Imponen gobernación paralela a “opositora” venezolana que se arrodilló ante Constituyente

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La gobernadora se arrodilló, pero no evitó ser pisada. El régimen le ha pagado como pagan los criminales. (Twitter)

En Venezuela, aunque te arrastres, no podrás evitar el crimen. Al régimen le gusta humillar al que baja la cabeza, y eso le ocurrió ahora a la gobernadora del estado Táchira, Laidy Gómez, quien milita en Acción Democrática.

El quince de octubre del año pasado, cuando la dictadura ejecutó un atrevido fraude, solo a cinco candidatos “opositores” les concedieron un presunto triunfo. Pero, aún ganando, había otro trámite —inaceptable— que era necesario para asumir el estéril cargo: la subordinación ante la criminal Asamblea Nacional Constituyente (ANC) chavista.

El “ganador” del Zulia, Juan Pablo Guanipa, prefirió mantener la dignidad antes de arrastrarse por una parcela poder: no se juramentó ante la Constituyente y prefirió mantener la congruencia con lo que más de siete millones de venezolanos expresaron el pasado dieciséis de julio (el rechazo y desconocimiento decisivo a la ANC).

Sin embargo, los otros cuatro, todos militantes del partido presuntamente opositor Acción Democrática, prefirieron brindarle su reconocimiento al aparato ilegal y el 23 de octubre se juramentaron ante la ilegítima Asamblea Constituyente. En ese momento creyeron que, con arrodillarse triunfaban porque asumirían como gobernadores.

A Guanipa no lo dejaron investirse. A los que entregaron su dignidad y traicionaron a sus electores, aparentemente sí. Hasta este 31 de enero: el régimen de Nicolás Maduro decidió imponer un “protector del estado Táchira”. Se trata de una gobernación paralela, como las que acostumbra el chavismo, para secuestrar facultades a la institución tradicional.

“Desde temprano, estamos reunidos en Táchira con organismos de seguridad, fuerzas militares, alcaldes y alcaldesas bolivarianos, cumpliendo instrucciones de nuestro presidente Nicolás Maduro para la instalación del Estado Mayor en esta entidad que será dirigida por Freddy Bernal”, escribió en su cuenta de Twitter el ministerio de Interior y Justicia, Néstor Reverol.

Listo. Laidy Gómez pensaba que, al arrodillarse, no cedería su espacio. Pero se lo acaban de arrebatar con facilidad. Le impusieron un protector a su estado, a pesar de que se arrastró y brindó reconocimiento al organismo que derogó la República el 30 de julio de 2017.

Ahora, la “gobernadora”, dice: “No me voy a cortar las venas, ni voy a chillar por ‘protectores’ en el Táchira. Yo sigo trabajando por mi estado, ese cuentico de abandonar gobernaciones conmigo no va. A mí la autoridad me la dio el pueblo y fue con votos”. Y este jueves, en una entrevista al medio Globovisión, aseguró: “Yo soy la gobernadora del Táchira”.

Son pataletas de ahogado. El régimen le ha pagado a Laidy Gómez por su subordinación y docilidad. Y le ha pagado de la manera como lo hacen los criminales. La del Táchira eligió el deshonor para evitar la guerra. Pero al final, la guerra llegó. Seguro Churchill la observaría con altivez y vergüenza.

Y el venezolano, igual: “Usted agachó feo la cabeza y se la patearon. Se puede volar alto como el águila o arrastrarse como el gusano, pero si escoge lo segundo no se queje cuando la pisen”, escribió en su cuenta de Twitter un usuario.

El psicólogo y autor, Alberto Barradas, también dijo al respecto: “Fuiste a arrodillarte ante la Asamblea Nacional Constituyente. Te metieron ahora un ‘protector’. Ven para explicarte: no tienes autoridad alguna y el pueblo en dictadura no manda. Solo tienes una parcela que te dejaron para aparentar democracia, y tú con ansias de poder aceptaste ese ‘negocio'”.

 

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