Torturas y mafias en YARE III: el infierno de los presos venezolanos donde manda “Diosdado”

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Un custodio se hace llamar "Diosdado" y dice a vox populi: ni la Directora, ni el Subdirector, tienen el poder que tengo yo, yo soy el poder detrás del poder". (Flickr)
Un custodio se hace llamar “Diosdado” y dice a vox populi: ni la Directora, ni el Subdirector, tienen el poder que tengo yo, yo soy el poder detrás del poder”. (Flickr)

Mientras Venezuela se cae a pedazos con la peor crisis en su historia, los conflictos políticos avanzan y el pueblo sigue pasando necesidades sin poder acceder a los alimentos y medicamentos básicos; hay un “submundo” ignorado donde presos políticos y reos comunes se ven obligados a sobrevivir. Donde las torturas y maltratos están a la órden del día.

En un trabajo anterior PanAm Post pudo describir cómo se vive en la cárcel de Ramo Verde, la preferida de Nicolás Maduro para sus más incómodos presos políticos; pero ahora, una fuente desde la cárcel San Francisco de Yare, — conocida por sus duras condiciones de reclusión y porque allí estuvo preso el expresidente Hugo Chávez—, describe la realidad de lo que viven los reclusos.

Hay tres grupos de edificios: Yare I, Yare II y Yare III; en esta oportunidad PanAm Post se adentró a Yare III, donde un preso en condición de anonimato decidió contar en exclusiva las penurias infringidas por sus autoridades.

Se trata de un centro de reclusión de régimen cerrado; consta de 4 módulos, cada uno de dos plantas y con 260 reclusos, ubicados en un total de 36 celdas. Cuenta con un gimnasio deteriorado, un área para ver televisión, y dos canchas múltiples; sin embargo, los presos pasan la mayoría del tiempo encerados en sus celdas.

La sobrepoblación de reclusos es indescriptible, aunque cada celda fue diseñada para “alojar” a 3 presos, actualmente hay hasta 7 y 8 en cada una de ellas.

Aunque exite un área llamado “bunker” para recibir a los nuevos reclusos, realmente sirve para los “carranchines”, que son aquellos presos que no tienen cómo pagar. “Allí todo se paga y todo se consigue”.

Hasta ahora todo suena casi “normal”, pero imaginen, si para el venezolano de a pie no funcionan los servicios públicos, ¿qué deben estar enfrentando los presos en Venezuela?, pues torturas y tratos inhumanos que simplemente no salen a la luz pública.

Hay que recordar que en las cárceles del país suramericano hay seres humanos, no solo hay condenados por ser culpables, también hay inocentes, presos políticos y ciudadanos inculpados por uno que otro delito sin poder enfrentar un juicio justo. También hay quienes están allí por ajustes de cuentas, por venganza o decisión de funcionarios con poder.

Cada celda tiene su letrina y su área de ducha, pero solo a la planta más baja le llega agua por tuberías, pero solo cuando existe esa “suerte”, porque pueden pasar hasta 20 días sin el vital líquido; lo que obliga a los reos a tener un cúmulo de baldes con agua, que bien pueden causar todo tipo de enfermedades.

 

Pero peor aún, cuando no llega el agua, pasa un camión sisterna cada dos días; sin embargo, solo permiten un tobo de agua por persona.

Cuando los reos reclaman las condiciones infrahumanas a las cuales se ven expuestos, la directora del penal, Niurka Herrera decide castigarlos, torturarlos y llamar al GRIC (Grupo de Respuesta Inmediata de Custodia); allí hacen requisas, golpean a los presos y los ponen a llevar sol desnudos en una de las canchas deportivas.

“Quieren aplicar un régimen militar con castigos y torturas físicas, a muchos los cuelgan de las rejas atados con esposas tanto de día como de noche”.

Pero esto no es todo, como es de esperarse, la comida es de muy mala calidad, los reos pueden pasar días seguidos recibiendo granos, nada de proteína animal, y además todo aliñado con picante.

Las visitas son cada 15 días, las mujeres son sometidas a inhumanas requisas, y no les permiten el ingreso de alimentos para poder subsanar la precaria situación de la alimentación.

¿Cómo son distribuidos los presos?

El módulo 1 aloja a sexodiversos, funcionarios, trabajadores, civiles y uno que otro “malandro” (delincuente). Los módulos 2 y 3 es donde están recluídos los “malandros” y donde cuentan con chuzos y cuchillos. El modulo 4, tiene como presos funcionarios públicos, policías, y militares.

Compra y venta con marihuana

Como el suministro de agua es precario, los internos decidieron comercializar el acceso al vital líquido. Entregan 4 baldes de agua por una”pucha” (porción de marihuana).

La marihuana hace el papel de dinero; pero para adquirirla hay que pagar unos 15.000 bolívares.

“Casi todo se comercializa o con puchas o con cigarrillos, cada uno cuesta 5.000 bolívares, también se usa el tricot que es un material para tejer”.

Para acceder a teléfonos, cargadores de celulares, ventiladores o colchonetas también se deben pagar elevadas sumas de dinero.

“Los telefonos pueden costar desde Bs. 500.000 hasta Bs. 3.000.000; los cargadores desde Bs. 45.000 hasta Bs. 150.000.00., ventiladores Bs. 200.000,00, las colchonetas Bs. 35000,00. y los tobos de agua Bs. 5.000.”

A los guardias o custodios se les paga con carteras tejidas o galletas, “todo depende del favor que hagan”.

En relación con las enfermedades, Yare III enfrenta un brote de sarna y algunos casos de tuberculosis.

La mafia interna de “Diosdado”

Cuando PanAm Post preguntó cómo es posible que ingresen drogas y otros productos a la cárcel, la fuente en anonimato respondió: “Hay una especie de mafia controlada por algunos custodios”.

“Unos de los jefes, llamado Carlos Jaimes, es secundado por otros guardias, tiene uno que se hace llamar Diosdado, y otro de apellido Castillo. Ese “Diosdado” dice a vox populi: ni la Directora Niurka Herrera ni el Subdirector Diego Perera tienen el poder que tengo yo, yo soy el poder detrás del poder”.

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