Trampa para tontos: casas de cambio empiezan a recibir remesas en Venezuela

¿Cuántas personas estarían dispuestas a decirle al gobierno que están mandando dólares o recibiendo bolívares constantemente?

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La decisión de permitir que se abran las casas de cambio para remesas, es un intento más por parte del régimen para poder acceder a divisas tras la escasez de dólares que se ha generado por la prominente caída de la producción petrolera en Venezuela (Twitter)

“La nueva política cambiaria a través de las casas de cambio, está condenada al fracaso”, así lo afirmó el economista Luis Oliveros tras conocerse la nueva tasa oficial con la que el régimen de Nicolás Maduro busca adquirir divisas.

La casa de cambio Zoom, por ejemplo, inició esta semana sus operaciones con remesas familiares tras la autorización por parte del gobierno para recibir divisas de venezolanos en el extranjero. Sin embargo la tasa que se maneja es muy inferior a la del mercado paralelo, por lo que no genera incentivo alguno para quienes están fuera del país.

De acuerdo con la información suministrada por el Grupo Zoom, la tasa de cambio utilizada para el pago de las remesas será de 1.303.270 bolívares por dólar, mientras que en el mercado negro (a la fecha de esta publicación) se puede conseguir a 2.150.000 por dólar.

“Para los venezolanos en el exterior no hay incentivos para usar estas casas de cambio oficiales, ya que hay una tasa mucho mayor en el paralelo. Pero además hay otro componente que es el de confianza, ¿cuántas personas están dispuestas a decirle al gobierno que permanentemente están mandando dólares o cuántas  están dispuestas a decirle al gobierno que permanentemente están recibiendo bolívares por el envío de remesas desde el exterior?”, se preguntó el economista.

Para el especialista, el único modo de que exista confianza es que el régimen de Nicolás Maduro desmonte por completo el control de cambio que impide que los venezolanos accedan a divisas y que además mantiene bajo vigilancia a quienes perciben dólares.

“La única política cambiaria óptima es la del desmontaje del control de cambio, el gobierno puede inventarse cualquier cantidad de tasas de cambio, puede seguir haciendo maromas con todos los sistemas cambiarios que se han inventado, pero si no libera el control de cambio va a seguir teniendo el desastre cambiario que estamos viviendo en Venezuela”, agregó.

Oliveros señaló que la nueva decisión de permitir que se abran las casas de cambio para recibir remesas es un intento más por parte del régimen para poder acceder a divisas, tras la escasez de dólares que se ha generado por la prominente caída de la producción petrolera en Venezuela.

“Para mí el gobierno está buscando que gente venda dólares por ahí para ellos quedarse con esos dólares, en un escenario en el cual cada día se producen menos divisas”, señaló.

“Esta apertura de las casas de cambio está condenada al fracaso, además que si tú revisas los sistemas cambiarios en América Latina, no vas a encontrar ninguno con las cosas extrañas que tiene Venezuela y con tantas tasas de cambio como las que tiene este país”, concluyó.

En Venezuela existe desde 2003 control de cambio que prohíbe a la gente comprar o vender dólares, que es una moneda universal. Como en todo control, aparecen mercados negros con otra cotización del dólar que es hasta 10 veces superior al cambio oficial, por esa razón los venezolanos prefieren vender las divisas en el mercado paralelo.

Cálculos de la consultora Ecoanalítica indican que, en lo que va de 2018, han ingresado a Venezuela unos USD$ 6.000 millones en remesas, un monto muy superior al reportado en 2017 de aproximadamente USD$ 2.000 millones.

Y es que nadie en su sano juicio enviaría divisas al país si sabe que el régimen busca controlarlas o apropiárselas.

Ya existen antecedentes en los que el régimen “secuestra” el dinero ajeno enviado desde el exterior; tal es el caso de al menos 69 jubilados españoles que dejaron de recibir su pensión enviada desde España.

Al parecer, sin explicación alguna, el Banco Central de Venezuela les retiene su dinero. La situación no es solo que el régimen se apropió del dinero de estos españoles, sino que además estos pagos que hace España en euros, el BCV los deposita a los pensionados en bolívares al cambio oficial, por lo que el dinero se hace insuficiente.

Las remesas no ingresan en dólares

Pero la realidad es que las remesas que familiares envían desde el exterior no entran al país en forma de divisas y para el régimen es casi imposible controlarlo; es por ello que ahora busca permitir con estas casas de cambio que ingresen los dólares.

En Venezuela lo que sí existe son transacciones acordadas, tanto en territorio venezolano como en el exterior, entre miles de personas distintas. Es así: los venezolanos acuden a un intermediario que tiene tanto cuentas en el exterior como en Venezuela.

Este intermediario recibe el dinero en moneda extranjera por parte de quienes desean ayudar a sus familiares en tierra criolla, inmediatamente este utiliza sus cuentas en bancos de Venezuela para transferir en bolívares a los beneficiarios de las remesas.

No existe una conexión directa entre el banco que está en el exterior y el que está en el país suramericano. El dinero nunca ingresa en divisas.

¿Y cómo es que estas personas tienen tanto dinero en bolívares para transferir a los diferentes beneficiarios? Pues el origen no está determinado, puede ser tras la venta de bienes o tras la misma compra-venta de dólares desde Venezuela a través del mercado negro.

Es así como exiliados se comunican con amigos y conocidos que aún están en Venezuela para ofrecerles divisas y, con los bolívares obtenidos por la venta de cada dólar, logran ayudar a sus familiares que pasan penurias en el país suramericano. También estas remesas son despachadas a través de páginas web e intermediarios — personas que tienen cuentas en Venezuela con suficientes bolívares—.

Si el régimen sigue buscando controlar la economía venezolana, siempre existirán nuevas opciones para sortear los controles.

El alivio de las remesas

Venezuela cuenta con la mayor inflación del mundo, pero además tiene el salario más bajo de la región: un venezolano recibe USD $3 mensuales como sueldo mínimo, mientras los precios de los productos y alimentos básicos se encuentran en bolívares, pero calculados al dólar negro.

En el exterior hay muchos profesionales que, por necesidad y en busca de mejorar sus vidas, trabajan de mesoneros o venden golosinas en los autobuses, otros caminan las calles vendiendo arepas venezolanas, pero todos con una sola misión: emprender y ayudar a quienes se quedaron en su tierra. Estos exiliados y sus remesas son hoy el “salvavidas” de sus familiares en Venezuela.

Como las agencias de envío de remesas formales usan la tasa oficial, los inmigrantes han buscado otra forma, a fin de que el dinero enviado les llegue a sus parientes al cambio del “mercado negro”.

La “ventaja” que hay para los venezolanos en el exterior es que el bolívar está tan devaluado que, a pesar de enviar menos de la cuarta parte del sueldo a un pariente en Venezuela, cuando se convierte a la tasa paralela, son millones de bolívares.

Por ejemplo, el sueldo mínimo en Perú ronda los USD $250; si le envía a su familiar unos USD $10, ya estaría ayudándole con el monto equivalente a tres sueldos mínimos venezolanos, monto que por cierto cada vez se hace más insuficiente por la imparable hiperinflación.

Con esto, es un hecho que Venezuela cada día se asemeja más a Cuba tras las restricciones políticas, económicas y sociales emprendidas por ambas dictaduras y enmarcadas en el “socialismo”.

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