Padres abandonan a sus niños en las calles de Venezuela para poder emigrar

Algunos padres ya no pueden soportar la situación en el país suramericano y están haciendo lo impensable: abandonando a sus hijos donde sea.

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En Venezuela se está levantando “una generación de niños abandonados por sus padres” (EFE)

A medida que la crisis en Venezuela se recrudece, la sociedad de ese país enfrenta peores y más complejos problemas, y uno es el abandono de los niños por parte de sus padres que emigran dejando a muchos de sus pequeños desamparados.

Los índices de pobreza y hambre se disparan porque la crisis económica de Venezuela deja las estanterías vacías de alimentos, medicinas, pañales y fórmula para bebés. Algunos padres ya no pueden soportarlo y están haciendo lo impensable: están abandonando a sus hijos.

Fue en 1999 cuando el expresidente Hugo Chávez dijo: “Chávez se prohíbe a sí mismo que haya niños de la calle en Venezuela. […] Yo seré el primer culpable si hay niños abandonados en Venezuela. No permitiré que en Venezuela haya un solo niño de la calle; y si no, dejo de llamarme Hugo Chávez”. Pero con la llegada del Socialismo a ese país, la crítica situación empeoró y se multiplicó.

Este martes 17 de julio, el Parlamento venezolano, de mayoría opositora, anunció que constituirá una comisión que investigue “la situación de los niños abandonados” por padres que han tenido que emigrar.

Y es que de acuerdo con lo registrado por los diputados de la Asamblea Nacional, se está levantando “una generación de niños abandonados por sus padres”, quienes dejan a sus hijos “en espacios públicos, fronteras, orfanatos, entidades de atención, hospitales y con familiares y amigos para poder emigrar” y obtener “un salario digno”.

La realidad de la crisis es inocultable en las calles y en las casas de abrigo que a diario reciben a los niños desamparados, pues sus padres deciden salir de Venezuela con la esperanza de mejorar su situación económica y poder reencontrarse con sus hijos.

No existen cifras oficiales de niños abandonados en los últimos años; sin embargo varias ONG han dado la voz de alarma.

Según la ONG Fundana, existe un incremento del 30% en los casos de menores, la mayoría bebés, que son entregados a la asociación, por sus padres o por el Estado, encontrándose muchos en situaciones críticas de alimentación.

Un reportaje de la agencia de noticias EFE, señaló que los orfanatos en el país suramericano “ya no se dan abasto” porque diariamente reciben la visita de familiares o amigos que han quedado a cargo de menores de edad, pero que tampoco pueden asumir la responsabilidad de mantener a los niños.

El director de la asociación civil Red de Casas Don Bosco, el abogado Leonardo Rodríguez, señaló a la agencia de noticias que “Hay un aumento en el número de chamos (chicos) que están quedando a cargo de un familiar o de algún vecino porque los padres se están yendo hacia Colombia o hacia otros países a trabajar”.

Señaló que en promedio 16 niños diariamente llegan los “patios abiertos” de las casas Don Bosco para bañarse, descansar un poco y comer algo, para retomer la vida en la calle. Asegura que muchos de ellos les han afirmado que sus padres se fueron del país.

Pero los padres que deciden salir de Venezuela no solo dejan a los pequeños en casas de abrigo o con familiares, también se han registrado casos en los que deciden abandonarlos en la frontera con Colombia o Brasil para que los países vecinos los acojan.

Un reportaje publicado por Aleteia Venezuela reveló que en febrero de este año se contabilizaron 52 niños venezolanos abandonados en la frontera.

Ya en octubre de 2016 PanAm Post había informado sobre el creciente abandono de bebés ante la crisis económica; esto tras conocerse cómo bebés que no superan los dos años son abandonados hasta en cajas de cartón y en estado de desnutrición.

Y es que en el país suramericano cada vez se hace más difícil mantener a los miembros de una familia, cuando el sueldo mínimo en esa nación no supera los USD $2 mensuales.

Cabe destacar que la canasta básica familiar en Venezuela tiene un costo de 220 millones de bolívares (USD$ 78,5), lo que significa que hoy los venezolanos requieren 220 salarios mínimos mensuales para poder adquirirla.

Hay que preguntarse cómo hace un padre de familia para mantener a sus hijos bien alimentados, cómo les paga los estudios y además los gastos en salud. Y es que ya para nadie es un secreto que una gran cantidad de venezolanos, desesperados ante la situación, deciden hurgar en la basura para poder alimentarse; pero la realidad es que los más afectados son los niños.

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