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Los mecanismos de tortura de la dictadura de Nicolás

Por: Antonella Marty - @AntonellaMarty - May 16, 2017, 8:24 pm
Las torturas sistemáticas y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela se han convertido en pan de cada día. (AlbaCiudad)

Torturas sistemáticas, violaciones a los derechos humanos, ejecución del terror, violaciones sexuales, detenciones injustificadas, centros de detención clandestinos, abuso psicológico, militares, dictadura. ¿Argentina en los años setenta? ¿Videla? ¿Banzer? ¿Trujillo? ¿Noriega? No. Nada más y nada menos que Nicolás Maduro.

Es cierto que el chavismo, de por sí, es una tortura. Una tortura que tiene a los venezolanos sometidos desde la llegada de Hugo Chávez al poder, desde la intervención cubana en la nación y la toma del poder por parte de Nicolás Maduro, el peón que se imagina todopoderoso, el peón que se cree un Stalin del siglo XXI. El chavismo es una tortura que tiene a los venezolanos en la más extrema penuria, en el hambre, en la inseguridad, en tanto que 8 de cada 10 venezolanos viven bajo niveles de pobreza.

Las torturas sistemáticas y las violaciones a los derechos humanos en Venezuela se han convertido en pan de cada día. Mientras desde Argentina o distintos puntos de América Latina se repudian continuamente las atroces dictaduras de los años setenta y ochenta en la región, pareciera hacerse caso omiso a que hoy, ahora, en este preciso momento, hay un régimen cometiendo exactamente los mismos -e inclusive peores- métodos de tortura que llevaban a cabo aquellas dictaduras. Hay un régimen, en Venezuela, que tiene centros de detención clandestinos donde cometen todo tipo de abuso, violación y tortura a jóvenes que se oponen a la dictadura.

No obstante, pareciera ser que en ciertos medios está mal hablar de las torturas cometidas por el régimen de Nicolás Maduro, ¿será porque muchos de sus periodistas han avalado el proceso venezolano hasta la llegada de Nicolás Maduro al poder? Es que ha sido un proceso absolutamente antidemocrático y corrupto. Un proceso que jugaba con la mentalidad de los incrédulos de nuestra región, disfrazado de una supuesta democracia pero oxigenado de dictadura hasta la médula. Porque es así como funcionan estos regímenes, estas neodictaduras del siglo XXI, y muchos de ellos la avalaron: hoy no saben dónde esconderse.

Son de conocimiento las más de 1.500 detenciones arbitrarias llevadas a cabo por el régimen a partir del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) y denunciadas por Amnistía Internacional. Asimismo, la inhumana represión por parte de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) se hace cada vez más fuerte, y los asesinatos cometidos por las fuerzas del régimen y los grupos paramilitares colectivos chavistas continúan incrementando.

“Me golpean, después me meten en un cuarto y me empiezan a poner canciones de Chávez a todo volumen, las del cierre de campaña (presidencial, del 2012). Me pusieron una canción tras otra y luego un extracto de un sonido de Chávez a todo volumen que decía: ‘A los guarimberos me les echan gas del bueno y me los meten presos'”, cuenta Tulio en El País.

Pero veamos a continuación algunos de los miles de mecanismos de tortura que utiliza el régimen chavista:

  • Golpizas, detenciones deliberadas y robos por parte de las fuerzas del régimen en las calles de Venezuela.
  • Uso del miedo y del terror.
  • Interminables interrogatorios, toma de huellas y elaboración de expedientes.
  • Amenazas a los familiares de quienes se enfrentan al régimen.
  • Encierros en salas pequeñas de detención con bombas lacrimógenas para provocar asfixia .
  • Utilización de armas de electrochoque para electrocutar a los detenidos.
  • Maltrato y abuso psicológico.
  • Encierros con música chavista a todo volumen, hasta aturdir al detenido.
  • Negación de agua y alimentos durante las horas, días, meses y años de encierro injustificado.
  • Cuando les entregan algo de alimentos, éstos contienen deshechos humanos o se encuentran en mal estado. Por ejemplo, se obliga a los detenidos a comer pastas mezcladas con excrementos.
  • Negación de llamados o visitas de abogados a las cárceles y centros de detención.
  • Negación de medicamentos a detenidos que son dependientes de alguna medicina, produciéndoles daños irreversibles y acercándolos cada vez más a la muerte.
  • Aislamiento indefinido a los detenidos y presos políticos (aquí un listado de presos elaborado por Foro Penal).
  • Caminatas sobre excremento humano.
  • Encierros en celdas repletas de excremento, como el caso de Yon Goicoechea.
  • Golpes reiterados en distintas partes del cuerpo.
  • Fracturas craneales de golpes reiterados en la cabeza.
  • Se obliga a los jóvenes a arrodillarse sobre arroz, excremento y deshechos humanos.
  • Uso de municiones reales a corta distancia contra personas desarmadas.
  • Uso de gasolina para rociar los cuerpos de los detenidos, y uso del miedo y la amenaza, afirmando que “los quemarán vivos” si no dicen lo que los represores del régimen quieren oír.
  • La madre de un detenido contó que a su hijo “se le envolvió la cabeza con bolsas de plástico rociadas con insecticida y gasolina y se la introdujeron en cubos de agua hasta que prácticamente no podía respirar y desfallecía”.
  • Se ata a los jóvenes detenidos y se los golpea con bates o cualquier elemento que genere daños.
  • Se ata a los detenidos desde el techo y con sogas en las manos, haciendo que lleguen a tocar el suelo solo con la punta de los pies, obligándolos a mantenerse parados y con permanentes calambres.
  • Violaciones sexuales y constante violencia sexual. De hecho, hay testimonios de jóvenes -de ambos sexos- que relatan cómo fueron violados con cañones de fusiles.

En casi todos los casos, los torturados aseguran el goce por parte de los que cometen las golpizas, violaciones y abusos en los centros de detención. Son sádicos, viles, tienen ensañamiento y maldad.

Estos son solo algunos de los miles de mecanismos de tortura de una dictadura con la que, lamentablemente, muchos han aprendido a convivir y otros Gobiernos, organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación no emiten una sola palabra al respecto. Venezuela vive en dictadura.

Antonella Marty Antonella Marty

Es asesora en el Senado de la Nación Argentina. Es Lic. en Relaciones Internacionales de la Universidad Abierta Interamericana. Cursa su maestría en Políticas Públicas en la Universidad Torcuato Di Tella. Tiene un Diplomado en Comunicación y Marketing Político en la Universidad Austral (Buenos Aires). Es investigadora en Fundación Libertad, Argentina. Encargada del Área de Comunicaciones en la Fundación Internacional para la Libertad, España. Fue pasante en Atlas Economic Research Foundation, Fundación para el Progreso, Cato Institute, The IFEF y Cedice Libertad. Sígala @AntonellaMarty.

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