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Llamar populismo al socialismo es un gravísimo error: los liberales deben pasar de la defensa al ataque

Por: Escritor Invitado - Ene 18, 2017, 10:44 am
comunismo
Los liberales les hacen un favor a los socialistas al llamarlos “populistas”. Hay que abandonar la estrategia defensiva. (Flickr)

Por Alberto Mansueti

¿Qué pasa en el fútbol si los jugadores de un equipo se concentran todos atrás, y nadie ataca? Pierden, así de simple. Por eso los liberales hasta ahora hemos perdido el juego político. Y la gente.

Los marxistas y sus “compañeros de ruta” llevan más de 100 años en un plan de juego ofensivo, con todas sus políticas anti-liberales, o sea los 10 Puntos del “Manifiesto Comunista” de 1848, Capítulo 2:

  1. Reforma agraria
  2. Impuesto progresivo a los ingresos
  3. Impuesto a la herencia
  4. Estatización de empresas extranjeras y activos privados
  5. Banco Central
  6. Ferrocarriles y transportes del Estado
  7. Fábricas, comercios y fincas estatales
  8. Leyes laborales
  9. Retenciones a las ganancias en minería, petróleo y gas, y haciendas agropecuarias
  10. Educación socializada

A lo largo del siglo XX, nos impusieron todas estas políticas; están en vigencia en casi todo el mundo, son vistas como normales y corrientes, y benéficas para la población, pese a sus malos resultados. El socialismo es visto no como empresa criminal y anti-social, sino como una idea respetable y atendible como cualquier otra, y quizá más aún. Como criminales nos califican y denuncian a nosotros, quienes nos oponemos; somos “los malos de la película”. ¿Qué significa? Que el marxismo ganó 10 a cero. Y ahora en este siglo XXI, nos encajan además el marxismo cultural.

¿Y los liberales? Seguimos un plan de juego meramente defensivo: criticamos a los socialistas y sus medidas puntuales de Gobierno, lo cual está muy bien y es necesario. O criticamos al socialismo como sistema y sus políticas en general, lo cual es mucho mejor, y más necesario todavía. Gritamos: “todas sus políticas apestan”, y nos cansamos de explicar y repetir las sólidas razones. Pero es como jugar siempre atrás, tratando de atajar pelotazos, en la defensa, en respuesta a la ofensiva de ellos. Así nos llenan de goles.

Llamar populismo al socialismo es un gravísimo error

La gente en su mayoría no oye o no entiende nuestras críticas; pero quienes nos prestan atención, tras escucharnos, nos hacen la pregunta: “¿Y Uds. qué proponen?” Esta pregunta es válida y legítima, y los del Centro de Liberalismo Clásico le damos respuesta: las Cinco Reformas. Y así, cambiamos el plan de juego: de puramente defensivo, pasamos a la ofensiva. Jugamos así:

(1) No llamamos “populismo” al socialismo; ese es un gravísimo error, dictado por el plan de juego puramente defensivo, que no cree posible deslegitimar al socialismo ante la opinión de la gente. Pero es lo que nos corresponde hacer, tratar al socialismo por lo que realmente es, y no por lo que dice ser, o por cómo se ha revestido de dignidad. Si le llamamos “populismo” le hacemos un favor: le ayudamos a “conservar la marca” impoluta, con su prestigio en alto. Es una cuestión básica de marketing político.

Otra pregunta muy válida que se nos hace cuando explicamos las Cinco Reformas es esta: “¿Y dónde están los partidos políticos y candidatos de Uds?” Respuesta: los estamos “incubando”; ya se van a ver, más pronto que tarde. Los “tanques de pensamiento” liberales nada quieren saber de partidos ni campañas electorales; otro gravísimo error: dan a entender que sus ideas son impracticables, o tan defectuosas que sus propulsores no se atreven a postularse a cargos públicos. Nadie quiere que le enseñen a nadar desde la orilla de la piscina; se pide a los críticos del socialismo y defensores del capitalismo se tiren al agua, y esa demanda es razonable.

(2) Tras atacar al producto de la competencia (el socialismo) por su nombre, apoyamos el nuestro: reivindicamos el capitalismo, con todas las letras, como lo que es: la economía que sirve a la gente para crear riqueza, y así salir de la pobreza. Rehabilitamos moralmente el capitalismo como paso previo a su despenalización o rehabilitación jurídica. Y si los que defienden el socialismo son de izquierdas, pues entonces nosotros somos de derechas; y lo decimos sin miedo.

Total, cuando mostramos y explicamos a la gente las Cinco Reformas, las izquierdas de todas formas siempre nos gritan: “¡Eso es capitalismo; Uds. son derecha!” Eso es bueno porque indica que por fin llegamos al arco enemigo, y el portero de ellos es el que corre a atajar. Decimos: “¡Sí es capitalismo; somos derecha! ¿Y qué?”

O nos gritan “¡Uds. son Neo-liberales!” Ahí no decimos “El Neo-Liberalismo no existe”, porque eso no es cierto: sí existe el “Consenso de Washington”, que interpretado a su gusto y provecho aplicaron y aplican los gobiernos de la “derecha mala” o mercantilista, no para salir del socialismo, sino para poner algo de contención a sus golpes más agresivos, y nada más. El Neo-Liberalismo es un producto falsificado; el nuestro es el auténtico.

(3) Impulsamos la creación de partidos políticos, con candidatos en las campañas electorales, explicando “La Gran Devolución” de funciones, poderes y recursos que a los particulares nos fueron usurpados por el estatismo, en todos nuestros países. Eso es a través de las Cinco Reformas; pero para hacerlas, se requiere derogar las leyes malas, que nos fueron impuestas por las Agencias de la ONU. Por eso, antes que nada, se requiere recuperar nuestra soberanía como naciones: separarnos o tomar prudente distancia de todos esos “organismos internacionales”.

En América latina, en el último medio siglo, las izquierdas han hecho así su juego ofensivo:

En 1966, en la “Conferencia Tricontinental de La Habana”, fundaron la OSPAAL (Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina), para promover las guerrillas. Pero los subversivos fueron derrotados militarmente, al menos en nuestro continente.

En 1990 sus “partidos y movimientos sociales” fundaron el “Foro de Sao Paulo”, tras los mismos objetivos marxistas revolucionarios que antes buscaron por la vía armada, pero esta vez por la vía democrática. Y tuvieron éxito; han capturado los gobiernos en la mayoría de nuestros países, salvo p. ej. México, Perú o Argentina, donde la derecha mala está acorralada, penetrada y paralizada por las izquierdas, que en la oposición dan muestras de gran ferocidad. En 2004 hicieron el “ALBA”, aunque sin mucho éxito. Pero en 2005 hicieron TeleSur, muy efectivo para inundarnos con propaganda de izquierda.

Desarrollaron estos proyectos en cuatro planos: militar, político, de “integración económica”, y de propaganda. Y nos hicimos esta pregunta: ¿Qué tienen en común, con independencia de su mucho, poco o ningún éxito? Encontramos tres cosas:

  1. Atacan y critican en bulto a todo lo que ellos llaman “Neo-liberalismo”; pero, además, avanzan sus propuestas propias: las que decretan los partidos y Gobiernos del Foro de Sao Paulo en los países que controlan, y que sus gentes estamos padeciendo.
  2. Fueron planificados como proyectos continentales, de gran alcance, para todos nuestros países, y no para uno o dos o tres separadamente, de manera aislada…
  3. Y a plazo medio, sin cortoplacismos ni inmediatismos.

Y nosotros como respuesta, motorizamos nuestro proyecto, con estas tres características:

  1. No sólo atacamos y criticamos el marxismo económico y el cultural, lo cual es muy necesario; avanzamos además nuestras propuestas propias, afirmativamente, mostrando a la gente que son buenas, y que son practicables. Nos tiramos a la piscina: incubamos partidos, que a futuro van a desplazar a los marxistas del poder, e iniciar la transición del socialismo al capitalismo.
  2. Es concebido, gestado y desarrollado como proyecto continental, para nuestros países, no uno o dos o tres aisladamente
  3. Y a mediano plazo, sin caer en cortoplacismos ni inmediatismos.

¿Más información? ¡Estamos en nuestra Web amarilla, la del Foro Liberal de América latina!

*Alberto Mansueti es abogado, licenciado en Ciencias Políticas y maestro bíblico cristiano. Ha sido profesor en universidades de Perú, Guatemala y Venezuela. Experto en mercadeo político, campañas electorales y publicidad, es autor de Punto de cruce, ¿Qué es liberalismo?, La salida, El embrollo, y más recientemente Las leyes malas. Es presidente del Centro de Liberalismo Clásico para América Latina y secretario ejecutivo del Foro de Cochabamba. Síguelo en Twitter: @MansuetiAlberto.