Las falacias infantiles de una expresidente

En una presentación pública, Cristina Fernández de Kirchner cargó contra el enemigo invisible y ficticio del populismo: "el neoliberalismo"

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Para Kirchner, el «neoliberalismo» se encargó de romper los lazos de solidaridad entre las personas. (Twitter)

La expresidente argentina Cristina Fernández de Kirchner brindó un discurso esta tarde en el microestadio de Ferro Carril Oeste en el marco del denominado «Primer Foro del Pensamiento Crítico». En su exposición, donde buscó volver a posicionarse como principal opositora al Gobierno de Mauricio Macri, Cristina recurrió a una de las falacias predilectas de la izquierda infantil: «el neoliberalismo».

Acompañada por dirigentes de su espacio como el exintendente de Morón Martín Sabbatella, el sindicalista Hugo Yasky, el diputado Agustín Rossi, la intendente de La Matanza, Verónica Magario  y el radical disidente Leopoldo Moreau, Kirchner manifestó que «el neoliberalismo» consiguió «confundir» a los argentinos para que votaran en contra de sus intereses.

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«El neoliberalismo sirvió para romper los lazos de solidaridad y fundamentalmente sirvió para que la gente no pueda identificar lo que le conviene en materia de Gobierno en políticas gubernamentales», manifestó.

El argumento de Kirchner es que Mauricio Macri mintió cuando dijo en campaña que no habría ningún ajuste, y ahora, a traición, implementa su política «neoliberal«.

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«Acá se dijo que nadie iba a perder ninguno de los derechos que tenía, es más, se dijo que se iba a cambiar lo que estaba mal y se iba a dejar lo que estaba bien», dijo esta tarde Cristina Fernández.

Lo que hay de verdad y de mentira en su discurso

Kirchner tiene un punto cuando hace referencia a la campaña políticamente correcta de Mauricio Macri. El actual presidente prometió algo que no podía cumplir, de la misma manera que hizo Daniel Scioli y el resto de los candidatos. Aunque la exmandataria tenga razón sobre la crítica al líder de Cambiemos, de haber triunfado su candidato, «el ajuste» era igualmente inevitable. El kirchnerismo dejó un rojo importante en las cuentas del Estado y había que corregirlo, independientemente del presidente que haya elegido el electorado. Todos eligieron mentir para buscar ganar las elecciones, su candidato también. A Macri le tocó ser el que incumplió las promesas de campaña.

La corrección: ¿liberal o conservadora y estatista?

Cambiemos dejó pasar dos años de gobierno esperando inversiones masivas que nunca llegaron. En la búsqueda de evitar políticas de recorte impopulares, se apostó por el endeudamiento, una corrección testimonial y una apuesta al crecimiento, que en largo plazo corregiría las cuentas públicas. Cuando el «gradualismo» le explotó en la cara al gobierno, finalmente se dieron cuenta que ya no había tiempo que perder.

Sin embargo, la forma en que Cambiemos decidió encarar el problema del déficit fiscal tuvo muy poco de «liberal» (en caso que el neoliberalismo al que hace referencia CFK esté emparentado con eso). En lugar de reducir dramáticamente la estructura gubernamental parasitaria, el Gobierno decidió continuar con los recortes testimoniales y cargarle la cuenta al sector privado: nuevos impuestos, incremento de los existentes y regreso potenciado de algunos que estaban en vías de reducción, como las retenciones agropecuarias. 

Que el Gobierno haya tenido que tomar cartas en el asunto, no es una cuestión ideológica como lo plantea Kirchner. Era obligación y no era materia de opinión política. Sí lo era el plan a adoptar y el que eligió Cambiemos de lo único que puede ser rotulado es de «estatista». Por estas cuestiones, la expresidente cada vez que brinda manifestaciones semejantes es digna de otro rótulo: el de mentirosa.

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