¿Qué está haciendo China para controlar el coronavirus?

Con medidas de extrema seguridad, China reporta solo 17 casos nuevos en Wuhan y 2 en el resto del país. Mientras que en Europa, por falta de previsión, llegó el coronavirus hasta Vox

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China redujo los casos de coronavirus a 19, por medio del control sanitario estricto, mientras que Europa empezó a cerrar fronteras. (Twitter)

Como muestra de confianza, el presidente chino, Xi Jinping, visitó Wuhan —cuna del coronavirus— por primera vez desde que se desató el brote hace más de dos meses. Los nuevos casos están disminuyendo, gracias a las medidas de control y ardua disciplina.

Hasta el martes 10 de marzo, existen 80 754 casos del COVID-19 en China, 67 760 de los cuales se diagnosticaron en Wuhan, capital de la provincia de Hubei. Allí han sucedido 112 de las 3 136 muertes confirmadas en China.

El lunes 9 de marzo, la Comisión Nacional de Salud de China confirmó que solo había 17 casos nuevos confirmados en la provincia y otros dos fuera de la provincias pero en ambos casos se trataba de personas vinculadas al extranjero. Es decir, en China casi no están surgiendo nuevos casos.

Un logro enorme frente a los miles de casos reportados por día en Hubei semanas atrás. Puesto que China ya tiene experiencia. El país más poblado del mundo sufrió un brote de un tipo de coronavirus en el 2003. 349 personas fallecieron como consecuencia, sobre todo en Hong Kong. En su momento, se creyó que podría matar a cientos de miles de personas pero, se detuvo a tiempo.

Ahora pareciera estar sucediendo de nuevo. Por medio de medidas de precaución estrictas, China está frenando y reduciendo el COVID-19; aunque pudo ser más rápido. Pues la crisis estalló en diciembre y no tuvo visibilidad hasta mediados de enero, dado que el gobierno calló las voces de los doctores que advertían el peligro.

Por medio del control constante, China ha reducido el brote de coronavirus

Pero desde el 22 de enero, cuando comenzó la cuarentena en Wuhan, China, la situación cambió para bien. En dicha fecha se cerraron colegios y universidades (ahora las clases son a través de Internet), se pusieron hoteles en cuarentena y se generalizó el uso de las mascarillas.

Desde entonces, diariamente las empresas y los comités vecinales deben enviar un informe al gobierno con datos precisos de los ciudadanos que incluyen: nombre, apellidos, documento de identidad, temperatura a las 10:00 de la mañana y a las 3:00 de la tarde, lugares visitados en los últimos 14 días, contacto con afectados, síntomas, etc. Esa información se llena mediante un formulario disponible en el teléfono celular de cada ciudadano.

Para ingresar a cualquier edificio, incluso la vivienda propia, es necesario una revisión de temperatura. Hasta para acceder a la senda de bicicleta, la policía exige antes una revisión de temperatura. Si supera los 37,3 grados, la policía activa el código rojo y el ciclista debe pasar 14 días en reclusión domiciliaria.

Incluso cuando se pide comida a domicilio, en la envoltura externa aparece el nombre del cocinero y la temperatura de su cuerpo para seguridad del comprador y constancia de las autoridades.

El gobierno usa un sistema de códigos «semáforo» que aparecen en la pantalla del teléfono celular: si no hay peligro, aparece el verde; cuando alguien ha estado en zonas de riesgo en los último 14 días, naranja y para quienes deben estar en cuarentena, el color rojo.

Estos datos están a disposición del Ministerio de Salud, Transporte y la policía.  Así están al tanto de quién es un riesgo para la población, quién no, con quién están y dónde van. Esto último también regula dónde pueden ingresar o no. Una persona con semáforo en rojo es inmediatamente aislada en cuarentena.

Se terminó la vida social en China

Para controlar mejor, ya no es posible hacer visitas sociales. Solo ingresan a las urbanizaciones los habitantes, lo mismo los empleados en los lugares de trabajo. Tanto es así que trabajos de mantenimiento ya no se hacen a domicilio ni en oficinas.

Pese al frío del invierno, muchos edificios y oficinas han optado por apagar la calefacción. Así evitan la propagación del virus por medio del aire. De modo que es una imagen usual ver a oficinistas trabajar con abrigo y su cubre bocas obligatorio.

Los pocos restaurantes que siguen abiertos tienen la ordenanza municipal de recibir a pocos comensales para que puedan estar separados y así evitar el contacto entre estos. Toda actividad lúdica en espacios compartidos ha sido prohibida: cines, las discotecas, polideportivos municipales, gimnasios privados, parques infantiles. La vida social de los chinos se ha limitado a transitar de la casa al trabajo y del trabajo a la casa.

La falta de contacto entre personas es tal que los ascensores tienen indicaciones en el piso para que las personas puedan pararse de forma espaciada y así evitar tocar a otros.

En ciudades masivas como Shanghái, con 20 millones de habitantes, han logrado que no supere los 342 casos y 3 muertes. Por eso ahora China advierte y colabora con Europa, que tiene el doble de casos en las grandes capitales como Madrid.

China exporta a Europa medidas de seguridad

De hecho, China ya empezó a exportar equipos de prevención al país más afectado de Occidente: Italia. Luego de una conversación entre los  ministros de Asuntos Exteriores de ambos países, acordaron el envío de 1 000 ventiladores y 2 millones de máscaras. Cabe resaltar que están donando 100 mil respiradores, 20 mil trajes de protección y 50 mil kits de prueba como parte del paquete de «ayuda masiva».

Italia ya cerró sus fronteras, luego que más de 10 mil personas se reportaron contagiadas y más de 631 perdieron la vida a causa del coronavirus. Aunque ya se han informado más de mil curados.

Recién ahora empezaron las clausuras, mientras que en Wuhan, China, una ciudad de 10 millones de habitantes, se declaró la cuarentena el 22 enero.

En aquella fecha había 500 personas afectadas, el mismo número que en la Comunidad de Madrid ahora, donde hay 7 millones de habitantes y todavía no se ha declarado cuarentena.

Al contrario, el gobierno de coalición entre el Partido Socialista Obrero Español y Unidas Podemos, declaró (por medio de varios comunicados, incluido portavoz podemita ante el Congreso Pablo Echenique) que «el Coronavirus está absolutamente controlado en España».

Como resultado, el Secretario General de Vox, Javier Ortega Smith, está contagiado y crece el temor que haya más afectados en el partido y entre sus simpatizantes, pues Vox convocó una reunión de 9 000 personas el domingo 8 de marzo, en vista que no había alerta de sanidad. Ahora su presidente le reprocha fervorsamente al gobierno.

«El gobierno ha mentido a los españoles», reclama Abascal. Pues dijeron que estaban controlados los focos de contagio y llamaron alarmistas a Vox cuando pidieron el cierre de fronteras. Por eso públicamente exige el cese de la vicepresidente Carmen Calvo.

Mientras tanto, China anuncia haber ganado la «guerra popular» contra el coronavirus. Así lo anunciaron mediante un libro traducido a seis idiomas por el Departamento Central de Propaganda. Al tratarse de una tiranía, las cifras oficiales deben ser tomadas con cierto escepticismo.

No obstante, si son fieles, demostrarían que efectivamente las medidas de control son exitosas y por tanto aplicables en otras naciones donde el coronavirus ha llegado a los círculos más altos del poder.

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