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Venezuela, el resultado de anular la libertad económica

Por: Contribuyente - Mar 30, 2015, 3:57 pm

Recientemente The Heritage Foundation publicó su último ranking de libertad económica. Por más de 20 años ha publicado, junto con el Wall Street Journal, este índice que mide la libertad económica y estabilidad institucional de más de 170 países de todo el mundo.

El conteo asigna a los países puntajes basados en determinadas categorías tales como el estado de derecho, el gobierno limitado, la eficacia reguladora y la apertura de los mercados. En el fondo, demuestra que existe una estrecha correlación con los niveles de libertad económica y el nivel de vida que gozan los países.

La publicación arroja luz sobre la situación económica de Venezuela. Venezuela se encuentra en el puesto 176 del índice, solo Cuba y Corea del Norte ocupan peores puestos, 177 y 178, respectivamente. La realidad dura es que Venezuela es un país que padece de la falta de libertad económica. Venezuela se encuentra en serios aprietos debido a un Gobierno que no solo ha sobrepasado sus competencias en materias económicas, sino también ha fallado en crear un marco institucional donde todas las libertades se encuentran atacadas.

En tiempos contemporáneos Venezuela muestra contundentemente que el socialismo es un sistema destinado al fracaso. El índice de Heritage evidencia concisa y categóricamente cómo Venezuela ha llegado a este crisis en las siguientes secciones:

La falta de un Estado de derecho

El índice explica que el estado de derecho en Venezuela, en estricto rigor, no existe. Todo el poder político se concentró en el ramo Ejecutivo y los tribunales están sujetos al control de este mismo. No hay respeto a los contratos; el Estado encarcela a opositores, como Leopoldo López; no es capaz de contener la delincuencia; y amenaza con el uso de la fuerza a todos los que protestan contra el régimen. Por ejemplo, los funcionarios efectivamente operan por encima de la ley donde pueden comprar dólares a un tipo de cambio fijo y venderlos de nuevo por ganancias mayores al 1.100%.

Para colmo, según el informe, el Gobierno ha expropiado casi 1.300 empresas desde 2002. En el socialismo el gobierno se cree el dueño de tu trabajo, propiedad, y últimamente de ti mismo. La libertad de propiedad es un característica fundamental de toda sociedad libre y próspera. Lamentablemente, las expropiaciones siguen en marcha en Venezuela especialmente con la reciente toma de Farmatodo, la cadena farmacéutica más grande de Venezuela. Sin lugar a dudas, lo que los venezolanos enfrentan hoy día es un Gobierno totalitario.

Un desorden económico

Según Heritage, la habilidad de participar en actividades emprendedoras es impedida por el excesivo control del Gobierno y un cumplimiento inconsistente de regulaciones. Efectivamente, Venezuela carece de un marco regulatorio que facilite el comercio y la actividad económica, tan necesario para el desarrollo económico de un país.

Cómo buen país clientelista, en Venezuela se otorga contratos a entes vinculados al estado sin ninguna forma de competencia. El mercado laboral permanece estancado y controlado por el estado. El presidente Nicolás Maduro ha ejercido poderes dictatoriales para combatir la inflación galopante a través de controles de precios, pero sin resultados beneficiosos. Esto pasa por alto que la inflación se genera debido a la emisión de dinero y una moneda de tipo de cambio fijo.

Lamentablemente estos controles de precios también han generado el notorio caso de escasez de papel higiénico y otros bienes básicos: el resultado de controles implementados durante el Gobierno de Hugo Chavéz y que siguen en marcha bajo el de Nicolás Maduro. Está bien documentado y comprobado que al controlar precios, lo que resulta es una escasez de bienes.

Por si fuera poco, la inversión extranjera ha caído bruscamente debido a la interferencia del Estado y actitudes hostiles por parte del Gobierno hacia dicha inversión. La inversión extranjera es necesaria para que una economía crezca.

El gran economista Ludwig von Mises señaló en 1959 en una de sus conferencias en Buenos Aires que ningún país con pretensiones de ingresar al mundo desarrollado puede montar políticas en contra de la inversión extranjera. Dicha inversión es necesaria para desarrollar nuevas plantas, mejorar condiciones, elevar el nivel de vida, tener mejores salarios, y mejores medios de transporte cuando no existe suficiente capital doméstico. Desafortunadamente, con tanta amenaza de expropiación y un marco regulatorio quebrado, los inversionistas extranjeros evitan comerciar en Venezuela, como si fuera una plaga.

Por desgracia, en los últimos veinte años no ha existido sentido común cuando se trata de temas económicos en Venezuela. Ahora los venezolanos están pagando el precio de la ignorancia de sus dirigentes políticos. Más allá de cifras económicas no prometedoras, el socialismo es el gran generador de caos y descoordinación social. El socialismo siempre saca lo peor de la gente. Así de simple.

Referentes que Venezuela debe seguir

Venezuela debería seguir el ejemplo de sus vecinos del norte, Canadá y Estados Unidos, países con tradiciones anglo-sajonas, donde hay Gobiernos limitados y donde se respeta el derecho a la propiedad y al comercio. Los mencionados países ocupan los puestos 6 y el 12 del ranking, respectivamente.

En el mismo sentido, Chile ha demostrado que un país latino es capaz de tener crecimiento económico constante. Chile ocupa el puesto 7 del índice de Heritage, y es un Estado respetado por la calidad de sus instituciones.

América latina ha sido azotada por toda suerte de populismo a lo largo de su historia. Como dijo unos de los arquitectos del “Milagro Chileno”, José Piñera, “América Latina no es pobre, sino empobrecida”.

Venezuela fue un país de vanguardia en la región, que atraía emigrantes de países tan distintos como Colombia e Italia. Lamentablemente, ha caído victima de la ola populista que ha perjudicado a América Latina por tanto tiempo. Lo que este caso muestra es que nuestros países no son victimas de circunstancia o factores determinísticos, más bien somos responsables por nuestro destino y somos culpables por dejar que nuestros países sean apoderados por ideologías estatistas.

Ya es hora de acoger la libertad y no rendir a la tentación del socialismo.

Artículo publicado anteriormente en Libertad.org