Protestas en Panamá: ¿llegó la «brisita bolivariana» que sopla en Chile?

En Panamá no hay un debate económico, ha pasado de ser un país con 45 % de pobreza a tener el mayor ingreso per cápita de la región (a la par de Chile), con un desempleo de 6 %

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SUNTRACS es el sindicato de trabajadores de la construcción, el más grande del país. La dirigencia es del foro de Sao Paulo. No logran ni el 2% del electorado. (EFE)

Las calles de Panamá congregaron protestas, hay al menos 46 detenidos y existen denuncias de abuso de poder por parte de las fuerzas de seguridad que no se han visto desde la dictadura militar. El clima tenso despertó rumores de que el mismo «descontento social» de Chile, inspirado por la «brisita bolivariana» instigada por Nicolás Maduro, se replica en Panamá para exigir terminar con el sistema «neoliberal».

Lo cierto es que Panamá, a la par de Chile, goza del mayor ingreso per capíta de América Latina. En Panamá realmente no hay un debate de modelo económico, porque no hay partidos de izquierda (nunca sobreviven al mínimo electoral).

De modo que la única «brisita bolivariana» que se ve es con la presencia de sindicatos de extrema izquierda, como el de la construcción (SUNTRACS), vinculada al Foro de Sao Paulo, que tienen otra organización que se llama Frente Amplio por la Democracia, que han tratado de montarse en las manifestaciones para armar presión. Ellos piden una constituyente originaria (en Panamá puede existir una constituyente paralela, la cual no puede tocar los poderes constituidos).

Si bien no hay que perder de vista a estos grupos instigadores de izquierda, cabe señalar que no son los protagonistas, sino un grupo minoritario. Existen movilizaciones diversas, no son la regla. Entre ellas, agrupaciones LGBTQI protestan en vista que una reforma constitucional impidió que puedan casarse entre personas del mismo sexo.

Los protagonistas de las protestas son los estudiantes universitarios que incluso lograron irrumpir las instalaciones parlamentarias para poner un alto a las reformas que le darían más poder al Estado, lo cual dista de las protestas en Chile, que exigen una asamblea constituyente para garantizar subsidios bajo el nombre de «derechos sociales».

Es decir, mientras en Chile piden instaurar la dependencia del Estado, en Panamá exigen quitarle al Estado facultadas que los funcionarios se autoadjudicaron.

«En estas reformas el órgano legislativo adquirió más poderes con el nombramiento del Fiscal Especial Superior, el voto de censura a los ministros y la designación del Defensor del Pueblo adjunto. Otra facultad de este órgano que modificó el documento de la concertación es la potestad de alterar el presupuesto general del estado», declaró un grupo de exmagistrados.

Algunas de las reformas legislativas son:

  • La asamblea podrá nombrar y destituir a un fiscal para investigar a procuradores.
  • Podrá modificar el presupuesto nacional sin control del ejecutivo.
  • Los diputados podrían subirse el salario de un año para otro.
  • La asamblea podrá destituir a los funcionarios que nombra, incluyendo el contralor, un magistrado del Tribunal Electoral y un directivo del Canal, entre otros.
  • Se limita la libertad de los medios de comunicación.

Así lo explica para PanAm Post  Carlos Ernesto González Ramírez, vicepresidente de la Fundacion Libertad de Panamá, quien resalta que las protestas han sido en contra una reforma constitucional de espaldas a la población.

¿Cuáles son las reformas que le darían más poder a la Asamblea Nacional?

Parte de la razón de la reforma (que es un pedido general) es cambiar la asamblea. Que los diputados no se re elijan, que sean juzgados de otra forma. Aunque las reformas presentadas por el ejecutivo no son suficientes, sí cambiaban cómo se enjuicia a los diputados. Estos entonces introdujeron una reforma adicional que les permitía controlar, investigar y perseguir a quienes los investigarían a ellos; esa es una. La otra, un mayor control del presupuesto del que tienen ahora. Este poder lo usan ahora para chantajear para temas de clientelismo, con este poder adicional sería un retroceso.

Respecto al supuesto fracaso del «neoliberalismo» que se anuncia en redes sociales, ¿qué podría decir sobre la economía de Panamá, sobre todo en contraste con la regional?

Panamá lleva creciendo desde 1992. El ritmo de crecimiento ha sido, en ocasiones, intenso. La razón de ese crecimiento está en dos variables, una reforma de la economía que permitió mayor apertura y privatizó actividades claves como los puertos, la generación eléctrica, las telecomunicaciones, y una enorme cantidad de actividades que se liberaron de medidas proteccionistas; la otra, el manejo impecable del canal de Panamá (esto último representa 8% del PIB). Obviamente, nos ha beneficiado lo tradicional: la prohibición al gobierno de emitir papel moneda, por lo que no tenemos banca central ni política monetaria pública; leyes favorables a la inversión privada y, especialmente a la extranjera, y un ambiente favorable a los negocios general.

Lo anterior ha hecho que hayamos pasado de ser un país con 45% de pobreza, un ingreso per capita mediano bajo en la región, y un desempleo de 13% y niveles de IDE bajos, a tener 18% de pobres (con un gran componente indígena), el mayor ingreso per cápita de la región (a la par de Chile), con un desempleo de 6 %.

Aunque el desempleo es bajo para la región, es alto para lo que ha sido. Panamá llegó al pleno empleo. Pero ante la reciente tensión entre EE. UU. y China y el proteccionismo que conlleva, Panamá se vio afectada, sobre todo en el empleo joven. Para nosotros mantener los niveles de empleo juvenil, debemos crecer 5% anual mínimo. Llevábamos años haciéndolo, pero este va a ser el tercer año con crecimiento por debajo del 5. Por eso en parte son los jóvenes quienes más se quejan, pues ven a los políticos modificar la ley para enriquecerse, mientras ellos no consiguen empleo.

No obstante, Panamá todavía conserva los niveles más altos de inversión directa extranjera per cápita (somos 4 millones y recibimos promedio de $5,500 millones de Inversión Extranjera Directa anual).

Todo lo anterior, con una inflación menor a la de Estados Unidos.

¿Piden constituyente en Panamá? ¿Han dicho con qué cláusulas, algo similar a lo de Chile? 

No. En las elecciones que acaban de pasar (6 meses), de los 7 candidatos (todos menos uno de derecha), dos prometieron una reforma constitucional para arreglar la parte orgánica de la constitución (nada de temas con derechos), tres proponían una reforma mediante una constituyente paralela (que es una constituyente que no puede tocar los poderes constituidos) y dos (el del gobierno y el único de la izquierda) proponían una constituyente originaria (es decir, romper con el orden constitucional).

De estos, la mayoría de los votos fueron a los candidatos proponiendo reformas, seguidos de los que proponían constituyente paralela y de último los otros. Pero la reforma presentada por el gobierno se quedó corta y la asamblea la dañó más. Eso ha hecho que la constituyente tome fuerza. En mi concepto, la paralela tiene más apoyo. Pero todos lo que quieren es cambiar la arquitectura de poder (lo orgánico), que es lo que ha colapsado. Hay una crisis institucional y de allí los reclamos. No hay nada de temas sociales en la agenda, por ahora.

 

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