Presidente de Uruguay no admite a los tiranos Maduro y Castro en su asunción

"No estoy dispuesto a que en mi asunción esté el dictador de Nicolás Maduro", afirmó el presidente electo de Uruguay

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Presidente de Uruguay no admite a los tiranos Maduro y Castro en su asunción (Twitter)

Uruguay cambió. Luego de 15 años bajo el gobierno del Frente Amplio, agrupación de izquierda que no solo colaboró activamente con la tiranía en Venezuela, sino que el hijo del presidente saliente se encarga de la inteligencia del régimen. Hasta ahora. Pues Venezuela, Cuba y Nicaragua estarán excluidas del cambio de mando presidencial.

Aunque las invitaciones a delegaciones extranjeras le corresponde al área de Protocolo de Cancillería, el presidente elector Luis Lacalle Pou ordenó por decisión personal que las delegaciones de Venezuela, Nicaragua y Cuba no iban a estar invitados al traspaso de la banda presidencial. Así lo informaron allegados a Lacalle al diario uruguayo El Observador.

El domingo 1 de marzo asumirá la presidencia el candidato electo del Partido Nacional, que implica el retorno de la derecha al poder en Uruguay. Eso significa forjar nuevas alianzas y dar la espalda al modelo anterior.

Mientras la vecina Argentina le sirve de guarida a Evo Morales, quien intentó mantenerse en el poder anulando la segunda vuelta electoral, Uruguay reconoce e invita a Jeanine Áñez, la presidente interina de Bolivia.

En defensa a dicha invitación, el futuro ministro de relaciones exteriores de Uruguay, Enrique Talvi, dijo ante Montevideo Portal:

«Bolivia ha tenido un quiebre institucional, en el que hay un Gobierno de transición que ha anunciado para el 3 de mayo elecciones democráticas, abiertas, con observadores internacionales, así lo ha reconocido la Unión Europea, así lo reconocemos nosotros»

En cuanto a la negación del ingreso de Fidel Castro, Daniel Ortega y Nicolás Maduro, el futuro canciller uruguayo apeló al artículo 1° de la Carta Democrática Interamericana de la Organización de Estados Americanos: “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, dice esa parte del texto. “La democracia es esencial para el desarrollo social, político y económico de los pueblos de las Américas”.
Los gobiernos de los tres países han demostrado que no cumplen con preceptos básicos de respeto a la población civil.
Cuba, por ejemplo, lleva 61 años con el Partido Comunista en el poder, el único legal en la isla. La persecución a la oposición ha producido 2 millones de exiliados y alrededor de 200 000 muertos, incluidos los ahogados en balsas, escapando de la isla
Venezuela, en cambio, ya tiene más de 4 millones de exiliados, producto de las políticas socialistas, primero de Hugo Chávez y luego de su sucesor Nicolás Maduro, que llevaron al 87 % de la población a la pobreza.
Por su parte Daniel Ortega en Nicaragua ha reprimido a las protestas en su contra con tal fuerza que Francisco I tuvo que llevar al obispo auxiliar de Managua al Vaticano, por las amenazas contra su vida, por ser un referente contra el socialismo. Pues la Iglesia Católica se convirtió en un refugio para los opositores, que fuera de los templos estaban a merced de las balas.
Pero el rechazo contra las tiranías de la región por parte del nuevo gobierno de Uruguay no se limita a la asunción, sino que además, Ernesto Talvi  —senador electo por el partido Colorado— expresó que las nuevas autoridades van a declarar al gobierno de Maduro una dictadura y declaró que Uruguay va a reconocer a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela.

Como tal, el próximo embajador de Venezuela en Uruguay será uno designado por Guaidó. Lo cual pondrá a Uruguay en sintonía con el resto de países de la región.

Hasta ahora, en hispanoamérica solo México y Uruguay no reconocían la presidencia de Guaidó, fuera del bloque del socialismo del siglo XXI. Como transición hacia un nuevo gobierno, lejos de las viejas alianzas, el 2 de marzo, un día después de asumir el poder, el gobierno de Lacalle Pou se retirará del Mecanismo de Montevideo, la iniciativa uruguayo-mexicana que buscaba una solución a la crisis venezolana por fuera del Grupo de Lima.

Si bien el presidente de Argentina sí estaba invitado a la asunción de Lacalle Pou, Alberto Fernández anunció que no irá para poder asistir a la sesión del Congreso.

“Lamentablemente el 1° de marzo no voy a poder viajar a la asunción de Lacalle Pou, pero espero poder viajar en los próximos días a visitarlo y saludarlo. Es el presidente electo de un país querido como Uruguay y quiero verlo, por supuesto”, declaró.

Por tanto, tampoco asistirá Fernández a su primera reunión prevista con el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, con quien ha tenido una relación tensa.

Finalmente, Estados Unidos, con quien Uruguay busca relaciones comerciales, confirmó asistencia. Pero todavía no ha definido quién representará a la gestión de Donald Trump.

Lo que ha demostrado Uruguay hasta ahora es que cambió, dejando claro a quien abraza y a quién rechaza.

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