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La reforma educacional de Chile ha fracasado, exámenes preuniversitarios lo prueban

Por: Andrea Kohen - @AndreaKohen - Ene 3, 2017, 10:05 am
(Proceso) Chile
El sistema actual obliga a los estudiantes a elegir lo “menos malo” para ellos dentro de la oferta disponible. (Proceso)

Los resultados de la PSU (Prueba de Selección Universitaria) que les permiten a los estudiantes egresados de secundaria postular a sus carreras de preferencia y a las Universidades según sea su puntaje, ha demostrado una vez más que la libertad es la mejor fórmula para producir resultados. (Algunos quieren deshacerse de la PSU para ocultar la realidad – matar al mensajero y no hacerse cargo del mensaje).

Es claro que el currículum educacional de Chile no es perfecto y está lejos de serlo pues es poco especializado, poco preciso en torno a las habilidades de los estudiantes ya que los obliga a adquirir conocimientos generales de muchas materias sin realmente profundizar en ninguna.

Los planes diferenciados en los que se pretende profundizar, dado el alto número de estudiantes por aula y los pocos formatos a disposición, obligan a los estudiantes a elegir lo “menos malo” para ellos dentro de la oferta disponible.

Los contenidos mínimos obligatorios (red de conocimientos de los cuales ningún colegio puede prescindir) están diseñados para trabajarse con cierta metodología que dada la realidad de las aulas, no es fácil de implementar, para no decir imposible. Las condiciones en que los profesores deben desarrollar su actividad, no permite siempre salir de la clase expositiva, puesto que el año lectivo no alcanza para abarcar los contenidos. (Las actividades propuestas son irrealizables en la realidad).

Los resultado en general fueron bajos este año y por primera vez los colegios emblemáticos, destacados históricamente, salieron completamente del ranking de los 100 mejores colegios, dejando dicho cuadro de honor a  los establecimientos privados y subvencionados se tomaron la lista.

Una vez el exministro de educación del gobierno actual, Nicolás Eyzaguirre, dijo que para que la educación fuera más justa, había que bajar de los patines a aquellos que iban demasiado rápido y así equipararlos a quienes iban más lento para que hubiese igualdad.

Incluso cuando llegan a la Universidad los estudiantes se enfrentan a carreras largas que podrían ser más cortas si no hubiese tanto contenido que nivelar, puesto que  en la escuela aprenden de todo, pero no se especializan en nada.

¿Por qué no son buenos los resultados de la PSU para ningún colegio? ¿Por qué los colegios privados tienen mejores resultados? Puede que haya más de una respuesta, pero quiero aplicar una que podría explicar el fenómeno. El estudio del mito de la educación nórdica que tanto se anhela copiar, lo dejaremos para otra ocasión.

 

La educación es más que un set de conocimientos, es formación de personas útiles que puedan contribuir a la sociedad con aquello en lo que son buenos para hacer desarrollando de manera integral sus talentos naturales, ayudándoles a desarrollar otros con los cuales puedan no solo alcanzar sus sueños sino que puedan con sus ideas y con su ética influir en la sociedad en la que viven para producir desarrollo.

Para lograr esto hay que entender que cada persona es diferente y es imposible con una educación estandarizada lograr sacar el máximo potencial de los estudiantes. Lo ideal sería que los padres fueran los primeros educadores de sus hijos, pero dado que muchos de ellos trabajan, han llegado a ver en los establecimientos educacionales una gran guardería donde además deben salir programados para entrar a la universidad.

La cultura paternal ha cambiado y concibe los colegios como centros de cuidados de los hijos donde el profesor no tiene autoridad para formar porque si lo intenta el ministerio de educación blinda al estudiante y ataca al profesor que intenta darle guía como si se tratara de un ataque y en la mayoría de los casos los padres apoyan las conductas erráticas de sus hijos que los profesores intentan corregir. En este clima desafiante, cubrir los contenidos exigidos y formar personas puede ser una tarea mutuamente excluyente.

Los colegios privados por su parte tienen problemas similares, pero los profesores cuentan con respaldo de la institución para impartir exigencia, rigor y disciplina con el fin de formar personas exitosas para la vida, pero de todas maneras los contenidos son difíciles de cubrir de la manera en que el estado los estructura y para tener mejores resultados, muchos colegios privados pueden organizarlos de mejor forma con mejores programas diferenciados y mejores metodologías pues controlan no solo el ingreso de las personas a su establecimiento sino que el número de personas en el salón y eso ya es una ventaja.

Otra ventaja que tienen los establecimientos privados es que al pertenecer a sectores más acomodados, si el colegio no puede cubrir todos los contenidos, los padres pueden pagar preuniversitarios, que son centros que preparan a los estudiantes para rendir la PSU, por lo tanto no solo contarán con una educación más exigente, formadora y práctica sino que además pueden permitirse una formación extra para rendir un examen extenso de alternativas para los que las metodologías propuestas por el estado no los preparan.

Años de formación distinta a lo que la PSU requiere, planes y programas extensos y difusos, el poco acceso de los estratos menos prósperos a preuniversitarios, las políticas hiperlaxas del gobierno para intentar formar estudiantes, un profesorado sobrepasado por las exigencias del sistema y desprotegidos frente a un alumnado cada vez más rebelde, lo cual desincentiva la profesión docente… todas estas  son parte de las causas del fracaso educacional.

La libertad para que los padres elijan dentro del mayor número de oferta posible, ojalá mientras menos sea estatal mejor (quien mucho abarca poco aprieta y el estado quiere abarcar demasiado) incluyendo la educación en casa como una opción válida,  además de un  currículum flexible que permita adecuarse a las cohortes de cada establecimiento y que además sirva para que la enseñanza prepare al estudiante para el mundo que viene, son parte de la solución, pero lo obvio es: más estado, menos libertad, menos resultados. Más libertad, más oferta educacional (privada, subvencionada y pública), más accesibilidad, mejores oportunidades, mejores resultados.

Andrea Kohen Andrea Kohen

Andrea Kohen es historiadora, economista y licenciada en educación. Síguela en @AndreaKohen.