Lecciones desde Ucrania: legalmente comunismo y nazismo son sinónimos

El comunismo mató de hambre a al menos 7 millones de ucranianos por defender su tierra, durante el periodo de colectivización, por eso hoy rechazan la izquierda en todas sus formas

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En Ucrania celebran el retiro masivo de estatuas comunistas, ya que exaltan al régimen que expropió y mató de hambre a sus ancestros. (WikiCommons)

Imágenes de personas desnutridas y confinadas en campos de trabajo forzado comúnmente se asocian con el nazismo, y no con el régimen del cual aprendieron esa técnica: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Décadas después, el Tribunal Constitucional de Ucrania, país que sufrió tanto la ocupación Nazi como la Comunista, ha ratificado una ley que equipara a ambas ideologías y prohíbe la difusión de sus símbolos.

De acuerdo con El Libro Negro del Comunismo, sin contar con los soldados caídos que aumenta el saldo, el socialismo internacionalista (comunismo) implantado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, mató al menos el doble de personas que el nacionalsocialismo, mejor conocido por su forma contraída: nazismo.

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Ante lo cual, en el fallo publicado en su sitio web, el tribunal ucraniano dijo que «el régimen comunista, al igual que el régimen nazi, infligió daños irreparables a los derechos humanos debido a su existencia, tuvo control total sobre la sociedad y, persecuciones y represiones motivadas políticamente, violó sus obligaciones internacionales y sus propias constituciones y leyes».

El tribunal agregó que los «regímenes comunistas y nazis» usaban métodos similares para «implementar políticas estatales represivas».

Como tal, la legislación fue aprobada por los legisladores ucranianos en mayo de 2015. Sin embargo, el revuelo que causó en Moscú al igual que protestas internas demoraron su ratificación.

Dice el refrán que una imagen vale más que mil palabras. Por eso la artista y activista cubana Annelys PMC graficó que estar ofendido por la esvástica y no por la hoz y el martillo, es un indicador del adoctrinamiento sistemático que idealiza al socialismo en una de sus formas, la internacionalista, y demoniza la otra, la nacionalista. Por eso hoy, las víctimas del comunismo nos recuerdan que ambas formas de colectivización deben ser repudiadas.

¿Qué pasa con la libertad de expresión?

Desde la libertad de expresión genera polémica que haya ideas y símbolos prohibidos. No obstante, al haber fomentado sistemas políticos de exterminio, hambre y represión, los parlamentarios ucranianos consideraron necesario que el comunismo tenga un concepto de rechazo tan consolidado como sucede con el nazismo.

Fue gracias a esa ley que comenzaron a eliminarse todos los monumentos comunistas que no estaban relacionados con la Segunda Guerra Mundial, y se cambiaron los nombres de lugares públicos que tenían nombres soviéticos. Decenas de placas, monumentos y estatuas, como las del líder soviético Vladimir Lenin, han sido demolidas y destruidas.

Una vez aprobada la ley en abril de 2015, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia acusó a Ucrania de utilizar «métodos totalitarios» para liquidar a los partidos y organizaciones, y atacar la «libertad de prensa, opinión o conciencia». Pues los partidos que fomentaban el socialismo en cualquiera de sus formas quedaban fuera de la arena política.

Los legisladores aprobaron la ley en medio de una tensión política con Rusia, un año después de que Moscú anexara la península de Crimea y ayudó a iniciar una guerra en el este de Ucrania, que ha matado a más de 13.000 personas y ha desplazado a más de 1 millón.

El Horror de Ucrania, hombres con inanición y caballos muertos a un lado de las carreteras, Moscú les deja sin comida. (WikiCommons)

Fue precisamente Crimea una de las zonas más afectadas durante el gobierno comunista de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Experimentó dos grandes hambrunas, la primera, conocida como «El hambre» de 1921-22, siguió a la Guerra Civil Rusa. Aunque el gobierno bolchevique declaró que la hambruna se debió a la sequía y los trastornos económicos debidos a la Guerra Civil, la causa principal fue la requisición forzosa de cereales y alimentos en el campo, que no dejó reservas para la población rural. Alrededor de 5 millones de personas murieron de hambre en ese periodo, 60 000 eran tártaros de Crimea.

El comunismo suplantó la propiedad privada por la colectivización y mató de hambre a millones

La segunda hambruna de Crimea comenzó en 1931 y fue el resultado directo de las políticas soviéticas de colectivización e industrialización. Conocida como la «Gran hambruna» de 1932-33, traducida del ucraniano Holodomor, golpeó particularmente en Ucrania y se cobró la vida de entre 6 y 7 millones de personas.

Crimea fue uno de los primeros lugares en sentir los efectos devastadores de la colectivización. La Unión Soviética implementó el primer plan económico de cinco años en 1928. Uno de los objetivos del plan era la transformación de la agricultura de parcelas de propiedad individual en un sistema de granjas colectivas.

Entre 1930 y 1933, el gobierno soviético deportó a casi un millón de hogares campesinos, considerados acomodados (y, por lo tanto, enemigos del pueblo) y confiscó sus propiedades. Las autoridades extendieron el control político sobre la población pobre restante al obligarlos a la colectivización.

Toda resistencia fue aplacada con ahorcamientos públicos, fusilamiento y/o un viaje en tren a la Siberia, donde morían en el recorrido o en los campos de trabajo forzado. Los que se quedaron morían de hambre, dado que eran forzados a cosechar la tierra pero tenían prohibido comer lo cosechado.

Por definición, el socialismo exige los medios de producción en manos del Estado. De modo que no se trató de una falla en la aplicación, sino la teoría puesta en marcha.

La «redistribución de la riqueza» que fomenta el socialismo se logró quitando comida a los agricultores ucranianos para repartirla entre las más de 15 naciones que había conglomerado la Unión Soviética.

Los medios masivos han sido cómplices del ocultamiento de los atropellos del comunismo

Mientras la industria cinematográfica ha dedicado enormes esfuerzos para exponer los crímenes del nacionalsocialismo (nazismo), los medios masivos fueron cómplices de ocultar los atropellos del socialismo internacionalista (comunismo), que terminó con más vidas y aún así goza de inmunidad no solo en la pantalla, sino en las calles e incluso los parlamentos.

El periodista de The New York Times, Walter Duranty, no solo silenció el hambre forzada y el asesinato de millones de ucranianos, sino que ganó el premio más destacado en su profesión, el Pulitzer, por su supuesta cobertura en la Unión Soviética, donde encubrió al totalitarismo.

Y el fenómeno no parece haber mejorado. Con motivo del aniversario del aterrizaje en la luna, The New York Times publicó una nota exaltando a la URSS como ejemplo de la lucha contra el racismo y la igualdad entre los sexos por la diversidad de sus cosmonautas.

Lo que no dice es que el hambre forzada que indujo el socialismo soviético exterminó a pueblos enteros, pues atacó de manera focalizada a etnias específicas, como sucedió con los ucranianos.

Ahora los ucranianos lo denuncian, no solo públicamente sino legalmente. Pues la igualdad que exaltan los supuestos defensores de la diversidad, pasa por alto que en el socialismo hay que aislar al distinto o en su defecto exterminarlo.

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