arrebataron la vida de dos de sus habitantes y hospitalizaron a más de una docena.

El presidente interno Juan Guaidó alertó a los militares que están bajo la mira y cómo actúen respecto a esta injusticia determinará su imagen ante la ciudadanía, si llevan ante la justicia a quienes asesinaron a los indígenas que buscaban ayuda humanitaria o si son cómplices de su represión.

Venezuela atraviesa momentos claves hacia una transición y los militares que han mantenido al régimen en el poder, contrario a la voluntad popular, deberán decidir si son parte del proceso de cambio o si aplicarán la fuerza una vez tras otra evitar ser juzgados como quienes resguardan: Maduro y sus secuaces.

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