Por qué Guatemala decidió reconocer a Jerusalén como capital de Israel

707
(Wikimedia)
El analista político, Nicholas Virzi, asegura que a Guatemala no le importa el rechazo del mundo, sino congraciarse con Donald Trump.(Wikimedia)

«Querido pueblo de Guatemala, hoy he conversado con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Hablamos de las excelentes relaciones que hemos tenido como naciones desde que Guatemala apoyó la creación del Estado de Israel. Uno de los temas de mayor relevancia fue el retorno de la Embajada de Guatemala a Jerusalén. Por lo que informe que he girado instrucciones a la Cancillería para que inicie las coordinaciones respectivas para que así sea», informó el domingo 24 de diciembre el mandatario de Guatemala, Jimmy Morales.

Se trata de una polémica e intrépida decisión. El respaldo a Estados Unidos en un tema tan polémico e importante genera importantes dudas. Aunado a ello, el jueves pasado apoyó a su vecino del norte en la Asamblea General de las Naciones Unidas en una votación sobre Israel.

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario

Inmediatamente después de la publicación de Morales en las redes sociales, el Gobierno de Estados Unidos reaccionó: «Aplaudimos la decisión histórica del presidente Jimmy Morales y el Gobierno de Guatemala de trasladar su embajada en Israel a la ciudad de Jerusalén«.

Realmente, ¿de qué se podría tratar esta decisión de Morales, el presidente evangélico de Guatemala? ¿Obedecería realmente a las intenciones de reivindicar a Jerusalén como capital histórica de Israel? Para comprender las verdaderas intenciones, PanAm Post contactó al destacado analista internacional y politólogo Nicholas Virzi.

«La movida más audaz en la historia de la política exterior de Guatemala»

Primero, Virzi asegura que, cuando Donald Trump anunció la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel, se trató de una movida única en la historia de Estados Unidos. Una movida realmente audaz:

«La política exterior de Estados Unidos varía, dependiendo del presidente, pero se mantiene al margen. No obstante, hay ciertas cosas que solo algunos presidentes hubieran hecho. Por ejemplo, solo Obama hubiera hecho lo de acercarse a Cuba o los acuerdos con Irán. Ahora, lo de Jerusalén es algo que varios presidentes han prometido hacer. Ya el Senado votó, 90 a 0 a favor de esta decisión. Pero solo Trump cumplió».

Luego de la polémica decisión de Estados Unidos, la Asamblea General de las Naciones Unidas, que según Virzi, «se reúne cada año para condenar a Israel»; lo hizo, recientemente, para rechazar masivamente el traslado de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Sin embargo, la nación norteamericana recibió el respaldo de nueve países, entre los que están Guatemala y Honduras. Ambos que pertenecen al denominado «triángulo norte«.

Según el analista:

«Guatemala rechazó la resolución de las Naciones Unidas porque EE. UU. es mucho más importante. En este caso, Guatemala se echó el mundo encima, pero el mundo no pesa. No importa. ¿Qué es más importante, la Asamblea General de las Naciones Unidas o EE.UU.? Estados Unidos es su principal socio comercial y es un país que interviene mucho en la región».

Pero existe un factor que es importante tomar en cuenta, ya que pudo haber sido determinante para impulsar el voto de Guatemala en las Naciones Unidas y su reciente decisión de seguir el ejemplo de Estados Unidos al trasladar su embajada a Jerusalén: «El tema de las Naciones Unidas es bastante polémico en Guatemala».

En 2006 se creó en el país centroamericano la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), que es un órgano independiente, respaldado por la Organización de Naciones Unidas, cuya finalidad es apoyar a las instituciones en las investigaciones contra la corrupción. No obstante, su desempeño es bastante cuestionado.

 

Nicholas Virzi señala que el primer comisionado que se seleccionó, tuvo que salir del país «desgraciado». «Fue un desastre», apunta. Luego estuvo un costarricense, Francisco Dall’Anese, que «tuvo mayores logros». «Y actualmente está Iván Velásquez, que es un conocido colombiano de izquierdas y ha tenido importantes logros, como la salida del presidente Otto Pérez Molina».

Durante la administración de Barack Obama empezó a quedar bastante claro que la CICIG contaba con el respaldo completo de la embajada de Estados Unidos en Guatemala. Y, por ello, su desempeño se cuestionó.

«La agenda del embajador y la CICIG simplemente era agenda de la izquierda que no tenía nada que ver con el mandato original de la CICIG», añade Virzi.

El analista reconoce que «todos los corruptos están en contra de la CICIG»; pero insiste en que «no todos los que están en contra de la CICIG son corruptos». Espeta esto porque el comportamiento del organismo empezó a ser «instrumentalizado». Es decir, «se empezaba a percibir que la lucha contra la corrupción iba solo contra los funcionarios de derecha».

El organismo de las Naciones Unidas estaba politizado. La administración de Barack Obama financiaba causas de la izquierda con su embajador en Guatemala, Todd Robinson. De hecho, la misma embajada se había convertido en un foco para reuniones con dirigentes y personajes de la izquierda del país.

En enero de 2016 entra a la política nacional Jimmy Morales como presidente. «Es electo con fuerte apoyo evangélico, cristiano. Es un novato político. Muy inexperto y carece de liderazgo. Pero no tiene experiencia, por lo que no está vinculado con la corrupción. Por eso votaron por él. Fue un voto castigo en contra de la corrupción. Hay algo que debe quedar claro sobre Guatemala y es que toda la política es corrupta», dice Virzi.

Luego, un caso bastante polémico fue determinante: en septiembre de 2016, la CICIG vinculó al hijo de Jimmy Morales con un caso de corrupción. Y, entonces, el país entero se polarizó.

Nicholas Virzi insiste en que se desató una polémica inmensa en torno a una nimiedad. Se habla de lavado de dinero; pero, presuntamente, se trata de un delito menor en el que el hijo de Jimmy Morales, José Manuel Morales, utilizó una factura prestada para justificar la compra de «canastas navideñas».

Ciertamente, sería un delito; pero el analista asegura que «es menor y en Guatemala todos lo cometen. Es una falta que se paga con alguna multa». Por lo que, en síntesis, la CICIG estaría nuevamente tratando de desmontar a un mandatario, afectándolo con un presunto caso de corrupción vinculado a la familia de Jimmy Morales.

En medio de toda la polémica, el presidente declaró al comisionado de la CICIG «persona non grata». Es un derecho que tiene el mandatario; pero que luego fue cuestionado por la Justicia de Guatemala.

Entonces, la CICIG ahora asedia a la novel administración de Jimmy Morales. Por años, se pensó que el organismo de las Naciones Unidas actuaba en conjunto con la embajada de Estados Unidos; pero ahora que ha cambiado la administración Demócrata, no es mucho lo que ha cambiado.

«La actual administración de Jimmy Morales ha estado preguntándose: ‘¿Qué pasó, que ha ganado Donald Trump y no ha cambiado la política? Pero esta no va a cambiar mucho. Van a seguir luchando contra la corrupción y eso va a continuar con Donald Trump. Solo que Donald Trump no va a seguir financiando las causas de izquierda como lo hacía Obama».

Pero ahora, en medio de una fuerte polémica y con índices de popularidad mínimos, Jimmy Morales toma la decisión de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y de votar en la Asamblea General de las Naciones Unidas a favor de Estados Unidos.

«Eso pone a Guatemala en las prioridades de Estados Unidos. Se trata de un tema que le importa a Donald Trump y ahora el nombre de Jimmy Morales sale a relucir. El presidente Morales ahora puede pedir una audiencia con Donald Trump».

Con la reciente acción, Morales se convierte, de alguna manera, en un hombre al que Trump le podría deber algo. Y, en una hipotética audiencia, «podría pedir: un poco de distancia entre Estados Unidos y las Naciones Unidas en Guatemala».

El politólogo asevera que si el apoyo de Estados Unidos, «la CICIG no es nada». Pero ahora la intención no es que la CICIG para la lucha contra la corrupción, sino que se pedirá «que no se instrumentalice».

Guatemala también podría solicitar a Estados Unidos que se otorgue Estatus de Protección Temporal (TPS, por siglas en inglés) a los guatemaltecos en las nación norteamericana. Sobre esto es importante señalar que «El Salvador tiene el TPS porque fue el único país que apoyó a Estados Unidos en Iraq con un batallón en 2003».

Además, aún se mantiene el embargo militar que en 1977 el presidente Jimmy Carter impuso a Guatemala. Por lo que es muy posible que Jimmy Morales, quien cuenta con un importante respaldo de los militares, pida ahora que se levante el embargo. «Guatemala necesita protegerse y necesita el apoyo militar de Estados Unidos», dice Virzi.

Otra de la posibles peticiones de Morales, en una hipotética audiencia con Donald Trump, sería que se le brinde un trato preferencial a las exportaciones de Guatemala a Estados Unidos.

Guatemala es una de los principales exportadores de cardamomo en el mundo, y se teme que le van a poner un embargo a Guatemala. Entonces, que EE. UU compense eso dándole trato preferencial a la entrada de exportaciones de Guatemala a Estados Unidos.

El analista político recalca que a Guatemala no le importa quedar bien con los demás países. Estados Unidos, en este caso, sería la prioridad para Jimmy Morales. Primero, porque le importa que se marque una distancia importante entre las Naciones Unidas y le embajada con respecto a la CICIG.

«Esta es una oportunidad única de Guatemala para lograr varias cosas», dice Virzi, quien agrega que Estados Unidos mantiene una influencia sustancial sobre las cortes en Guatemala; por lo que también se podría solicitar cambios en este aspecto.

Por último, Nicholas Virzi dice que es paradójico que ahora la izquierda reclame que Estados Unidos, con Donald Trump, pueda tener alguna influencia sobre la política doméstica de Guatemala; ya que «antes los que reclamaban la soberanía de Guatemala era los de la derecha».

Virzi piensa que «el tema de Jerusalén es determinante para Donald Trump», por lo que el apoyo de alguna nación también es importante; sobre todo cuando la condena del mundo es tan amplia.

Y es curioso, porque el analista dice que «irónicamente, mientras menos países voten a favor de Estados Unidos, es más fácil para Estados Unidos premiarlos».

«Los beneficios que pediría Guatemala son insignificantes. Brindar TPS a cambio de un voto tan monumental es poca cosa. Y se podría dar una manera de dar un trato preferencia a las exportaciones a Estados Unidos. En este caso, es muy barato para Estados Unidos apoyar a Guatemala», dice el analista, quien concluye esgrimiendo: «Esta es la movida más audaz en la historia de la política exterior de Guatemala».

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento