La Fuerza Armada tiene la última palabra en Venezuela: ¿qué ocurre dentro?

Los militares atraviesan su peor momento en años. Con deserciones que se cuentan en miles y funcionarios famélicos, Nicolás Maduro se alza sobre un andamiaje sumamente frágil. Juan Guaidó apunta a ello con su Ley de Amnistía

1.727
(Prensa presidencial)

El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ha enfocado su discurso en buscar que la Fuerza Armada lo apoye. Primero, cuando asumió la presidencia de la Asamblea Nacional, el cinco de enero, reconoció que los militares tienen en sus manos la posibilidad de ejecutar el esperado cambio de régimen. Luego, al asumir la presidencia de la República —de forma indirecta, eso sí— pidió a los uniformados que lo respalden. Dijo, entre todo, que para poder volver palpable su presidencia, es necesario que cuente con el apoyo de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Para captar a los militares, Juan Guaidó ha hecho lo clave: proclamarse presidente de Venezuela —y, aunque no lo ha dicho, comandante en jefe de la Fuerza Armada—, ofrecer Ley de Amnistía y justicia transicional. Está dispuesto a premiar a todos los uniformados que, independientemente de qué tan vinculados estén al Estado criminal, colaboren con la restitución de la democracia en Venezuela. De hecho, este martes 15 de enero se aprobó un decreto en la Asamblea Nacional para «otorgar amnistía y garantías constitucionales a militares y civiles que contribuyan con la defensa de la Constitución».

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario

Ahora lo fundamental es saber bien qué es lo que ocurre dentro de la Fuerza Armada ante la asunción de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela y su propuesta de amnistiar a los militares que colaboren con él.

Un hecho que revela bastante fue lo que ocurrió el pasado 13 de enero. En la mañana funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), la policía política de Nicolás Maduro, detuvo a Juan Guaidó. Un par de horas después, lo liberaron.

Contribuya hoy al PanAm Post con su donación

Según dijo el mismo Guaidó —y fue avalado por el líder del partido Voluntad Popular, Leopoldo López, en un audio filtrado—, los funcionarios del SEBIN intentaron ponerle las esposas al presidente, pero no pudieron. Luego, Guaidó les habló sobre la Ley de amnistía y los del SEBIN se interesaron. Supuestamente insistieron en saber si lo que está haciendo el nuevo presidente de Venezuela es Constitucional. Entonces, lo soltaron.

La tesis luce descabellada. En síntesis, los funcionarios del SEBIN, cómplices del asesinato del concejal Albán y muchos otros crímenes, soltaron a Juan Guaidó porque los sermoneó.

No obstante, quienes manejan esa teoría argumentan que revela el quiebre interno que padecen los cuerpos de seguridad del Estado.

Otra versión, quizá más sensata, hace referencia a la posibilidad de que dos órdenes se hayan encontrado. Como ningún funcionario anda con autonomía, los del SEBIN habrían detenido a Juan Guaidó por órdenes de superiores. Y lo soltaron, también, por órdenes de superiores. Esta tesis también revelaría el quiebre interno que padece, no solo la Fuerza Armada, sino el régimen de Nicolás Maduro.

La periodista Sebastiana Barráez coincide con esta versión. Es una de las personas, en Venezuela, que más entiende a la Fuerza Armada y que mejor sabe qué ocurre dentro. Experta en temas políticos y defensa, Barráez dijo al medio NTN24 que el incidente con Guaidó expone las fracturas del régimen de Nicolás Maduro.

«A ningún venezolano se le puede ocurrir pensar que hay un funcionario que asuma de forma autónoma la decisión de detener, en plena autopista, al presidente de la Asamblea Nacional», dice la periodista.

«Lo que se revela es la división interna que hay, tanto en el Gobierno, como en el partido del Gobierno, donde un sector, liderado por Diosdado Cabello; y el otro, el grupo de Maduro, han entrado en un conflicto», agrega.

Según dice Sebastiana Barráez, lo del 13 de enero solo ratificó la existencia de esa división. Porque no es nuevo. Ya ha habido incidentes que demuestran las fracturas. La periodista hizo referencia a lo que ocurrió previamente con la caravana presidencial y la destitución del general González López luego de la muerte del concejal Fernando Albán.

Asimismo, desestima la versión de Guaidó y Leopoldo López: «Es impensable la idea de que los funcionarios fueron conquistados por el presidente de la Asamblea Nacional porque les hizo ver que había una violación de la Constitución».

La Fuerza Armada atraviesa su peor momento en años. Con deserciones que se cuentan en miles y funcionarios famélicos, Nicolás Maduro se alza sobre un andamiaje sumamente frágil.

«La deserción es en todos los componentes de la institución armada… En el Ejército es impresionante. A niveles de tropa ha sido de miles», dice la periodista, experta en temas militares. «Y ha habido un quiebre de sus bases, que es lo más importante. La subordinación y la disciplina se ha perdido».

Barráez hace referencia a que, cuando se impuso la Asamblea Nacional Constituyente, se dio un quiebre «del que la Fuerza Armada no se ha podido recuperar». En ese momento dos integrantes del alto mando militar «manifestaron estar en contra de la Constituyente», lo que provocó que Nicolás Maduro se viera obligado a adelantar el nombramiento de otro alto mando militar.

La abogado Rocío San Miguel, presidenta de la ONG Control Ciudadano, es una de las fuentes más significativas para comprender la dinámica del mundo castrense en Venezuela. San Miguel Coincide con Barráez en las fisuras que expuso la detención y liberación de Juan Guaidó.

«El proceso de toma de decisiones sobre las actuaciones de los órganos de inteligencia, en Venezuela, está en crisis. Eso para mí quedó en evidencia con la detención del presidente de la Asamblea. Hay información de que la orden fue dada por la vicepresidenta Delcy Rodríguez al director de contrainteligencia del SEBIN. Eso revela la profunda crisis que hay en el poder», dijo la presidenta de Control Ciudadano.

Le pregunté a San Miguel sobre la propuesta de Juan Guaidó de amnistiar a militares. Dijo que es acertada y que «apunta en la dirección de encontrar un acercamiento al cambio de posición de los militares».

Juan Guaidó ya es presidente interino de Venezuela. Así lo señala el artículo 233 de la Constitución —que, ante el vacío que deja Maduro por ser ilegítimo, asume automáticamente el presidente de la Asamblea Nacional—. Sin embargo, Guaidó no se ha juramentado. Aunque no es obligatorio, hay quienes dicen que es necesario porque enviaría un mensaje poderoso, no solo a la Fuerza Armada, sino a la comunidad internacional. Además, podría generar muchas reacciones el hecho de que Guaidó empiece a utilizar los símbolos de la presidencia. Los símbolos son importantes y en ello coincide Rocío San Miguel.

«Son fundamentales en cualquier Fuerza Armada, en cualquier parte del mundo. Forman parte de los elementos de identidad de la formación militar».

La abogada dijo al PanAm Post que Guaidó está haciendo un manejo político «de enorme impacto». Portar los símbolos podría colaborar con esto y podría generar reacciones imprevistas. Como ya está generando, de hecho, «a nivel interno y a nivel internacional».

Contribuya hoy al PanAm Post con su donación

Suscríbase gratis a nuestro boletín diario
Suscríbase aquí a nuestro boletín diario y nunca se pierda otra noticia
Puede salirse de la lista de suscriptores en cualquier momento