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El viejo versus el nuevo populismo latinoamericano

Por: Escritor Invitado - Ago 23, 2016, 5:47 pm
(Flickr) populismo
El populismo fue particular en América Latina y es un fenómeno propiamente de nosotros y del movimiento sindical. (Flickr)

Por Alexandra Domínguez

Esta es la última reflexión de este tema, espero que las siguientes respuestas no sean nefastas — Exclamó la Licenciada en la última cátedra que teníamos en jornada vespertina—. Mientras tanto, sabíamos que la clave para  concluir la exhausta jornada, era responder correctamente la siguiente pregunta: ¿Qué hubiese hecho usted si hubiera vivido en la época de la revolución industrial en su país y lo hubiesen despedido injustificadamente?

Los alumnos perplejos pensaban en silencio, no se atrevían a responder, pues temían a equivocarse, un error garrafal era motivo de humillación total frente toda la cátedra por ello. Algunos esquivaban la mirada, observaban el celular para contar los minutos restantes y los valientes alzaron alguna que otra voz para decir que optarían por buscar otras opciones de empleo.

La catedrática, en son de disgusto y euforia, prorrumpió severamente hacia nosotros. Lamentó no haberse quedado dando clases en Argentina, pues a los guatemaltecos nunca se nos cruzaría en mente alguna forma de sindicato u organización para evitar abusos por las autoridades haciéndose valer nuestros derechos.

La realidad y lo que nos concierne de estos grupos de “organización”  para la mayoría de guatemaltecos, es que existe un rechazo inminente. Esto, porque los sindicatos en la actualidad son advertidos como una aberración política improductiva, valiéndose por la inmunidad  constitucional y gozando de la reputación de corrupción.

Pero para el resto de países latinoamericanos se desenvolvió de manera distinta. Los sindicatos fueron creados en principio por el interés de cambiar un sistema que no respondía las demandas de la sociedad. Los movimientos populares tuvieron un auge importante en toda la región desde 1950.

El populismo fue particular en América  Latina y es un fenómeno propiamente de nosotros y del movimiento sindical.  Este se habría dado en el momento histórico determinado por las consecuencias inmediatas de la crisis de 1930 y la segunda Guerra Mundial. Este debe ser comprendido por el contexto del proceso de infortunio y crisis económica  que pasaban los países que dependían de la economía exterior.

Esta forma de hacer política fue necesaria para salir de la crisis. Con la ideología del nacionalismo, la incentivación de la compra de productos nacionales, vender a el Estado como un “estado de compromiso” y al mismo tiempo un “estado de masas”, pudieron en últimas instancias ser la expresión misma de la creciente presión popular.

Nadie duda que los  movimientos políticos, líderes e ideologías populistas representen una etapa fundamental en la historia de América Latina. Este fenómeno se relaciona con la comprensión de una transformación de un modo profundo de composición de la sociedad, pues la unidad nacional y el equilibrio de las diferentes fuerzas sociales dirigían la nación por encima de las oligarquías como sucedió en Brasil.  Estos sucesos recrearon la estructura de clases de la sociedad latinoamericana y la configuración de un sistema que no daría lugar a radicalismos propuestos anteriormente.

 

Los gobiernos populistas como los de Juan Perón en la Argentina (1946-55), de Getulio Vargas (1930-45/ 1951-54) en Brasil, Lázaro Cárdenas en México (1934-40) Hernán Suazo en Bolivia (1956-60) entre otros, lograron que a partir de allí surgiera el alzamiento de voces del pueblo, los sindicatos y los modos de organización social.

Con ello se crearon los Ministerios de trabajo, industria y comercio. El gobierno reglamentó los sindicatos, y se logró que existiera un salario mínimo, vacaciones, estabilidad laboral, educación gratuita, salud pública, indemnizaciones por despido, jubilaciones, pensiones, convenciones colectivas de trabajo, ampliación del sufragio universal (voto femenino) etc.

Pero no todo terminó en color de rosas, los que critican el populismo están en lo cierto, en materia social se articuló al Estado perfectamente por demandas sociales correspondidas pero en materia económica. Surgió de nuevo una ruptura política financiera, pues no supieron administrar los ingresos  por ofrecer y mantener la imagen de líder carismático como factores fundamentales de la comprensión del fenómeno.

La diferencia del populismo actual con el de la época ya mencionada es que la manipulación de las  masas de parte del líder corresponde a una satisfacción de aspiraciones largamente esperadas. Así que el líder populista de los años 50s manipula a las masas para que ellas se encuadren dentro de los límites de impuestos y también activa mecanismos de satisfacción de viejas aspiraciones como por ejemplo la legislación social. Por otro lado, el líder populista actual juega con las pasiones del pueblo, y al llegar al poder se corrompe y no existe un desarrollo de la política como tal, sino más bien un retroceso.

Importante recalcar que no se debe confundir ni desinformar a la multitud de lo que fue para Latinoamérica el populismo, ya que como cualquier procesos histórico tiene sus pros y sus contras. Pues, teniendo en cuenta la pugna de la ideología marxista en Latinoamérica, los conflictos sociales eran imprescindibles, ya que se deseaba una alianza entre el capital y el trabajo.

Comprendiendo este fenómeno hasta nuestros días, se debe interpretar que fue un avance hacia la democracia. Los proyectos de transformación para integrar a la sociedad, la activación de la industria nacional y una política de círculos impulsaron los procesos sociales fundamentales hasta nuestros días.

Alexandra Domínguez es estudiante de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad Rafael Landívar, Guatemala.