El abril que Uruguay despide: dictaduras, inclusión y narcoterrorismo

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Las consignas siguen siendo las mismas “no a la explotación”, “por un trabajo digno” y el cansador “no al imperialismo” pero el contexto cambió. (Cb24)

¿Cómo recibe Uruguay al primero de mayo? El poder de los sindicatos en Uruguay es, para decir lo menos, excesivo. El sindicato ha sido históricamente uno de los brazos más activos del Frente Amplio, desde 2005 en el poder, y ha adoptado un formato “patota” que, como tal, tiene como principal fin la intimidación.

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Las consignas siguen siendo las mismas “no a la explotación”, “por un trabajo digno” y el cansador “no al imperialismo” pero el contexto cambió. Ahora es su partido el que gobierna (o jura a pies juntillas hacerlo) e incluso con paros de por medio, hoy el sindicato le es funcional al poder  y/o vicerversa.

A modo de ejemplo, algún distraído se sorprendió cuando Uruguay tomó la decisión de no aplicar la Carta Democrática en Venezuela a fines de no aislar al país caribeño.  Semanas antes, el secretario general del PIT – CNT (Plenario Intersindical de Trabajadores – Convención Nacional de Trabajadores) Marcelo Abdala había visitado Venezuela. Entre otras declaraciones afirmó que no hay golpe de estado alguno y que en “una ciudad de millones de personas” no había más que “una cuadra de manifestantes” y, finalizó, por supuesto, con la vieja excusa del “eso es parte de una operación de la derecha continental  y del imperialismo”.

Esto no fue hace cinco meses, sino a principios de abril.

¿Qué pasará entonces el primero de mayo –día en el que el PIT-CNT repite religiosamente sus discursos sesentistas – en la República Sindical del Uruguay? No mucho. El énfasis será puesto, aseguran, en la Educación.

El que culmina no fue un abril cualquiera para Uruguay. Hubo hechos graves, de suma relevancia, que hubiesen sacudido a la clase política de un país serio.

En este escenario, es por demás positivo que el PIT-CNT ponga su foco en la Educación, sobre todo cuando la ministra de esa cartera admitió implícitamente no entender en absoluto el concepto de democracia.

María Julia Muñoz, ministra de Educación y Cultura, fue interpelada el pasado 26 de abril por el senador del Partido Independiente Pablo Mieres, en vista de que los resultados actuales en esa materia son “terribles”, parafraseando al senador.

¿Qué hizo Muñoz? Lo que Muñoz sabe hacer: desacreditar, y afirmó, en entrevista para Océano FM que “resulta paradójico que un senador con 3 % de respaldo cuestione al presidente y a las autoridades de la Educación”.

El PIT-CNT podría darle clases de Educación Social y Cívica a la ministra. Alguien debe, y de manera urgente, recordarle a Muñoz el papel de las minorías en la democracia.

Es que en esto hay que ser bien claros: Marcelo Abdala y María Julia Muñoz no se distancian. Parecen hacerlo, y juegan a que así se parezca, pero ni el uno ni la otra son capaces de comprender en su totalidad las implicaciones  de una República o del Estado de Derecho.

Si Muñoz cree que un presidente es incuestionable, que es lo que en definitiva admitió, su ideal no se encuentra en la democracia sino en la dictadura – como esa que Abdala fuese a adular.

Abril también nos dejó un toque de humor, no del que es realmente gracioso sino del que si no provoca risas, seguramente provocará llantos. La Defensoría del Vecino pasó a llamarse “Defensoría de Vecinas y Vecinos”. Estoy convencida  que hasta el viernes 28 de abril ninguna mujer había asistido a la mencionada entidad pues, en nuestra literalidad femenina, seríamos incapaces de entender que estábamos incluidas.

Más allá de que el “todos y todas” (tan repetido por Vázquez) o “vecinas y vecinos” sea incorrecto en el castellano, no puedo evitar preguntarme cómo ayuda el lenguaje inclusivo del progresismo a las causas feministas. ¿Se siente alguna de mis congéneres más “empoderada” si hay una “a” en los plurales, o una “x” o un arroba? Me pregunto también, sepan los ediles que votaron por esta medida disculpar mi curiosidad, si no había otra cosa  (más relevante quizá) que decidir.

Los habitantes y las habitantas de Montevideo sienten que viven hoy en una capital primermundista, no lo pongo la menor duda.

Sin embargo, no todo fue risas. La escritora María Urruzola causó el señor revuelo con su libro “Eleuterio Fernandez Huidobro, sin remordimientos” cuya parte más jugosa es la confesión de “financiación alternativa” del grupo MLN – Tupamaros. El grupo terrorista de Mujica, Fernandez Huidobro y compañía (buena parte del gobierno actual, incluyendo al ministro del Interior, Eduardo Bonomi) se habría financiado mediante robos millonarios a bancos y otras entidades privadas en plenos años 1990, a más de una década del regreso a la democracia

Pero hubo más. El ex tupmaro Amodio Pérez agregó en el programa “En la mira” de VTV que los millones del MLN no provenían solamente de atracos sino que también del tráfico de drogas vía Paraguay. Así nos despedimos los uruguayos de abril: enterándonos  que el narcoterrorismo forma parte del Gobierno – y no hay justificación ni “contexto” que los excuse.

Nada de esto será mencionado en el acto del primero de mayo. Hablarán de “trabajadores” como si fuesen mineros en overol, ampararán dictaduras disfrazándolas de dignidad y revolución, tergiversarán mentiras hasta que parezcan verdad.

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