Militares detenidos por enfrentar al régimen no tienen Derechos Humanos

"Desde las rejas –relata unos de los militares detenidos- les gritamos para que nos oyeran y nos atendieran; ellos se acercaron y le expusimos que somos secuestrados políticos, que hay retardo procesal, que han habido torturas entre otras cosas"

Militares venezolanos reciben trato inhumano en las prisiones, acusados de traición a la patria por enfrentar al régimen .(Fotomontaje de PanAm Post)

Luego de meses sin ver la luz del sol, al estar aislados en calabozos bajo suelo, alrededor de 200 militares venezolanos en calidad de presos políticos esperaban visitas personalizadas por parte una comisión de Derechos Humanos de la ONU, a cargo de la expresidente de Chile, Michelle Bachelet. Pero los militares y sus familias están inconformes con la visita.

Para comenzar, Bachelet no se apersonó sino que envió una comisión que presuntamente atendería el clamor de cada preso político y no pasó.

Varios tenientes se quejaron que no tuvieron atención personalizada sino que los diplomáticos fueron presionados por el equipo de seguridad de las respectivas prisiones para abandonar rápidamente las instalaciones.

«La Comisión nos dijo que nos iban a atender a una persona por caso, pero nunca lo hicieron», «los estaban presionando para que salieran», declaró un teniente.

Con el fin de ser visibilizados ante la Comisión de la ONU, se resistieron a la orden de los custodios de la cárcel de subir a las celdas, los militares que participaron en el asalto al Fuerte Paramacay el 6 de agosto 2017, del Grupo del piloto del CICPC Oscar Pérez y todos aquellos señalados de conspirar e imputados por delitos como Traición a la Patria, Instigación a la Rebelión y Contra el Decoro Militar.

«Desde las rejas –relata unos de los militares detenidos- les gritamos para que nos oyeran y nos atendieran; ellos se acercaron y le expusimos que somos secuestrados políticos, que hay retardo procesal, que han habido torturas entre otras cosas».

Además, los reclusos alegan que hubo una especie de montaje. Maquillaron las prisiones, mejoraron estéticamente las condiciones del lugar las vísperas para evitar el escarnio de la comunidad internacional y expusieron a los presos jugando en la parte exterior mientras mantenían en calabozos a los demás.

Tanto así que, tras no ver la luz del sol tres meses, agravado por los recientes apagones eléctricos masivos que dejaron a los presos no solo sin luz sino sin aire, varios sufrieron de insolación; al estar desacostumbrados al sol y sus cuerpos debilitados en vista de la situación insalubre en la que viven.

Sospechas de conspiración e imputados por Instigación a la Rebelión, Traición a la Patria y/o contra el decoro militar son las acusaciones por las cuales fueron detenidos más de 200 militares venezolanos que yacen en calabozos sin ver la luz del sol hace meses.

Aunque la única cárcel estrictamente militar es el Centro de Procesados Militares de Ramo Verde, donde estuvo el líder de oposición Leopoldo López, actualmente están diseminados los miembros de las fuerzas armadas detenidos por motivos políticos en: dos anexos militares (La Pica en Maturín y Centro Penitenciario de Occidente en Táchira); cuatro centros de reclusión en Caracas: uno en la Dirección General de Contrainteligencia Militar DGCIM, otro en la sede principal del Servicio Bolivariano de Inteligencia SEBIN, que también tiene otra sede llamada El Helicoide y uno en la Policía Militar en Fuerte Tiuna. 

Según informa la diputada Adriana Pichardo, actualmente hay 966 presos políticos, de los cuales 778 son civiles y 188 son militares.

A través de una reja, explicó un teniente que los presos pudieron mostrar las órdenes de detención a la Comisión de la ONU que tomó fotos de los documentos, acción que fue intempestivamente interrumpida por orden de un custodio que dictaminó: ‘ya cumplieron’ ‘ya se hizo lo que venían a hacer’.

Aunque desaparecieron celdas de tortura, militares siguen privados de contactar a sus familias y usan bolsas plásticas en lugar de inodoros

Entre las modificaciones que se hicieron para volver más amigable las instalaciones ante la visita de la comisión, fueron desmanteladas las celdas de tortura llamadas «tigrito», al igual que los cuartos oscuros donde aislaban a los presos en tinieblas y lo que se llamaba «el cuarto de los locos».

Sin embargo, denuncian los presos que todavía no cuentan con servicios higiénicos adecuados. Ante la falta de un baño apropiado, se ven obligados a hacer sus necesidades fisiológicas en bolsas plásticas.

Asimismo, pese a que anteriormente podían hacer tres llamadas por semana, a los militares detenidos no les permiten comunicarse con sus familias hace más de 15 días.

Por eso y más, los presos y sus familias anhelaban la visita de Bachelet y su comisión que llegó sin su directora y fue interrumpida por el accionar de los funcionarios de Nicolás Maduro.

Pues son militares que enfrentaron al régimen y como tal enemigos de la revolución bolivariana del socialismo del siglo XXI, por eso están bajo condiciones infrahumanas.

Lo cual resulta conflictivo para la Alta Comisionada, Bachelet, pues ella fue y es parte del mismo proyecto político que Maduro, tal como demostró al evitar reunirse con las perseguidas políticas en Cuba, tanto cuando visitó a Fidel como a Raúl Castro.

De modo que se agrava la indefensión de estos hombres que juraron cuidar a su Patria y ahora que la ven bajo ataque, están presos por enfrentar al poder que la somete.

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