Manifestantes chilenos provocan a las fuerzas de seguridad

Están empujando a las fuerzas de seguridad ante un límite donde tendrían que pacificar las calles "por la razón o por la fuerza"

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Manifestantes chilenos provocan a las fuerzas de seguridad (EFE)

Por la razón o por la fuerza reza el escudo de Chile. Históricamente ha significado el uso del ejército para mantener el orden. Ahora caracteriza a los manifestantes en las calles que no admiten concesiones. El presidente Piñera cede en materia política y económica, incluso ofrece cambiar la Constitución. Pero en las calles piden su cabeza, literalmente, al estilo de la Revolución Francesa. Aunque quienes ponen el cuerpo son las fuerzas de seguridad, el blanco inmediato. Lo cual desata la duda: ¿es una provocación?

A toda costa los manifestantes buscan trazar paralelos entre el Gobierno de Piñera y el del General Augusto Pinochet. Alegando incluso que no pueden seguir viviendo bajo una Constitución emitida en dictadura. Por eso hay cada vez más señales de que buscan enfrentar a las fuerzas de seguridad para que estas respondan con mayor fuerza y justificar el supuesto retorno de las botas.

Pero la realidad es otra. Desde 2005, bajo un gobierno de izquierda, no aparece la firma de Pinochet sino la de Lagos. A partir de allí, la Constitución ha sufrido múltiples cambios, quedando poco de lo que fue la Constitución de 1980.

Esto expone no solo el carácter ideológico de las protestas, sino las falencias en el sistema educativo en materia cívica e histórica y sobre todo la preeminencia de docentes filocomunistas que han adiestrado a sus alumnos para convertirse en lo que son hoy: una fuerza subversiva que lleva adelante una supuesta lucha de clases que busca quebrar el orden institucional del país más próspero de la región.

Solo el miércoles 13 de noviembre hubo 42 carabineros heridos. Desde que comenzaron las protestas el 18 de octubre hay un total de 1.753.

Cien tienen lesiones graves, que oscilan desde quemaduras hasta heridas de bala e incluso heridas por ácido y fracturas. Siendo el incidente de dos mujeres carabineras, el más destacado, ya que fueron prendidas con fuego en el rostro por el impacto de bombas molotov.

Desde el 18 de octubre ha habido 14.582 detenidos, de los cuales 3.500 son por saqueos.

Hasta el momento la mayor causa de muerte entre civiles ha sido precisamente quemaduras durante saqueos. Cinco personas murieron durante el incendio de una fábrica saqueada en Renca. Mientras que dos mujeres murieron quemadas en un supermercado saqueado en la comuna de San Bernardo y un joven fue electrocutado en las mismas condiciones.

No obstante, la narrativa imperante es que son las fuerzas de seguridad quienes matan y ese discurso parece servir para generar cada vez mayor rechazo contra Carabineros y el Ejército.

A través de redes sociales el ejército mostró un ataque frontal contra sus instalaciones. En respuesta, un usuario proclamó un criterio compartido entre cada vez más personas: los manifestantes buscan provocar a las Fuerzas Armadas para que esta reaccione y valide sus reclamos contra una supuesta dictadura.

A raíz del ataque, el Ejército advirtió que «frente a nuevos ataques a instalaciones militares en cualquier parte del país, éstos serán respondidos adecuadamente en uso de la legítima defensa, con las capacidades puestas a disposición del personal que custodia estas instalaciones en resguardo del personal, infraestructura, equipamiento y bienes públicos entregados por el Estado».

Ya circulan en redes sociales audios presuntamente de Rene Patricio Quilhot Palma, quien fue edecán de Pinochet, donde llama al Ejército a cumplir su rol como reserva moral de la sociedad, ante el gobierno de un líder que no ha mostrado la valentía necesaria para enfrentar a quienes buscan destruirlo a él, a la nación y toda la estructura republicana.

«Cuidado con lo que deseas», dice el refrán popular. Para avivar las protestas en las calles, la izquierda chilena ha intentado resucitar la imagen de Pinochet para justificar su lucha contra una supuesta dictadura militar.

Y están empujando a las fuerzas de seguridad ante un límite donde efectivamente tendrían que pacificar las calles «por la razón o por la fuerza».

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