El nuevo «blindaje» que usa Trump frente a Irán en Medio Oriente

Esto acuerdos impulsados por EEUU demarcan aún más los dos bloques de países que conviven en la región: amigos de Occidente y afines con regímenes ruso y chino.

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Trump apunta a dirigir nuevas iniciativas de generación de vivienda, inversiones, comercialización e incluso a nivel energético, «con la parte petrolera y con Israel en lo concerniente del sistema de telecomunicaciones» (Archivo)

El gobierno del presidente Donald Trump sigue moviendo piezas en Medio Oriente para sitiar a Irán. Sin embargo, el primer mandatario norteamericano ha optado por la estrategia diplomática – en lugar de lo bélico – para hacer frente al régimen de Hasan Rohaní. Ahora logró la normalización de relaciones diplomáticas entre Israel y el Reino de Baréin.

Este es el segundo acuerdo que consigue el gobierno estadounidense en menos de un mes, hecho para subsanar el histórico distanciamiento entre ambos países, debido al apoyo de Baréin a la creación del Estado independiente de Palestina, un claro indicio de no reconocimiento a Israel como nación.

Este pacto supone también un nuevo revés para Palestina e Irán que profundiza el conflicto que inició con el acercamiento histórico que se dio en agosto entre Israel y los Emiratos Árabes Unidos, bajo la mirada conciliadora de Estados Unidos, no solo por lo alcanzado con esta nueva alianza estratégica sitiada en el Medio Oriente —rota hace casi 50 años— sino por las pequeñas victorias que se consiguen desde el continente americano.

En primer lugar, la necesidad de un acuerdo entre los involucrados, través de la cesión de determinadas acciones, era perentoria. En el comunicado que emitieron Israel, el Reino de Baréin y EEUU de manera conjunta se indica que «las partes seguirán sus esfuerzos a este respecto para lograr una resolución justa, global y duradera al conflicto palestino-israelí que permita al pueblo palestino alcanzar su potencial completo».

En el caso de los Emiratos Árabes Unidos se permitió que Israel pueda tener acceso al Golfo Pérsico, mientras que Israel, dará el cese definitivo en sus intenciones de anexión de Cisjordania.

Con el sello de estos acuerdos, más allá de los conflictos subsanados en Medio Oriente, lo no dicho ante las cámaras y las concesiones que ahora se permiten, es donde los países que no siguen una hoja de ruta en consonancia con EE. UU. y sus aliados pondrán la lupa. Tal como es el caso de Irán y Palestina, sumado a sus socios estratégicos, entre los que se contaría Venezuela.

Las líneas divisorias que hoy se avivan con nuevas alianzas

En entrevista para el PanAm Post, la internacionalista Corina Cortés Oliveros, aseguró que entre las múltiples lecturas que se dan en estos acuerdos, figura el aprovechamiento de la coyuntura mundial para suavizar los focos de tensión en el Medio Oriente, hecho que se ejecuta con un fin último: evitar la expansión iraní.

Asimismo, se fortalece esta línea geoestratégica que permite a las naciones orientales con mayor afinidad a las prácticas comerciales hacia Occidente, un acuerdo sostenible a todas luces, mientras esta triada mantenga su palabra, pasa así iniciar un proteccionismo frente a la expansión del fundamentalismo islámico.

Si no hay aliados estratégicos que delimiten lo que pueda suceder, se sale de las manos geopolíticamente hablando

Evitar la cultura de la Eurabia (acrónimo de Europa y Arabia), es decir, parar el radicalismo ideológico que se establece con fuerza a lo largo del mundo, a través de una serie de «muros de contención», es lo pretendido en modo práctico entre estos países que suman cada día más socios.

Tal como lo menciona Cortés Oliveros, un resultado que se consigue con la ampliación de aliados estratégicos en la región es que frenen o supervisen los tránsitos comerciales, al igual que las operaciones que surgen y tengan como destino final el continente americano.

«Para acceder a otros sectores comerciales, presentes en los países con quienes se mantienen relaciones de esta naturaleza, es necesario pasar por el Golfo Pérsico, para ejercer el tránsito marítimo por Oriente», aseveró.

Y es allí, a través del monitoreo de este punto comercial, donde está el centro de tensión, pues se ha conocido durante décadas sobre el tránsito de grupos radicales como Hezbollah, Al Qaeda e ISIS, así como el tráfico de armas que se ejecuta a través de esa zona.

«Tienen toda una serie de aristas que controlar. Si no hay aliados estratégicos que delimiten lo que pueda suceder, se sale de las manos geopolíticamente hablando». Cortés explicó que es un hecho que al final terminará por socavar en muchos aspectos la seguridad de Occidente, punto que se ha dedicado a defender la administración del presidente estadounidense Donald Trump.

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La internacionalista también señaló un hecho que quedó implícito dentro de estas firmas y es que más allá de procurar la paz, se demarcan aún más los dos bloques de países que conviven en la región, es decir, quienes van en consonancia con Occidente y el bloque con afinidad a regímenes como China o Rusia, principales aliados a la hora de la compra de armas.

La tensión en Palestina, tras estos acuerdos que han tenido una lectura de traición a su pueblo, sumado a otras medidas impulsadas por la administración de Trump —que han ido en búsqueda de marcar una presión contundente al régimen iraní— también podrían desencadenar ciertas respuestas, entre las cuales no se descarta el extremismo.

«Trump ha cambiado los términos del expansionismo militarista al expansionismo comercial»

Entre los aliados latinoamericanos, Cortés asevera que son probables las notas de protesto por parte de Venezuela, solidarizándose con el pueblo palestino o iraní, cuyos hechos siempre han dado a demostrar su apoyo al régimen de Hasan Rohaní y la necesidad de continuar con la expansión del fenómeno de eurabia, algo que realmente no forma parte de Occidente.

«Puede haber reacciones muy radicales. Al Qaeda, ISIS y otros grupos podrían tomar acciones. Hay que fortalecer sus sistemas de seguridad y contingencia», indicó la experta al hacer un esbozo del carácter reactivo que ha tenido esta región de manera histórica y marca su modo de resolver conflictos.

La administración de Trump, el verdadero ganador de los acuerdos en Medio Oriente

Al darse este intercambio que simboliza la paz en las naciones, la analista señala a Donald Trump como la persona que más se beneficia del acuerdo, geopolíticamente hablando.

Esto obedece a la protección que gana EE. UU. con aliados estratégicos, para evitar la expansión del radicalismo islámico, así como también minimiza en gran escala —a través de las supervisiones en el Golfo Pérsico— las relaciones comerciales con aliados latinoamericanos de los iraníes, entre ellos se cuentan el régimen de Venezuela, las FARC, así como otros grupos subversivos que también podrían encontrarse en México.

Asimismo, existen diversos resultados positivos a corto o mediano plazo que podrían afianzarse, en el caso que Trump sea reelecto como presidente de Estados Unidos, entre ellos la financiación de proyectos, no solo por parte de la comunidad israelí, sino también la judía.

A juicio de Cortés Oliveros, Trump apunta a dirigir nuevas iniciativas de generación de vivienda, inversiones, comercialización e incluso a nivel energético, «con la parte petrolera y con Israel en lo concerniente del sistema de telecomunicaciones», debido a que esta nación cuenta con un avanzado sistema de inteligencia y contrainteligencia en ese aspecto.

«Trump ha cambiado los términos del expansionismo militarista al expansionismo comercial. Es mucho más fácil generar productividad en la guerra comercial que desde las armas», puntualizó.

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