Por miedo a que el chavismo la asesinara, jueza que detuvo a Leopoldo López pidió asilo en Canadá

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Cuando Ralenis Tovar pidió tiempo para firmar la sentencia de Leopoldo, la amenazaron: si no firmaba, iba a terminar en la cárcel. (Twitter)

En una entrevista al medio The Globe and Mail, la magistrada del área metropolitana de Caracas, Ralenis Tovar, confesó que huyó de Venezuela por miedo a que el régimen chavista de Nicolás Maduro la asesinara. Ella fue responsable de firmar la orden de detención contra el preso político Leopoldo López.

El primero de junio de este año se supo la noticia de que el juez Nelson Moncada fue asesinado mientras se dirigía a su hogar. Moncada había estado vinculado a casos sobre las protestas llevadas a cabo en Venezuela a principios de 2014 y, según el régimen chavista, fueron los manifestantes opositores quienes atentaron contra su vida; luego del homicidio, la jueza Tovar huyó.

“Nelson Moncada fue hallado asesinado y [él] estuvo involucrado en el caso de Leopoldo López. Sentí que podría ser el Gobierno el que, de una manera u otra, estaba tratando de deshacerse de las personas que estuvieron involucradas en este caso”, contó Relenis Tovar a The Globe and Mail en una nota publicada el 16 de noviembre.

Al dejar su país, la magistrada de Caracas se instaló en Toronto, Canadá. Desde ahí ofreció la entrevista y también espera que el Gobierno le conceda el asilo político.

Perversión del sistema

“La abogada de Caracas dejó atrás amigos, a su familia y a una carrera de 17 años como jueza de la capital venezolana. Ella asegura que empezó a darse cuenta de que el Poder Judicial perdía su independencia a mediados de 2009; pero dice que la situación se intensificó en 2013 cuando Maduro se convirtió en presidente”, se lee en el medio canadiense.

Ralenis Tovar relata que luego de que el actual dictador asumiera como jefe de Estado, todo se empezó a desvirtuar. Cuanta que “se empezaron a emitir órdenes de arresto o a presentar cargos contra personas que no tenían que ver con el crimen, sino que eran actores políticos”.

 

Y fue durante ese tiempo cuando se le forzó a firmar la orden de aprehensión contra el destacado líder opositor y actual preso político, Leopoldo López.

O sentenciaba a Leopoldo o terminaba en prisión

En febrero de 2014, en el medio de una difícil coyuntura política marcada por fuertes protestas y represión por parte del Estado, Tovar recibió varias llamadas. Asegura a The Globe and Mail que la intención era intimidarla, y por eso no contestaba; sin embargo, una fue incisiva: la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Gladys Gutiérrez, la llamó. Le pidió a la jueza de Caracas que contestara las llamadas que le estaban haciendo. “Lo hizo y le pidieron que regresara a su oficina”.

Al llegar a las dos de la mañana, Tovar cuenta que había fuerte presencia de la Guardia Nacional Bolivariana y la Inteligencia Militar. Era un ambiente intimidante. Además de los funcionarios de seguridad, estaban cuatro fiscales en su oficina. Ahí le dieron una carpeta con tres órdenes de arresto que debían ser firmada. Un nombre resaltaba: Leopoldo López.

“Quedé petrificada porque internamente sabía cuál era el propósito de esa orden. Buscaban silenciar a un líder político que era un obstáculo para el presidente Maduro”, cuenta Tovar.

Era tarde, por lo que Relenis Tovar pidió que le dieran tiempo para firmar la sentencia. Al menos un día, solicitó. Pero no. Los funcionarios se rieron y la amenazaron: si no lo firmaba en ese momento, iba a terminar como la jueza María Lourdes Afiuni —que fue encarcelada por motivos políticos y luego violada en prisión—.

Firmó, pero las intimidaciones no cesaron. Luego hasta a su hija la intentó secuestrar el régimen de Maduro, según Tovar confesó a The Globe and Mail. La llamaban y perseguían. Renunció, pero el terror continuaba. Estuvo así hasta que no soportó más el acoso y dejó el país en junio de este año. Ahora confiesa que fue por temor a que la asesinaran.

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