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Chile y los “Chicago boys”: El milagro del que poco se habla

Por: Vanesa Vallejo - @VanesaVallejo3 - Sep 29, 2016, 9:35 pm
(Flickr) Chicago Boys
Los llamados “Chicago boys” son los protagonistas de esta historia. Un grupo de economistas de la Universidad Católica de Chile que después de haber sido alumnos de Friedman en la Universidad de Chicago, regresaron a su país. (Flickr)

A finales de la década de los 70 ocurre el “milagro chileno”, el resurgimiento económico de un país que después de años de gobiernos intervencionistas estaba en la ruina. Sin embargo, de eso no se habla. La dictadura de Pinochet, los muertos, las desapariciones y la represión han hecho que muchos se nieguen a reconocer lo evidente: las políticas liberales llevadas a cabo en Chile lograron un milagro económico.

Las violaciones a las libertades individuales y a los derechos naturales por supuesto son condenables vengan de donde vengan. Tanto las llevadas a cabo por Allende (de las que poco se habla), como las realizadas en la dictadura de Pinochet, son repudiables. Sin embargo, no es conveniente permitir que tan terribles actos nos nublen la vista para reconocer lo que en materia económica se logró bajo el gobierno del dictador chileno.

Los llamados “Chicago boys” son los protagonistas de esta historia. Un grupo de economistas de la Universidad Católica de Chile que después de haber sido alumnos de Friedman en la Universidad de Chicago, regresaron a su país para realizar uno de los mayores cambios que en materia económica se hayan ejecutado en América Latina. En 1973, tras un golpe de Estado, Pinochet asume el poder. Las políticas aplicadas al inicio de su dictadura fueron de carácter estatista. Sin embargo, los “Chicago boys” lograron convencer al dictador y a la cúpula del gobierno de que la naturaleza humana es la economía de mercado.

El Chile de 1973, el que recibieron estos liberales discípulos de Friedman, tenía una inflación de 340%, muy cercana al nivel que en la actualidad presenta Venezuela. La escasez era abundante y la crisis que inicia a principios de los 70, con el gobierno de Allende, afectaba a toda la población. A partir de 1975, un año después de que comenzaran las reformas liberales, el crecimiento y la recuperación del país suramericano es tal, que se le bautiza como el “milagro chileno”.

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Fuente: www.josepinera.org

Liberar precios. Liberar los precios para que haya incentivos para producir. Esa fue una de las primeras luchas de Sergio de Castro, uno de los “Chicago boys” que se desempeñó como ministro de Hacienda y Economía durante la segunda mitad de la década de los 70. Ante la escasez que sufría el país, el grupo de liberales recomendó eliminar los precios máximos. El control de precios es una medida común en los regímenes comunistas, ocurre ahora en Venezuela, ocurrió en la Unión Soviética y ocurría en Chile. Sin embargo, afortunadamente para los chilenos, su país siguió el camino de la libertad económica.

Otro de los pilares del “milagro chileno” fue la apertura de los mercados. Chile se abrió a la competencia. El país bajó unilateralmente sus aranceles. Se retiró del Pacto Andino y sus empresarios tuvieron que aprender a competir. Contrario a lo que proclaman los defensores del proteccionismo, la apertura de los mercados trajo inmensos beneficios al país suramericano: mayor competitividad, menores precios y mayor calidad. Esas, y no una debacle en la economía nacional, son las consecuencias del libre mercado.

Se llevó a cabo además una gran reforma laboral y pensional. José Piñera, ministro de Trabajo a finales de los 70, es el arquitecto de la desarticulación de grandes centros de poder de la burocracia social y de la flexibilización del mercado laboral que permitió que en Chile fuera más fácil la movilidad entre empleos y que se promoviera la competencia. Es también el ideólogo del nuevo sistema pensional privado. Antes de Piñera el sistema de pensiones era el clásico de reparto estatal: una especie de esquema ponzi en el que el dinero de los trabajadores activos financia la jubilación de los retirados. En la actualidad, en Chile, la pensión de los trabajadores depende de lo que han ahorrado toda su vida. Cada trabajador cotiza en una cuenta individual administrada por fondos privados de pensiones.

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Y por último, podemos hablar de las privatizaciones y el recorte del gasto estatal, reformas fundamentales para cualquier liberal. Reducción del gasto público en un 20%, despido del 30% de los empleados estatales, liquidación del sistema de ahorro y préstamos de vivienda. Todo esto acompañado de la privatización de la energía, el transporte aéreo, empresas mineras, diversas compañías de servicios y el sector de las telecomunicaciones.

Y tal vez algunos lectores en este punto se estén preguntando por qué si todas estas reformas liberales fueron tan buenas, actualmente en Chile hay gente protestando para que se retorne a un sistema estatal de pensiones, para que se aumenten los aranceles y, en general, para que se retroceda en muchas de estas medidas. Lo primero que hay que decir es que el éxito del modelo liberal en Chile es tan evidente, que la mayoría de las políticas económicas que lograron los “Chicago boys” a finales de los 70 e inicios de los 80, han sido aprobadas y mantenidas por los siguientes gobiernos, incluso aquellos de carácter socialista.

Solo basta con mirar la gráfica. Los hechos son innegables; Chile es la nación más próspera de América Latina. En la actualidad, cuenta con el PIB per cápita más elevado de la región, es el segundo país con menor porcentaje de pobreza en Latinoamérica, su tasa de desempleo se ha mantenido de manera constante en un dígito y sus ciudadanos tienen una expectativa de vida superior a los 80 años, la mayor entre sus vecinos.

No me queda duda de que siempre habrá gente que quiera cosas gratis. Decía José Piñera, en alguna de sus conferencias, que en Chile la gente quiere recibir pensión sin haber ahorrado, y luego en tono gracioso, agregaba: “pues yo quiero capuchino gratis entonces”. La tentación de recibir beneficios sin haber trabajado por ellos siempre estará presente. Pero las ideas de la redistribución y la planificación centralizada ni son éticas, ni producen resultados económicos deseables. El “milagro chileno” constituye una muestra clara de las increíbles bondades del liberalismo.

Vanesa Vallejo Vanesa Vallejo

Vanesa Vallejo es economista de la Universidad del Valle. Liberal, escritora de opinión, influenciadora en redes sociales. Miembro del Movimiento Libertario Colombiano. Síguela @VanesaVallejo3.