Venezuela, el país donde trabajar en más costoso que quedarse en casa

Están los que deciden ausentarse para ir en busca de alimentos básicos que luego pueden revender, los que se ausentan por la escasez de dinero en efectivo y quienes se dieron cuenta que el gasto diario en transporte público es mayor a sus propios ingresos.

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El ingreso integral diario equivalente a 26.583 bolívares (USD $0,13),con lo que apenas se puede cubrir la compra de un café . (Twitter)

En Venezuela, el solo hecho de ir a trabajar es más costoso (transporte, vestido, comida) que los ingresos que se generan, razón por la cual muchos empleados prefieren abandonar sus trabajos. Lo mismo sucede con los estudiantes universitarios, quienes ven “cuesta arriba” la labor de estudiar, puesto que sus ingresos son menores a los gastos que generan.

Un reportaje de la agencia de noticias AP revela que muchos venezolanos deciden no ir a trabajar para no perder dinero y así lograr que el dinero les dure hasta el fin de mes, sobre todo aquellos que ganan un sueldo mínimo.

Están los que deciden ausentarse para ir en busca de alimentos básicos que luego pueden revender, los que se ausentan por la escasez de dinero en efectivo y quienes se dieron cuenta de que el gasto diario en transporte público es mayor a sus propios ingresos.

Actualmente, en Venezuela es usual ver a los venezolanos abandonando sus puestos de trabajo formales para dedicarse a otros oficios informales o no dedicarse a algún tipo de actividad productiva y subsistir a costa de algún tipo de financiamiento otorgado por el Estado.

Para muchos venezolanos, la elección está entre ir a trabajar a cambio de unos pocos bolívares al día, o buscar los cada vez menos productos que se venden a precios controlados para revenderlos en el mercado negro; tomando en cuenta que un pasaje de autobús es capaz de consumirse un sueldo.

El ingreso integral diario, equivalente a 26.583 bolívares (USD $0,13), cubre apenas la compra de un café. En Venezuela, el sueldo básico es de 248.510 bolívares (USD $1,2) y el bono con tiquetes de alimentación es de 549.000 bolívares (USD $2,7), lo que da un total de USD $4 mensuales de ingreso, mientras la canasta básica familiar, supera los 25 millones de bolívares (USD $125).

El sueldo mínimo es insuficiente hasta para salir a trabajar. La tarifa más baja de un pasaje en autobús es de 4.000 bolívares (USD $0,02), por lo que los venezolanos que ganen lo mínimo establecido por ley y deban utilizar las unidades de transpote se ven obligados a gastar la mayoría su salario en transportes.

“Yo decidí dejar de dar clases en la universidad, mi salario es muy bajo, el transporte público es muy caro y ya los estudiantes ni están asistiendo”; afirmó para el PanAm Post Andrea Vargas, docente universitaria.

Vargas señaló lo difícil que se ha vuelto ser profesor en Venezuela, pues el salario es paupérrimo y el ambiente estudiantil cada día se deteriora más.

No tengo la fuerza de convencer a la gente para que siga estudiando con esta situación en Venezuela. Este semestre fui testigo de cómo estudiantes decidieron irse porque tenían hambre, o porque no contaban con el dinero en efectivo para poder movilizarse; otros dejaron la carrera por la mitad porque aspiraban a irse del país, y otros prefieren trabajar para poder sobrevivir. ¿Cómo hago para convencerlos de que continúen?

También agregó que la calidad de la educación también se deteriora porque no tiene cómo exigirle a sus alumnos que hagan trabajos especiales; “todo es mucho dinero”.

Otro testimonio es el de Andrea Rondón, una estudiante de 19 años quien le dijo al PanAm Post que dejará su carrera de administración porque sabe que no la va a terminar: “Si las cosas siguen así quiero irme del país para poder tener una vida normal, estoy gastando mucho dinero en transporte para llegar a la universidad y la mayoría de las veces los profesores no llegan, prefiero ahorrar ese dinero y trabajar en lo posible”.

Además, afirmó: “La vida como estudiante se ha hecho difícil, no consigues ni dinero en efectivo para pagar un pasaje. Un cajero bancario solo da 10.000 bolívares y el transporte especial de la universidad cobra 12.000l bolívares diarios, no aceptan transferencia bancaria, es difícil comprar comida y el pago del semestre es prácticamente imposible; ser estudiante en Venezuela es una odisea”.

Y es que el país gobernado por Nicolás Maduro es el que tiene el salario mínimo más bajo de toda América Latina, perjudicando así a los trabajadores y a los jóvenes estudiantes que dependen de ese ingreso para poder vivir.

La realidad es que, en Venezuela, una familia para poder comer completo, debe ganar cada día el equivalente a un salario mínimo mensual; y eso, en Venezuela es imposible.

Hay que preguntarse cómo hace un padre de familia para mantener a sus hijos bien alimentados, cómo les paga los estudios y los gastos en salud. ¿Cómo hace un profesor, un estudiante o un obrero para sobrevivir en Venezuela?

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