FAO: el hambre en Venezuela se triplicó en los últimos dos años

Parte de la población se ha visto en la obligación de comprar carne descompuesta para saciar el hambre.

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Según la FAO, Venezuela aporta 1,3 del total de 1,5 millones de personas con nuevos problemas estructurales en su ingesta cotidiana de calorías. (Twitter)

En Venezuela, el país con una crisis humanitaria sin precedentes, se triplicó el hambre y la malnutrición en los últimos dos años.

De acuerdo con un informe de Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), junto al Programa Mundial de Alimentos y la Organización Panamericana de la Salud; el país suramericano multiplicó los casos de hambre. En el trienio de 2010 a 2012 el hambre en el país se registraba en 3,6 %. Sin embargo, de 2015 a 2017 aumentó a 11,7 % de la población.

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Según la FAO, Venezuela aporta 1,3 del total de 1,5 millones de personas con nuevos problemas estructurales en su ingesta cotidiana de calorías. El estudio muestra que, en términos generales, los cuadros de desnutrición aumentaron de un 5 a un 6 % del total de las naciones latinoamericanas y caribeñas en el lapso que va de 2015 a 2018.

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Haití, Antigua y Barbuda, Bolivia y Granada son las naciones con mayores niveles de desnutrición en relación con el total de sus poblaciones.

Y es que un estudio realizado por el Frente Político Agroalimentario, y presentado en la III Cumbre Mundial Hambre Cero, señala que más del 90 % de la población venezolana carece de ingresos para adquirir la canasta alimentaria.

La población de ese país pasó de ingerir 1.200 calorías diarias a un promedio de 500; una situación que deja en un grave estado de vulnerabilidad a la mayoría de los venezolanos y al borde de la desnutrición grave.

A estas catastróficas cifras se suman las arrojadas por la encuesta de calidad de vida (ENCOVI), la cual señala que venezolanos perdieron en promedio más de 11 kilos solo en 2017.

Casi el 90 % de los encuestados sostuvo que el ingreso familiar “no es suficiente” para comer, y el 78,6 % aseguró que en los últimos tres meses comió menos porque no consiguió alimentos.

Que los venezolanos no puedan alimentarse como debe ser, tal y como lo establece la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se debe a la crisis económica enmarcada por una hiperinflación que alcanza los cuatro dígitos. Además, la escasez de alimentos y el deplorable poder adquisitivo de los ciudadanos ha causado que la desnutrición alcance a 4,1 millones de personas.

Depredación y carne podrida

Ante el colapso económico, la escasez de alimentos y la exorbitante inflación, los venezolanos han recurrido a acciones desesperadas para poder saciar el hambre. Unos son capaces de asesinar animales en las calles, otros recurren a los residuos de la basura y otros miles de venezolanos se han visto en la necesidad de comprar carne podrida ante la crisis.

“Como está la situación, la gente compra lo que sea para el consumo porque no tiene cómo pagar un kilo de carne, no tiene cómo pagar un kilo de pollo, el dinero no le abastece”, indicó a la BBC un comerciante desde un mercado en Maracaibo estado Zulia, al occidente del país.

Los comerciantes optan por vender esta carne estropeada en menor precio, lo que se convierte en una especie de oportunidad para quienes no pueden adquirirla a mayor costo.

Si en Venezuela no existiera una crisis humanitaria, los venezolanos no se verían en la necesidad de comer de la basura o cazar animales. Tampoco se verían en la necesidad de saquear camiones; la verdad es que en el país hay hambre y cada día para el régimen es más difícil ocultarlo.

La realidad del pueblo venezolano, por desgracia, es muy diferente a como lo pintan desde Podemos, partido socialista español que ha tratado de defender a la dictadura de Maduro. De acuerdo con la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y a la Vida (Codevida), el 87 % de la población venezolana vive en la pobreza y el 61 % en pobreza extrema.

Generaciones vulnerables

PanAm Post consultó a Thaimara Pérez, nutricionista y licenciada en enfermería, quien señaló que los posibles casos de malnutrición, desnutrición o hambre oculta en Venezuela pueden causar en las personas un indebido funcionamiento del organismo:

Una persona con un peso de 70 kilogramos debería consumir un promedio de 1500 calorías, y aunque todo depende del perfil de cada paciente, si un ser humano no consume los nutrientes que necesita, no solo existen consecuencias en el aumento de enfermedades, sino que además puede enfrentar desconcentración, insomnio y hasta depresión.

La especialista afirmó que las graves consecuencias de la mala alimentación empiezan a notarse con el resurgimiento de enfermedades que habían sido erradicadas, pues la escasez de nutrientes en el cuerpo crea un mal funcionamiento en el sistema inmunológico, donde al organismo le es muy difícil rechazar y enfrentar las bacterias y parásitos.

Explicó también que a mediano y largo plazo la población se verá afectada en su crecimiento, pues las próximas generaciones puede que no cumplan con el promedio de talla adulta; y además es probable que sufran de enfermedades como diabetes o hipertensión.

Cabe destacar que el Consejo Noruego de Refugiados (NRC) situó a Venezuela entre los diez Estados con las crisis humanitarias más graves del mundo en 2017, junto a otros países, como República Democrática del Congo, Sudán del Sur, República Centroafricana, Burundi, Etiopía, Palestina, Myanmar, Yemen o Nigeria. Es el único país del continente americano que aparece en este ranking.

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