En Venezuela el hambre llega a los zoológicos: sacrifican animales para alimentar a los carnívoros

Con la imposición del sistema chavista, todo se degradó. Ahora los hermosos parques son solo canteras de muerte y tragedia.

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La situación es trágica. Jamás, en sus 45 años de existencia, el Zoológica de Zulia, al occidente del país, había tenido que recurrir a medidas extremas. (Upso)

En Venezuela ningún individuo se escapa de la demoledora tragedia. Todos, de alguna u otra forma, padecen los resultados de las criminales políticas de Estado del chavismo.

Los adultos de hoy —los jóvenes y los no tan jóvenes— deben recordar sus idas a cualquier zoológico de Venezuela, con júbilo.

Hasta hace algunos años las instalaciones que exhibían animales en el país, destacaban por su cuidado. Eran recintos envidiables en los que se exponían animales importados de África.

Pero, con la imposición del sistema chavista, todo se degradó. Ahora los hermosos parques son solo canteras de muerte y tragedia. Paisajes deprimentes que más bien aterran, donde descuellan cuerpos cadavéricos y colores áridos. Ya no más verde. Ya no hay vida.

En el Zoológico del Zulia, por años una gran atracción de la que disfrutaron miles de venezolanos, la muerte se ha apropiado del lugar.

“Una danta mutilada en su propia jaula y su carne robada. Cerdos vietnamitas, monos, guacamayas y gallinetas son blanco de la delincuencia; se habla que es para comer y para el tráfico internacional de animales”, se lee en el medio Panorama.

Por la insoportable crisis, producto de la mayor inflación del mundo y de una infortunada escasez, venezolanos han tenido que acudir a la rapiña para poder alimentar a su familia. Mientras la escasa seguridad tuerce la mirada, algunos entran al Zoológico para desmembrar a los animales.

Pero aquello no es más dramático que el enervante panorama. No hay animal del recinto que no escape de la desnutrición. Fieras antes imponentes y majestuosas, ahora famélicas.

“La malnutrición abunda en toda la colección de animales que aún preserva el zoológico zuliano, el cual desde hace un año ya no cuenta con especies emblemáticas del lugar como la rinoceronte blanca, Luisa, o el elefante Tony”.

Deben comer todos los días, pero si eso es un lujo para el ciudadano, mucho más para el tigre. Lo hacen solo una vez a la semana, y si acaso. Una verdadera desgracia.

De acuerdo con un cuidador del parque, los felinos —como los tigres, leones, leopardos, pumas o cunaguaros—, deben comer al día “entre 8 % al 10 % de su peso”. “Es decir, para que un tigre pese 500 kilos, su alimentación ideal sería 50 kilos de carne”, dice Otto Rojas en su escrito en Panorama.

No hay carne. Mala suerte para los animales menos importantes. No importa si fueron compañeros de jaula: si el león, que es más importante, está muriendo de hambre, el cerdo vietnamita tendrá que sacrificarse por el bien del hogar.

“El sábado se sacrificó una cabra para darle de comer a los felinos; se picó en cuatro y se repartió entre los peores nutridos. También hemos tenido que matar a chigüires, cinco báquiros y búfalos para alimentar a otros animales que sería muy triste que murieran de hambre, como la pareja de cóndor andino que está en peligro de extinción y resulta una joya dentro de la colección del parque”, cuenta a Panorama un cuidador.

Una verdadera catástrofe. El asesinato de unos para la supervivencia de otros. Es lo que ocurre afuera, donde impera la barbarie; pero no en un zoológico. En sus cuarenta y cinco años de historia el Zoológico del Zulia jamás había tenido que recurrir a una medida como esa.

Todos, para el recinto, son animales valiosos. Pero la crisis, el socialismo, los ha obligado a tomar la difícil decisión de determinar cuál deberá morir para que otro pueda vivir.

Más de treinta animales se han robado del Zoológico del Zulia (Twitter)

El cuidador lamenta que a los carnívoros no se les pueda cambiar sus hábitos alimenticios. No han podido hacer vegano al león, algo que claramente facilitaría todo.

Según señala al diario, lo más difícil de conseguir en un país en el que miles de niños han muerto por desnutrición, es la carne. Se podría decir que los herbívoros corren con más suerte porque “las verduras las trae un proveedor de Mérida”. No obstante, la fortuna se acaba cuando la muerte de algún animal valioso es inminente.

Es una situación terrible que no solo mata en el Zulia, al occidente del país. Todos los zoológicos padecen lo mismo. Hace casi un año, en marzo de 2017, conmocionó al país la noticia de que la emblemática «elefanta Ruperta», del Zoológico de Caricuao, Caracas, aparentemente había muerto.

El magestuoso animal, querido por los habitantes de Caracas, debía pesar al menos seis toneladas. Apenas llegaba a cuatro. Sus patas parecían no contener la débil tragedia. En ese momento se difundieron imágenes que exponían su drama. Al final se supo que Ruberta aún seguía viva, pero en un estado deprimente: con la piel adherida al hueso, sola y sin fuerza.

Inició una campaña que jamás rindió frutos, cuyo fin era lograr el traslado de la elefante a Brasil. Miles alzaron su voz por Ruperta. Incluso el ruido de la noticia llegó a la hija del fallecido Rey del Pop, Paris Jackson.

En 2016, antes de Ruperta y la tragedia en Zulia, el medio Telemundo publicó una nota sobre el hambre que ya para ese momento padecían los animales. De cuerdo con el diario, en su publicación de julio de ese año, “hasta 50 animalitos del zoológico público de Caricuao, el más grande de la capital del país, han muerto por inanición en los últimos seis meses”.

Esa era la situación en el 2016. Cuando las noticias en Venezuela aún no eran abarrotadas por los miles de niños que mueren por desnutrición.

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