El capitalismo, una herramienta para el comunismo

El dictator chino ha prometido un renacer de los principios del Partido Comunista, paradójicamente utilizando al capitalismo y a la tecnología como sus armas principales

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China utiliza al capitalismo para no sufrir hambrunas, pero sigue reprimiendo al individuo. (Foto: Shangai, China, Flickr)

«Al otro lado de la Gran Muralla podemos llegar a todos los rincones del mundo», decía el encabezado del primer correo electrónico enviado desde China en 1987. A pesar de que al gigante asiático internet llegó de forma tardía, logró cambiar las dinámicas sociales y el desarrollo de China en poco tiempo. A medida que en Occidente internet se convertía en un elemento fundamental para el desarrollo del sector privado, en China no solo revolucionaba la manera de comunicarse, sino que además fomentó el libre acceso a información y sirvió como eje para integrar a la sociedad civil, teniendo en cuenta que en China acciones sencillas como la libertad de reunión han sido extremadamente vigiladas.

Internet ha sido también una fuente de creación de nuevas herramientas para la gobernanza que han hecho más eficiente la labor encomendada a los gobiernos. Sin embargo, la sofisticación y el avance de tecnologías de la mano de una fuerte prosperidad económica, no son necesariamente una buena noticia para la libertad. Mientras Estonia simplifica su gobierno mediante procesos en internet y crea la ciudadanía virtual para facilitar el emprendimiento e impulsa una plataforma de libre acceso a la información, entregando el poder a los ciudadanos, el gobierno ruso promueve leyes que copian los pasos de China para poder controlar internet. Las aperturas comerciales en el internet chino son posibles, pero están supeditadas a supervisión gubernamental desde 1997.

En 1998, según el New York Times «un tribunal de Shanghai envió a Lin Hai, de 30 años, a prisión por subversión. Su delito fue enviar 30 000 direcciones de correo electrónico a una publicación electrónica con sede en los Estados Unidos«, reconvirtió en el civil judicializado por un delito cometido completamente en línea. «Al año siguiente, la organización espiritual Falun Gong usó el correo electrónico y los teléfonos móviles para organizar una manifestación silenciosa de más de 10000 seguidores en todo el complejo central del Partido Comunista y para protestar por su incapacidad para practicar libremente. La reunión, que se había organizado sin el conocimiento del gobierno, precipitó una persecución continua de los practicantes de Falun Gong y una nueva determinación para ejercer el control en internet» según The Guardian.

Estos casos marcaron el comienzo de una nueva era de control sobre los individuos por parte de gobiernos totalitarios. Desde 1990, el gobierno chino había comenzado a controlar el escaso acceso a internet. Ya en la década del 2000, había logrado que todas sus reglas se aplicaran para quienes quisieran navegar en el mundo virtual, es decir, reglas que fijan la estabilidad del Partido Comunista. The Guardian también destaca lo importante que fue en el período del expresidente chino Hu Jintao internet para que los ciudadanos presionaran al gobierno por errores de funcionaros en diversos incidentes donde se evidenció corrupción, manipulación de información y censura.

Sin embargo, este corto empoderamiento ciudadano tuvo su final con la llegada de Xi Jimping en 2012. El actual dictator chino ha prometido un renacer de los principios del Partido Comunista, paradójicamente utilizando al capitalismo y a la tecnología como sus armas principales. El desarrollo económico que impulsó Deng Xiaoping le ha dado un fuerte impulso a los líderes del partido comunista en China y un respiro a los líderes que han expandido los ideales marxistas en regiones como Latinoamérica congregados en el Foro de São Paulo.

El comunismo no se limita a dirigir la economía, acabar con el mercado o con la iniciativa privada. Quienes promueven el comunismo buscan acabar con el concepto de individuo, entendiendo al individuo como centro del respeto por la libertad. El rol más importante en una sociedad libre es el del individuo, es decir, una sociedad es libre si sus individuos pueden dirigir sus propias vidas, y este concepto no depende de cuántos derechos le sean otorgados o de si sus acciones están sujetas a respetar otros valores: se trata de no intervenir en las decisiones de las personas, siempre y cuando sean decisiones con profunda responsabilidad individual.

China sigue siendo comunista, no porque haya acabado con la economía sino porque continúa ahogando los valores del individuo. Con el gran salto adelante y la revolución cultural, el gobierno chino, a través de la ejecución de políticas marxistas, acabó con la vida de al menos 80 millones de personas, ya sea por hambrunas o por violencia civil.

La llegada de Mao a China significó un cambio en la estructura social y en el pensamiento de la sociedad civil. A menudo se comparan prácticas sociales y comerciales de los ciudadanos de China con las practicas de los de Hong Kong o de Taiwán. Los primeros han vivido décadas donde solo han podido hacer lo que el Estado les permite, limitados en su libre expresión y sesgados a los valores nacionales que desde los primeros años escolares les han impuesto, mientras los ciudadanos de Hong Kong y Taiwán han gozado de plena libertad que se refleja en los altos estándares de desarrollo humano.

Quizá se ha repetido erróneamente que el comunismo es el enemigo principal del capitalismo, pero China es la muestra fehaciente de que es la libertad el principio que verdaderamente se enfrenta a los postulados marxistas. El capitalismo ha servido para que en China hoy no existan hambrunas, para que se facilite el acceso a tecnologías y para conectarse con todos los rincones del mundo, pero ha servido también para expandir los valores del comunismo y convertir a China en una fuerte amenaza para la libertad.

Taiwán vitaliza la diversidad individual y se convierte en el primer país asiático en legalizar el matrimonio entre parejas del mismo sexo. Se fomentan políticas de ahorro y consumo responsable. En Hong Kong, la sociedad civil muestra al mundo que orden espontáneo sirve para defender la libertad y la democracia. Mientras, el gobierno chino ya no reprime con las viejas prácticas de Mao, sino usando internet como una nueva arma para sofocar la noción de individuo. Censura, por ejemplo, los contenidos referentes a la comunidad LGBTI, controla el mercado, restringe a prensa y desarrolla tecnología para reprimir a la ciudadanía.

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