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Del llanto a la música: el final solidario de la represión al violinista venezolano

Por: Orlando Avendaño - @OrlvndoA - May 25, 2017, 9:48 pm
(Leo Álvarez)
“Se empeñan en aflorar lo peor de nosotros y, sin querer, han sacado lo mejor de los venezolanos”. (Leo Álvarez)

Wuilly Arteaga se ha convertido en un símbolo durante las manifestaciones opositoras en contra del régimen de Nicolás Maduro. Desde que empezó la reciente crisis política en Venezuela, ha esgrimido la música como arma. Su violín, su espada.

El joven músico marcha junto a los miles de venezolanos cada vez que la dirigencia convoca a la sociedad civil. Su participación en las marchas lo ha erigido como un personaje conocido. Suele, con valentía, enfrentar a la Guardia Nacional Bolivariana y a la Policía Nacional Bolivariana. Toca las notas del Himno Nacional mientras es rociado con gases lacrimógenos.

Pero este miércoles 24 de mayo la barbarie se impuso. La guardia, en una concentración opositora, lo atacó. Su valentía no es tolerable; tampoco su violín. A las fuerzas represoras parecen molestarles enormemente que un joven, sin miedo, solo toque el violín cuando inicia la violencia.

Fue golpeado, arrastrado, y su violín maltratado. Expone la agresión con lágrimas en sus ojos: “¡Me quitaron mi violín! ¿Hasta cuándo vamos a estar con esto?”.

Luego, explica a los medios: “Yo estaba tocando en medio de la protesta. Se acercaron los motorizados de la Guardia Nacional, y fue cuando uno de la Guarida me agarró el violín por las cuerdas. Yo no solté el violín y comenzó a arrastrarme con la moto por toda la avenida. Después dio la vuelta y me pasó por encima, me aporreó y fue cuando tuve que soltar el violín porque no pude más”.

“Después lo agarraron y como a los cinco minutos, yo me quedé ahí con ellos, pidiéndole que me regresaran el violín. Alguien se lo quitó a la que lo tenía y ese mismo guarida se lo quitó y me la dio. Yo le di un abrazo”, concluyó el violinista Wuilly.

La agresión al joven se hizo viral inmediatamente. La indignación surgió entre los venezolanos. El joven Wuilly Arteaga se había ganado el cariño de todos y la admiración. ¡Cómo no hacerlo con un joven tan valiente que solo esgrime la música frente a la barbarie!

Inmediatamente empezaron a llover mensajes de solidaridad. Artistas ofrecieron a Wuilly darle un violín. De repente el músico se estaba llenando de instrumentos. Había perdido su violín, pero había recibido la solidaridad de miles de venezolanos.

ft oscarcitomundo

 

“Por favor, a quien lo conozca, díganle que me comprometo personalmente a obsequiarle un violín nuevo. Y se lo llevaré autografiado con las firmas de Marc Anthony y Alejandro Sanz, y artistas venezolanos como a Ricardo Montaner y Franco de Vita. ¡Será el violín más bonito y lleno de fuerza que un violinista pueda tener! ¡Le doy mi palabra de hombre!”, escribió el músico Oscarcito.

El músico recibió su primer violín de parte de un odontólogo. Se lo regaló y “le devolvió la sonrisa”.

El escritor y cineasta Marcel Rasquín escribe al respecto: “Rompen un violín y aparece una orquesta. Se empeñan en aflorar lo peor de nosotros. Y sin querer sacan, también, lo mejor de nosotros”.

La barbarie contra la juventud

Se esconde una alegoría detrás de la agresión al violín. Al joven, solo con un instrumento, lo arrastraron por el piso. Su violín fue destruido. Inhabilitado. A Wuilly Arteaga le temen porque expone lo mejor de los venezolanos. La valentía, la decencia, la dignidad y el humanismo.

En cambio, de otro lado, se encuentra el salvajismo. El régimen, criminal, que utiliza la violencia para tratar de desarmar el espíritu de una juventud. Una juventud humanista, cuyo refugio se encuentra en el arte.

Pero, en vez de suprimirlo, lo han hecho fuerte. Con la violencia, el régimen ha fortalecido a toda una sociedad. La ha hecho grande. Ha, como señala Rasquín, “sacado lo mejor” de los venezolanos.

Orlando Avendaño Orlando Avendaño

Orlando Avendaño reside en Caracas, Venezuela, y estudia Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Síguelo @OrlvndoA.