El mundo y las instituciones venezolanas articulan sus fuerzas contra Maduro

Con la histórica decisión del Parlamento venezolana y el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, se vuelve a degradar la legitimidad del dictador

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El antejuicio de mérito contra Maduro se une a otros esfuerzos dispuestos a lograr el cambio de régimen en Venezuela. (Archivo)

Hoy el Parlamento asumió su responsabilidad. Respondió a su deber moral y cívico. Con 105 votos a favor y dos en contra, la plenaria de la Asamblea Nacional aprobó que se continúe con el antejuicio de mérito contra el dictador Nicolás Maduro.

Éramos muchos los que desconfiábamos de los asambleístas. Pero la sociedad tenía sus razones para desconfiar. Demasiadas razones. Al final el Parlamento demostró que aún responde a la ciudadanía y que el costo político importa. Fue, entonces, un gran triunfo, tanto de los diputados comprometidos con la causa por la libertad, como de la sociedad que siempre se mantuvo vigilante y alzó la voz.

Dirigentes y representantes de todos los bandos opositores reaccionaron a la histórica decisión de la Asamblea. Por un momento predominó la unión. La misma euforia.

“¡Bravo por la Asamblea Nacional autorizando al TSJ legítimo continuar el enjuiciamiento del narcotirano y ratero mayor, Nicolás Maduro!”, escribió el diplomático y expresidente del Consejo de Seguridad de la ONU, Diego Arria.

“Deseo manifestar en forma expresa mi profunda satisfacción por lo ocurrido en la Asamblea Nacional y espero ver el resultado. Si es el comienzo de un proceso de rectificación, bienvenido sea”, reaccionó el histórico dirigente, historiador y abogado, Enrique Aristeguieta Gramcko.

El historiador, analista político y autor, Ángel Lombardi, dijo al respecto: “Hoy se reivindicó el triunfo opositor del 6 de diciembre al convertirse en mayoría en la Asamblea Nacional. Hoy los diputados fueron coherentes y consecuentes con los intereses de la Nación”.

“Hoy hemos dado un paso enorme en la ruta a la dimisión. Maduro será juzgado por corrupción y lavado de dinero. Las pruebas serán conocidas y demostrada su culpabilidad. La Asamblea nacional actuó con celeridad y firmeza. Esta es la ruta que une al país”, dijo María Corina Machado.

Pero algunas voces aisladas e infelices, pequeñas entre un mar de sensatez, pretenden desestimar la importancia del legítimo Tribunal Supremo en el exilio y la histórica decisión de los parlamentarios hoy.

La verdad es que, junto al Parlamento, la máxima Corte en el exilio es la única institución que recibe el respaldo de las civilizaciones occidentales. La comunidad internacional le ha brindado los grandes espacios de la región (el Senado de Colombia y la Organización de Estados Americanos), para que ejecute cualquier embestida en contra de la tiranía venezolana.

Y lo ha hecho. El antejuicio de mérito, soportado en terribles casos de corrupción que enturbian la gestión chavista y el continente, es, hasta ahora, la punzada más letal que se ha atizado al régimen desde una institución legítima.

“Este procedimiento debe durar unos 30 días más o menos. Una vez se demuestre que Maduro es culpable y tras no presentarse en las audiencias, se le dictará una orden de captura internacional que deberá ser acatada tanto por las autoridades de Venezuela como por los países del mundo”, dijo a PanAm Post la magistrada emérita del Tribunal Supremo, Blanca Rosa Mármol.

Se trata de la necesaria y urgente confrontación entre poderes. De la imperiosa obligación de incomodar y articular fuerzas externas e internas para lograr el acontecimiento que permita el cambio de régimen en Venezuela. Y sobre este último punto es necesario insistir: el antejuicio de mérito, ahora con beneplácito para rodar, se suma a otros esfuerzos. Todos, en simultáneo, capaces de generar la tempestad idónea para el rescate de la libertad.

En la VIII Cumbre de las Américas, las naciones de la región ratificaron su postura ante la tiranía venezolana y la convocatoria ilegal a elecciones: este proceso fraudulento será desconocido y, por las violaciones a los derechos humanos, la corrupción, el narcotráfico y otras arbitrariedades, se aplicarán más sanciones a individuos del sistema. El tema de Venezuela fue, entonces, tema ineludible en las conversaciones.

La decisión de no reconocer las falsas elecciones de Maduro es compartida también por los países de Europa. Es gran parte de la civilización occidental la que el 20 de mayo alzará su voz, al unísono, para condenar la pantomima y desconocer cualquier resultado que se busque presentar. Una postura sin precedentes.

Además, como ya se dejó claro en la VIII Cumbre de Lima, más países se sumarán a aquellos que ya han decidido imponer sanciones a individuos fundamentales de la tiranía chavista —Estados Unidos, Canadá, Panamá, Unión Europea y otros países de Europa—. Será una nueva contienda de países latinoamericanos que probablemente encabezaría Chile. Acciones decididas a desestabilizar al régimen al hostigar sus cimientos económicos y privilegios.

El narcotráfico internacional, parte inherente del sistema chavista, también es y será perseguido con empeño. Ya el mundo civilizado entiende que el de Venezuela es, también, un narcoestado. Carácter inadmisible dentro del hemisferio occidental.

Maduro no goza de la misma connivencia que permitió a Chávez hacer y deshacer. La voluminosa petrochequera ya no es tal y ahora la Revolución Bolivariana es solo una triste, peligrosa y excluida quimera. El mundo está articulando todas sus fuerzas para repeler el autoritarismo chavista: la comunidad internacional no reconocerá las falsas elecciones, al mismo tiempo se aplican sanciones a violadores de derechos humanos y se acosa el narcotráfico. Grupo de Lima vigilante y en Cumbre se debatió sobre Venezuela.

Con la histórica decisión del Parlamento venezolana y el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, se vuelve a degradar la legitimidad del dictador. Ambas instituciones imponen el necesario conflicto de poderes. Ya Maduro no es presidente y se amplía el abanico de opciones para forzar el cambio de sistema. Las fuerzas democráticas deben actuar en consecuencia.

“Se ha abierto una puerta de salida a la grave crisis política y humanitaria que enfrenta Venezuela. Los poderes legítimos nos hemos articulados, apegados a la Constitución, para proceder a la captura y enjuiciamiento del principal responsable de la tragedia”, dijo la fiscal legítima de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, en un video publicado luego de la decisión de la Asamblea Nacional.

“Es ahora responsabilidad de la Fuerza Armada Nacional acatar esta decisión y proceder a la captura del hasta hoy presidente de Venezuela. Los oficiales de todos los rangos deben actuar (…) Si no son ustedes, serán los organismos internacionales los que ejecutarán esta decisión. No pierdan la oportunidad. Nicolás Maduro ya no es presidente”, continuó la fiscal legítima.

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