Por qué el 92 % de los activistas de izquierda vive con sus padres

"Quien defienda una dictadura totalitaria de izquierda está defendiendo su propia sepultura", Reinaldo Arenas, poeta cubano homosexual

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El 92 % de los activistas de izquierda vive con sus padres, uno de cada tres es desempleado y el 80% de sus víctimas son policías.(WikiCommons)

Luego de una  investigación de actos de vandalismo, incluyendo agresiones y lesiones físicas contra la población -principalmente policías y activistas de derecha- durante manifestaciones políticas, las autoridades alemanas descubrieron que había un patrón común entre los sospechosos: eran de izquierda, muchos estaban desempleados y la mayoría vivía con sus padres.

La evidencia afirma que el 92 % de los activistas de izquierda en la capital alemana viven con sus padres y el 33 % está desempleado.

Así indican las cifras publicadas en el diario alemán Bild que tomó los perfiles de 873 sospechosos investigados por las autoridades entre 2003 y 2013.

De acuerdo a la información provista por la Oficina Federal para la Protección de la Constitución, 72 % de los detenidos tenían entre 18 y 29 años. El estudio fue realizado en el 2017.

«Si a los 20 años no eres de izquierda, no tienes corazón; si a los 40 años no eres de derechas, no tienes cerebro»

Dichas cifras reflejan la frase que que se le adjudica tanto al primer ministro británico Winston Churchill como al escritor Bernard Shaw: «Si a los 20 años no eres de izquierda, no tienes corazón. Si a los 40 años no eres de derechas, no tienes cerebro».

Fue matizada por el estadista alemán Willy Brandt: «Quien de joven no es comunista, es que no tiene corazón. Quien de viejo es comunista, es que no tiene cabeza».

En ambas versiones la frase apela a que los jóvenes creen la nefasta idea de la «justicia social» que ve en el intervencionismo la solución.

Pero con la edad, la experiencia y sobre todo una vez que comienzan a pagar impuestos, ven que el Estado presente tiene un costo elevado. Sobre todo cuando tienen acceso a lo que ha sido históricamente el socialismo y el enorme precio de lo gratuito: la libertad.

A su vez, el estudio alemán expuso una enorme contradicción presente en la retórica de la izquierda. Mientras abogan por un Estado grande, atacan a la fuerza de seguridad estatal (si no está a servicio de la revolución.) El 80 % de los casos de agresiones físicas fueron contra agentes de policía y 15 % fue contra activistas de derecha.

«Quien defienda una dictadura totalitaria de izquierda está defendiendo su propia sepultura»

Lo que ignoran los agresores es que cuando gobiernan los regímenes que buscan, no existe la protesta social y gente como ellos termina en un calabozo.

Así lo explicaba el poeta cubano, Reinaldo Arenas, «quien defienda una dictadura totalitaria de izquierda está defendiendo su propia sepultura».

En vida, solo pudo publicar un libro en Cuba. Tuvo que exiliarse y publicar su obra desterrado, luego de varios encarcelamientos. Mientras vivió, criticaba cómo los escritores de izquierda gozan de la libertad de expresión en países capitalistas, «disfrutando todas las ventajas de la democracia» e incluso resaltó la «rentabilidad» que da criticar al sistema; cuestión imposible en Cuba sin terminaren preso, exiliado y – sobre todo en los tiempos de la revolución- fusilado.

Además de su labor como escritor, Reinaldo Arenas fue un referente de la persecución como homosexual. Fue una de las tantas víctimas de los campos de trabajo forzado donde -bajo la consigna «el trabajo os hará hombres», el Che Guevara buscaba «rectificar» tanto a homosexuales como religiosos que no eran considerados aptos para la revolución armada.

Tercerizar la responsabilidad potencia el voto por la izquierda

Para sostener estos ideales, por encima de la evidencia de su fracaso, el socialismo del siglo XXI «resignificó» a los ídolos del pasado. Al punto que hoy, pese a haber reprimido a los homosexuales, aparece el rostro del Che Guevara en las marchas del orgullo LGBT.
No importa lo que pasó, importa el significado que le dan.
De acuerdo al psicólogo clínico, que a su vez es licenciado en ciencias políticas, el Dr. Jordan Peterson, un rasgo prominente entre los votantes de izquierda es la tercerización de la responsabilidad.
Resalta como peligrosa y potencialmente asesina esta tendencia en cuanto a que la persona que no corrige sus propias fallas tiende a posturas totalitarias. Pues, contrario a predicar con el ejemplo, busca que otros hagan lo que él o ella no es capaz de hacer; de la misma manera que excusan a sus ídolos para eximir a su ideología.
«¡Limpia tu habitación!», sugiere Peterson a los jóvenes como forma de reconocer la responsabilidad sobre sus actos. Pues sugiere que antes de querer corregir los «males» de la sociedad es primordial rectificar las conductas propias.
Aplicado a la economía, no son capaces de crear, de producir riqueza y crear puestos de trabajo, exigen que el Estado lo haga y le quite dinero a quien sea necesario para lograrlo.

Madres sacan a sus hijos de protestas a correazos

En el continente americano se han dado casos icónicos donde se evidenció este fenómeno de muchachos exigiendo socialismo y fueron sus propias madres quienes les sacaron de las protestas.

Con correazos contra el piso, una madre colombiana fue a una manifestación universitaria a sacar a su hijo a quien había prohibido de ir.

A su vez, en EE. UU., otra madre sacó a coscorrones a su hijo que participaba encapuchado en una protesta cerca a la capital del país.

Cabe resaltar que no toda protesta es de la misma índole y la libertad de expresión permite que existan. A lo que alude el estudio alemán es a las manifestaciones que causan destrozos y ataques.

Lo contrario a lo que sucede, por ejemplo, en Venezuela, donde las tanquetas arrollan a los civiles.

Lo que distingue a una protesta de otra es lo que se pide y la forma en que se hace. Cuando se exige intervencionismo estatal, los manifestantes optan por el vandalismo y la violencia.

Mientras que en las marchas donde se pide libertad y un alto al autoritarismo, la violencia la ejerce el mismo tipo de régimen que defienden los que causan destrozos en los países libres.

 

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