Lula y sindicatos continúan perdiendo fuerza: fracasó paro de camioneros

Las "brisas bolivarianas" no han llegado al Brasil, ni siquiera la presencia de uno de los artífices del Foro de Sao Paulo

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«Ninguna asociación llamó a la huelga. Además, hacer una huelga en la semana de Navidad me parece una falta de respeto a la sociedad del país». (Wikipedia)

Brasil debió haber amanecido paralizada. Con las vías cerradas por maniobra de los camioneros, con el respaldo de los principales sindicatos, como ha sucedido en el resto de Sudamérica. Pero fracasó. No hubo movilizaciones ni bloqueos.

Estaba anunciado que el 70 % de los camioneros, unos 4,5 millones de profesionales, iban a parar. Pero no sucedió. «No hay ningún foco de paralización, hablé con la Policía Federal de Carreteras en todo el país y no hay ninguna información de manifestaciones o bloqueos», dijo José Araújo Silva, presidente de la Unión Nacional de los Camioneros (Unicam).

El anuncio del aumento del precio del combustible fue suficiente para que Ecuador se paralizara por más de diez días y en Chile todavía no cesa la toma de las calles desde que aumentó el precio del pasaje del transporte público. Pero en Brasil no. Esto refleja no solo el debilitamiento de los sindicatos en el país, sino consigo su mayor auspiciante: el Partido de los Trabajadores (PT), que gobernó Brasil en lo que va del siglo, y también cómo sin los recursos del Estado, han perdido fuerza.

Ni siquiera con Lula da Silva libre lograron la convocatoria suficiente. Tampoco sirvió el respaldo de la Central Única de los Trabajadores (CUT), vinculada al PT.

«Va a terminar la delincuencia que permitía que el sindicalista mande en el Estado»

A principios del mes de diciembre el diputado de Sao Paulo, Arthur do Val, quien forma parte del Movimiento Brasil Livre, artífices de la dimisión de Dilma Roussef, enfrentó en el Parlamento a los sindicatos por su conocida corrupción: «Nosotros vamos a terminar con los privilegios. Nosotros vamos a privatizar todo. Va a terminar la delincuencia que permitía que el sindicalista mande en el Estado», exclamó y preparó los puños para enfrentar a los sindicalistas y políticos cómplices.

El rechazo a quienes dicen defender a los trabajadores, pero en la práctica se alimentan del trabajo de estos por medio de impuestos, fue multitudinario, tanto que no lograron convocatoria.

En parte, el fracaso de la convocatoria se debe a la desvinculación de la Asociación Brasileña de Camioneros (Abcam) y la Unión Nacional de los Camioneros (Unicam), desde un comienzo.

«La movilización solo circulaba a través de WhatsApp con mensajes de personas que no se identificaban. Ninguna asociación llamó a la huelga. Además, hacer una huelga en la semana de Navidad me parece una falta de respeto a la sociedad del país», indicó el presidente de Unicam.

Aunque no descarta una huelga masiva, aclaró que «la huelga es la última de las opciones». Por el momento está en diálogo con el Gobierno de Bolsonaro que, según el presidente de Unicam, «nos están recibiendo, sí, pero muy lentamente».

Ya en abril de 2019 Bolsonaro vetó un alza del precio del diesel prevista por la estatal Petrobras, ante una posible huelga de camioneros. Sin embargo, sí han producido algunos aumentos.

Un paro de transporte implica graves problemas de desabastecimiento. Durante el último paro, a mediados del 2018, hubo pérdidas por alrededor de cuatro mil millones de dólares.

Los camioneros no se muestran en confrontación con el Gobierno de Bolsonaro

Desde sus inicios Bolsonaro ha procurado tener una buena relación con los camioneros del país. Incluso detuvo una comitiva oficial para detenerse en el camino y almorzar con ellos.

Fue recibido con aplausos. Y es que entre los pedidos de los camioneros está la eliminación de intermediarios para la contratación directa entre productor y camionero, lo cual va alineado con la política de desregulación de Bolsonaro y en contra de los sindicatos.

De modo que mientras la izquierda política, por medio de la convocatoria de los sindicatos, logra paralizar a otros países en la región, en Brasil fracasó. Las «brisas bolivarianas» no han llegado, y ni siquiera la presencia de uno de los artífices del Foro de Sao Paulo que mantuvo el pie el socialismo del siglo XXI, el expresidente Lula, pudo impulsarlas.

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