“Made in Italy”: cómo la búsqueda de esa etiqueta propagó el coronavirus

Se crearon vuelos directos entre Roma y China para transportar la mano de obra contratada por inversores chinos que colocaban el sello «Made in Italy» a prendas de lujo

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La población anciana de Italia es la más afectada por el virus que llegó al país mediante mano de obra china en vuelos directos. (EFE)

Italia es el país que más sufre al momento la pandemia del COVID-19, con más de 59 mil contagiados y alrededor de 5 500 muertos. Pocos se preguntan por qué y cómo afecta al resto del mundo. La etiqueta «Made in Italy» es la respuesta.

No hay mayor lujo en la industria textil que tener una prenda fabricada en Italia. Para facilitar el acceso, se crearon vuelos directos, sin escalas, entre Roma y China, fenómeno que permitió la propagación del virus desde su lugar de origen al país que ahora tiene más víctimas fatales.

Aunque la etiqueta dice «Made in Italy», la mano de obra, e incluso los propietarios, son chinos. Ya en el 2010 había 60 000 chinos viviendo en la localidad de Prato, un suburbio industrial de Florencia.

Fue precisamente en las zonas industriales del norte de Italia donde aparecieron los primeros brotes del COVID-19 en febrero.

China silencia a los periodistas que exponen la responsabilidad del régimen

En vista de que el periodo de incubación es de 14 días, las fechas coinciden con el Año Nuevo Chino, cuyos festejos comenzaron el 25 de enero. Los trabajadores textiles viajaron a su país natal para celebrar y al volver, muchos de ellos sin síntomas, contagiaron a la población italiana del norte del país.

Desde un crematorio de Wuhan, Li Zehua, un presentador de noticias de China Central Television (CCTV) que renunció para reportar de forma independiente, informó que entre los muertos había trabajadores migrantes que celebraron el Año Nuevo Chino en medio de 40 000 familias. El periodista reprochó que el régimen permitió las celebraciones en medio de un brote infeccioso.

Catorce días después, el 26 de febrero, Zehua filmó un video en vivo en el que se ve cómo al final dos agentes de seguridad del Estado entran a su vivienda. Desde entonces, no ha vuelto a publicar nada.

Tanto Italia como EE.UU. pueden rastrear el origen de la pandemia a China

Según informa The American Spectator, el 80 % de las personas infectadas con el virus chino tienen síntomas leves o no muestran ninguno. Por eso transmiten la enfermedad sin saberlo, eso apunta a que los chinos que regresaban de Italia trajeron la enfermedad con ellos. Y agrega que muchos casos del COVID-19 en EE. UU. se pueden rastrear hasta el brote italiano, incluido el primer caso reportado en New Hampshire, el cual fue una persona que había viajado a Italia. También el primer caso reportado en el estado de Missouri, fue un estudiante universitario que había estado estudiando en Italia.

El miedo a decir que el virus es chino impide rastrear el origen y encontrar la cura

El enfoque de los medios actualmente está en reprochar al presidente Donald Trump por llamar al Covid-19 el «virus chino». Estas campañas de presunta «sensibilidad social» y «corrección política» solo entorpecen la búsqueda de la raíz del problema.

EE. UU. ya superó los 32 000 casos, los muertos son más de 471. A nivel mundial, hay más de 350 000 casos y los muertos son al menos 15 000, de los cuales más de la tercera parte son de Italia.

De acuerdo a un estudio chino, el tipo de sangre más afectado por el Covid-19 es el «A». Al poseerla el 36 % de la población italiana ese tipo son más vulnerables, sumado al hecho que los ancianos son el 23 % de la población y tienen mayor riesgo que otros grupos etarios.

Con lo cual, Italia tiene la suma de ingredientes para la receta de esta pandemia y están paganado el precio más alto por exportar artículos de lujo: la vida.

Pues al igual que las prendas que alegan ser Made in Italy, tienen el mismo origen que el coronavirus: chino.

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