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El manual de Nicolás Maduro: ¿Cómo ser cada día un poco más dictador?

Por: Antonella Marty - @AntonellaMarty - May 2, 2017, 5:27 pm
(OkDiario)
De este modo, para que Venezuela alcance una salida verdadera, primero debe haber una liberación total de los presos políticos. A continuación, el dictador debe renunciar, no se puede votar con Nicolás Maduro en el poder. (OkDiario)

No hay dictadores que dejen el poder “sólo porque sí”. A estos dictadores hay que molestarlos, barrerlos y desenmascararlos hasta que dejen en paz al pueblo que los sufre.

Nicolás Maduro no se va a ir por medio de simples elecciones. Las elecciones son el paso final, no el primero; a no confundirse. Primero, porque para que existan elecciones tiene que haber más de un partido participando en las urnas, y un órgano supervisor de elecciones independiente del partido que gobierna. Para que existan elecciones los candidatos que participen de ella tienen que estar habilitados o fuera de prisión.

De este modo, para que Venezuela alcance una salida verdadera, primero debe haber una liberación total de los presos políticos. A continuación, el dictador debe renunciar, no se puede votar con Nicolás Maduro en el poder.

Luego deberá consolidarse el primer paso hacia un Estado de Derecho, partiendo por la democratización de los poderes estatales y fundamentalmente la independencia de los mismos: entre ellos el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. Allí y recién allí, se puede comenzar a hablar de elecciones, unas elecciones que deberán estar supervisadas por organismos internacionales imparciales.

Pero veamos a continuación cuál ha sido el modus operandi de Nicolás Maduro para aferrarse al poder y ser cada día un poquito más dictador:

 

  • Gobernar mediante poderes excepcionales a partir de decretos.
  • Culpar a los comerciantes de la escasez que en realidad es producida por el régimen y sus controles de precios. Mientras tanto autorizar al Ejército a “emplear fuerza potencialmente mortal” con el fin de mantener el orden público en las filas de los mercados.
  • Reprimir con balazos a los jóvenes, asesinarlos y luego negarlo. Hacer de cuenta que los DD.HH. no existen y que la libertad es un simple jueguito que podemos regular según el ánimo del día.
  • Negar a los periódicos no alineados con el régimen la posibilidad de acceder a dólares para la importación de papel, logrando que éstos se queden sin publicar, así tener todo el control sobre la prensa, decidiendo de qué se enterará el pueblo y de qué no.
  • Figurar en la categoría de “países sin libertad de prensa” en el ránking de la ONG Freedom House, y ubicarse a la par de Cuba e Irak.
  • Financiar la fiesta de los “empresarios” –si a esos se les puede llamar así- que celebran contratos con el régimen narcoterrorista.
  • Utilizar el miedo y la persecución como herramienta para intimidar al pueblo.
  • Tener un servicio de inteligencia, en este caso el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), que realice detenciones sin órdenes judiciales para poder encerrar a los que dicen cosas que no son del agrado dictatorial.
  • Como no conviene dejar el poder, debido a que allí se cuenta con todas las garantías y problemas solucionados, se inventan cientos de excusas para no abandonar el poder.
  • Decidir qué elecciones se ganan, quién las gana y cuándo las gana. ¿Se entiende?
  • Desarmar al pueblo y entregar armas a los colectivos chavistas para infundir miedo en las calles y asesinar a los que se oponen a la revolución, o mejor dicho, la robo-lución.
  • Utilizar términos y conceptos constitucionales y democráticos para seguir ganando tiempo, y maquillar la dictadura de democracia.
  • Convocar a una “Asamblea Nacional Constituyente”, presentando una nueva maniobra para que la ciudadanía abandone las calles, cambiando la Constitución y siendo el dictador de turno la misma persona que controlará y decidirá quién participa de esa Asamblea, lo que llevará a que nuevamente se robe las elecciones jugando a la democracia y haciendo creer a la comunidad internacional que acepta reglas democráticas cuando en realidad es una dictadura estratégicamente controlada.
  • Usurpar las competencias del Poder Legislativo.
  • Destruir y borrar a la oposición: teniéndola en prisión, en el exilio, inhabilitada o con orden de detención.
  • Una vez destruida la oposición, jugar a proponer algunas elecciones que sabes vas a ganar, ya que se controlan todos los poderes y también el órgano electoral.
  • Posponer un referendo revocatorio obligatorio a partir del Consejo Nacional Electoral (CNE), suspendiendo el proceso para la recolección de las firmas, cometiendo fraude una vez más. Total, ¿qué le hace una mancha más al tigre?
  • Tener un Consejo Nacional Electoral (CNE) que según su misión es “responsable de la transparencia de los procesos electorales y referendarios, garantizando a los venezolanos la eficiente organización de los actos electorales”, y colocar al partido político de turno, a través del cual se estableció la dictadura, a controlar dicho Consejo Nacional Electoral, motivo por el cual jamás se verá transparencia ni se garantizará eficiencia en las elecciones. ¡Está todo bajo control!
  • Buscar salirse de los organismos internacionales, culpándolos de ser peones de los Estados Unidos, mientras el paraíso socialista sobre el cual se establece la propia dictadura es una colonia más de los hermanos Castro en Cuba.
  • Contar con la suerte de que el Papa sea un populista que respalda dictaduras y refugiarse en sus humildes perdones y búsquedas de diálogo mientras el dictador reprime y asesina sin parar.
  • Contar con la hipocresía de los movimientos de izquierda que no dirán nada si disparas contra un joven, un anciano o cualquier ciudadano y le quitas la vida.
  • Matar, matar, matar. Negar, negar, negar. Siempre negar la realidad del país y lo que uno verdaderamente es: un dictador.
  • Miéntele al mundo. Si tienes cuenta de Twitter pon en tu descripción puras mentiras: “Nicolás Maduro. Presidente de la República Bolivariana de Venezuela. Hijo de Chávez. Construyendo la Patria con eficiencia revolucionaria”.

Nicolás no es presidente, es dictador, de hecho jamás ganó las elecciones, las robó. La República Bolivariana de Venezuela es un invento del exdictador ya fallecido, Hugo Chávez, quien en 1999 cambió el nombre del país. Nicolás tampoco es hijo de Chávez, de hecho ni siquiera es venezolano, es colombiano; y por último, tampoco construye ninguna patria, destruye todo lo que toca y no existe ninguna eficiencia en nada, mucho menos revolucionaria.

Antonella Marty Antonella Marty

Es asesora en el Senado de la Nación Argentina. Es Lic. en Relaciones Internacionales de la Universidad Abierta Interamericana. Cursa su maestría en Políticas Públicas en la Universidad Torcuato Di Tella. Tiene un Diplomado en Comunicación y Marketing Político en la Universidad Austral (Buenos Aires). Es investigadora en Fundación Libertad, Argentina. Encargada del Área de Comunicaciones en la Fundación Internacional para la Libertad, España. Fue pasante en Atlas Economic Research Foundation, Fundación para el Progreso, Cato Institute, The IFEF y Cedice Libertad. Sígala @AntonellaMarty.