“La izquierda contraataca bajo el lema progresista“: Pedro Urruchurtu

El politólogo y profesor Pedro Urruchurtu analiza la irrupción de una nueva amenaza para la libertad: la Internacional Progresista.

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Bernie Sanders, exprecandidato demócrata, uno de los impulsores y de las cabezas de la Internacional Progresista. (Foto: EFE)

“¿Cómo adversar algo que lleva el nombre progreso en su nombre?”, expresó Urruchurtu, profesor, politólogo y coordinador internacional del partido Vente Venezuela, en una distendida conversación con el PanAm Post. Y tiene razón, si algo ha demostrado lo que conocemos como la izquierda es su capacidad camaleónica y de reconversión que tantos éxitos le ha dado a lo largo de la historia.

Hay quiénes, por circunstancias particulares, saben de primera mano lo macabro y viles que pueden ser estos movimientos. Controlando las metas narrativas, adueñándose de las banderas justas para usarlas como escudos y armas políticas, desprestigiando mucho de lo bueno que tiene este mundo —porque sí, no todo lo que hay en el planeta es negativo— pero, en especial, despertando y explotando el rencor de los ciudadanos para así acercarse cada vez más a su objetivo: llegar al poder, someter países imponiendo sus nefastas ideas y perpetrarse por la vía de la fuerza.

Leí tu hilo en Twitter sobre esta nueva amenaza a la libertad. Yo no había detectado a la Internacional Progresista hasta que leí sus tuits. Si al Grupo de Puebla, pero no a esta nueva internacional. Es raro que se hagan llamar progresistas cuando representan todo lo contrario al progreso, ¿no?

Es así, pero, yo suelo distinguir, cuando hablo de progreso que no me digan progresista. Lamentablemente el progresismo como término fue una reinvención de la socialdemocracia y de todos estos grupos que, en una intención de lavarse la cara por el fracaso de muchas de sus ideas, intentan buscar un término que fuera mucho más mercadeable, que conectara con los jóvenes, y allí surgió el término progresismo.

Por supuesto, esto es una simplificación, el progresismo, si lo evaluamos en su estricto sentido, tendría que ver con los avances de la humanidad y el progreso del mundo. También sería una oposición al conservadurismo, sin embargo, el caso concreto del progresismo es que ha sido tomado como bandera de la izquierda; de una izquierda light y que, a través de la falsa idea de la justicia social, termina representando lo peor de los gobiernos que ha tenido la región.

Entonces ellos se hacen llamar progresistas, pero lo que menos buscan es el progreso. Es una bandera que nos han quitado como tantas otras y eso es un fallo de los prolibertad que no hemos podido defender con convicción nuestras propias banderas. Otro ejemplo es el tema ecológico, que la izquierda se la apropió de una manera espectacular: incluso el feminismo, que se lo apropiaron en pro del colectivo. Nos hemos dejado quitar banderas que son propias de lo liberal, que en la historia han sido así. Son partes de las debilidades y partes de la reflexión que nos van dejando este tipo de iniciativas como la Internacional Progresista.

Esta izquierda actual, una más maquillada, bien mercadeable como bien dijiste, se ha apropiado de las causas justas. Pero es gracioso, porque ellos dicen que supuestamente apoyan a “las minorías”, pero al final son quiénes las oprimen. Por ejemplo, hace poco, una jueza, en teoría profeminista, aprobó que un violador cambie la cárcel por prisión domiciliaria por el riesgo a contagiarse por COVID-19, un caso famoso y terrible. Es la hipocresía y el cinismo en estado puro.

Si tuviéramos que apelar al feminismo, al que es, el de verdad, hay que tener en cuenta que gracias al capitalismo la mujer se ha liberado. Los grandes avances e inventos de la humanidad le han permitido asumir roles y gozar de una serie de beneficios que le han permitido obtener grandes logros en cuanto a libertades.

Y eso ha venido, además, con la llegada de las libertades civiles, que son las que le han permitido a la mujer votar y tener mayor participación. El problema del feminismo como colectivo es que busca vender a la mujer como víctima, y, además, desde una mirada de inferioridad, es decir, busca mostrarla como una especie de figura incapaz de valerse por sí misma y que requiere de un constante reconocimiento y apoyo. Eso no quiere decir que no haya problemas, que no haya violencia, que no haya una serie de cosas que visibilizar y una serie de derechos a garantizar para todos: vida, libertad y propiedad. Ese es el secreto de la igualdad ante la ley.

Si tú asumes esta discusión con base en derechos individuales, asumes que todos somos iguales ante la ley porque es la única forma de ser iguales. Uno ya de por sí, al ser individuo, tiene sus particularidades con respecto al resto; tiene su forma de pensar, sus propios gustos, sus sueños, etcétera.

Entonces, el gran problema del feminismo actual, como colectivo, es que ha terminado por victimizar a la mujer en vez de darle su lugar y verdadero rol en la sociedad. El secreto acá es que mientras la mujer sea más libre podrá llegar a mejores espacios. Y, además, yo estoy completamente en desacuerdo con las cuotas. Para mí una manera de garantizar igualdad de género no es que haya un 50-50 en una mesa. Para mí la verdadera igualdad pasa en el caso de que si una mujer es más capaz que un hombre en su carrera profesional, y tiene que ocupar un cargo, que lo ocupe. Si esa mesa está conformada 100 % de mujeres, que no sea porque me lo imponga una ley, sino por un tema de esfuerzo y porque desplazó al hombre en competencia. En eso creo como liberal.

Entrando en materia sobre este nuevo movimiento de la Internacional Progresista, usted vio la página y comentó que ellos se presentan como una alternativa al modelo capitalista, ¿es así?

Sí. Fíjate, ¿cómo me encuentro yo con esto? Veo un artículo de El País de España donde anuncian con bombos y platillos —porque sabemos que El País es un medio izquierdas— “nace la Internacional Progresista”. Eso automáticamente me lleva a conocer sobre su iniciativa o lo que buscaba, y lo primero que me llama la atención, lo que me genera preocupación de lo que veo, es que se están valiendo de la crisis de la pandemia. Es decir, en un momento de incertidumbre, en un momento de absoluta fragilidad de la sociedad en el sentido de no saber qué hacer, de estar desorientada, todavía hay muchas responsabilidades por achacar, donde todavía hay mucho por descubrir de todo esto y apenas estamos aprendiendo a convivir con el virus, ellos deciden, justamente, aparecer a la luz pública.

Esto no es un movimiento nuevo, su propuesta nace en el 2018 en un comunicado en conjunto, a partir de todo esto se ve que estuvieron trabajando un par de años en el concepto, en todo el interín nace el Grupo de Puebla en marzo del año pasado, y entonces deciden en mayo del 2020 lanzarse a la luz pública porque es su excusa, decir que el modelo capitalista, el modelo liberal, ha fracasado y que nos está condenado por su manejo de la pandemia. Además, se ve que está super bien organizado y estructurado, que cuenta con una buena fuente de recursos y financiación, la imagen más aterradora es esa imagen del mundo con el 2020 en el medio; es decir esperando la oportunidad perfecta para salir a relucir. Y, además, que llega en un momento donde hemos advertido que la libertad está más amenazada que nunca. Porque precisamente, bajo la excusa de la pandemia, se les ha cumplido el sueño húmedo a muchos de los gobiernos y a cualquier autoritario o totalitario, que es controlar a la gente. Estamos ante una tendencia y una ola liberticida que, de no reaccionar a tiempo, nos va a hacer retroceder décadas sobre discusiones con respecto a la libertad. Pero, además, nos va a poner en una nueva discusión, un nuevo debate acerca de la libertad y esto se va a traducir en muchísimos años de pobreza, en muchísimos años de retroceso institucional y eso es lo que están buscando estos grupos.

Es el oportunismo habitual en estos grupos, que se aprovechan de determinada situación para mostrarse y difundir sus ideas. En esta crisis por el coronavirus, está el debate, actuamos en pro de la libertad individual o actuamos con base en una supuesta seguridad colectiva que se está vendiendo, pero al final nadie sabe que es lo realmente efectivo para controlar el virus, entonces te venden una manipulación.

Sí, aunque no sabemos qué es lo verdaderamente efectivo para controlar el virus, sí sabemos que la libertad ayuda a que el virus pueda ser derrotado. Hay que recordar que estos grupos se valen del caos y la incertidumbre, es la excusa o la manera de arremeter contra la libertad. Una muestra es lo que hicieron el año pasado con el Grupo de Puebla y para el Foro de Sao Paulo, que desestabilizaron a toda una región usando el argumento de las protestas sociales que, si bien es cierto que existían demandas legítimas allí, las infiltraron y terminaron por desestabilizar a los gobiernos democráticos que ellos consideran de “derechas conservadoras”. En realidad, son democracias liberales.

Pero el punto es que ellos siempre se valen del caos y la incertidumbre para generar más caos para incluso generar dentro de la incertidumbre una mayor revuelta y entonces justificar un cambio de orden. Y no es casual o no es poca cosa ese debate del nuevo orden social o nuevo orden mundial. Ese nuevo orden no es casual que venga desde una mirada o posición desde China. Hay una matriz de opinión que dice que el mundo va a ser distinto y que esto obliga a repensar nuestro modo de vida, cambiar los modelos capitalistas, las democracias liberales; y esto es muy peligroso, porque si tú te metes en los medios de comunicación de esta Internacional Progresista te das cuenta de que ese es el lobby, y es parte de lo que ellos hablan y es parte de lo que ellos posicionan en la opinión pública.

Es decir, el objetivo es difundir que hay un nuevo orden necesario, que ese orden va a reconfigurar las relaciones de la humanidad y, por tanto, hay que pensar desde una visión poscapitalismo. Es dramático, porque esta gente cuenta con muchísima plata, muchísimos medios y muchísima capacidad para hacer las cosas; tienen grandes intelectuales, artistas de por medio, es un gran movimiento colectivista que al final va a arremeter contra la libertad y va a justificar incluso que esta desaparezca.

Yo invito a que vean la página de este movimiento para que corroboren que la palabra libertad no aparece ni una sola vez, hablan de un mundo igualado, igualitario, hablan de un mundo liberado, pero jamás hablan de libertad. La liberación es el típico discurso anticolonización, antimperialista, antipotencia; soberanista, nacionalista, en fin. El punto es que lo que está pasando es muy grave porque hay una clara arremetida contra la libertad en todo esto.

Y esto se puede ver por la línea de pensamiento de pensadores como Žižek, por ejemplo.

Sí, justamente, aunque aquí hay que aclarar algo: Žižek no aparece en la página. Él está apoyando el movimiento Democracy in Europe Movement 2025 (DIEM25), y esto es interesantísimo, porque ellos se plantean un cambio desde la izquierda para las instituciones democráticas europeas para el año 2025. Es decir, estamos hablando de un plan que tiene fecha, que tiene tiempo, esto no es algo que nace y se pierde en el tiempo, ¡no! Tiene una meta muy clara: 2025. Es decir, están pensando en cinco años para actuar en función de todo esto. Y allí es donde aparece Žižek como parte de los que apoya en lo ideológico y toda la parte filosófica del proyecto. Žižek no está como tal en la Internacional Progresista, pero, al ser uno de los que apoya el DIEM25 y al ser este uno de los que articula a la Internacional Progresista, ahí hay claramente una intención detrás. Además, DIEM25 surge de la frase en Latín Carpe Diem, tienen una simbología tremenda buscando impactar, venderse y captar a los más jóvenes.

Hay un nombre clave y revelador en todo esto, el de Bernie Sanders. Justo en año electoral estadounidense aparece este nombre como uno de los abanderaros de la Internacional Progresista. Este proyecto no es nuevo, lleva tiempo, y que salga a la luz justo ahora, con un político de extrema izquierda a la cabeza, queda la sensación de que uno de los grandes objetivos es influir directamente en la elección estadounidense ¿Cómo lo ves?

Cuando uno analiza cómo se comportan estos movimientos, te das cuenta que su ofensiva se da en movimientos clave. Por ejemplo, con lo que fue el Grupo de Pueblo y el Foro de Sao Paulo te das cuenta que lo que buscan es generar crispación para afectar a procesos políticos como el de Bolivia o la elección de Luis Almagro en este año. Siempre han buscado pescar en río revuelto o generar que se revuelva el río. Entonces, lo que vemos ahora es toda una articulación que buscará, de aquí a noviembre, desestabilizar la reelección de Donald Trump y no es casual que Bernia Sanders sea el que lo haga. Él representa a la izquierda más socialista y más recalcitrante de los Estados Unidos. Socialismo puro, el ala más radical en EE. UU., y no hablo radical como lo usamos aquí en Venezuela, sino en el sentido en la profundidad de la raíz de la izquierda socialista en los Estados Unidos.

Este es el think tank que creó su esposa y su hijo, el Sanders Institute, él obviamente ha intentado no figurar públicamente allí, incluso durante la campaña presidencial el think tank dejó de recaudar fondos. Algo que está bien, un acto de sensatez de Sanders, pero si te pones a ver la corriente de pensamiento de esta institución es, precisamente, todo lo que los medios de prensa le atacan a Trump: el tratado de París, los fake news, el populismo, entre otros. Y ojo, esto no quiere decir que no tengan razón en decir que Trump es populista, creo que está claro que Trump no sería la visión de un líder ideal —al igual que tampoco lo sería Bolsonaro—, pero hay que saber separar lo criticable y también estar conscientes que han habido esfuerzos grandísimos por desestabilizar su Gobierno desde partidos opositores, sectores de izquierda y los mismos medios de comunicación.

Entonces uno se da cuenta que hay un lobby, en especial desde los medios de prensa, y al final eso es lo condenable. Porque podemos estar de acuerdo en que tanto Trump como Bolsonaro han hecho cosas criticables desde el punto de vista político o desde el populismo, y uno no necesariamente tiene que comulgar con todo lo que ellos hacen. Tampoco significa que uno no reconozca la importancia de ellos como presidentes y grandes aliados de la causa venezolana, pero digamos, para que no digan que el ombligo del mundo está en Venezuela, lo que hay que reconocer es que movimientos como la Internacional Progresista van a intentar desestabilizar a esta clase de gobiernos. De hecho en la página lo dice: “Hay que reorganizarse contra los gobiernos de derecha”. Ellos denuncian que la derecha es perpetradora de violación de derechos humanos, que van en contra del medioambiente, cambio climático, etcétera, pero cuando haces un repaso de lo que hicieron los gobiernos de izquierda cuando gobernaron, te das cuenta de que ellos son justamente los que han perpetrado todas estas atrocidades. Como es el caso de Venezuela, Cuba o Nicaragua. Entonces al final toman banderas de los prolibertad, las vacían de sentido, les quitan la dignidad de su significado y las utilizan como les da la gana, como si fuera un juguete, para ganar popularidad.

Sí. Y también utilizan a personajes históricos y a la historia en general. A Venezuela le pasó con el chavismo que se apropió totalmente de los símbolos y nuestros próceres como el mismo Simón Bolívar. Como bien lo dices, utilizan al feminismo, al movimiento LGBTI, a las “minorías” prometiéndoles una ansiada “visibilidad” y terminan por invisibilizarlos al usarlos como arma política.

Y lo que es peor, estos movimientos terminan convirtiéndose en totalitarios, porque con sus agendas terminan por ocultar o ridiculizar a todo lo que se les opone. Es decir, el malo de la película somos nosotros. Si tu piensas distinto a ellos eres “facho”, eres derechista, eres todo lo malo del mundo. Pero ellos sí tienen derecho a manifestarse e imponer sus ideas opresivamente en detrimento de las del resto. Al final los que apoyan fanáticamente estos movimientos son los verdaderos fachas en esta historia. Son agendas totalitarias, estatistas, colectivistas que terminan por atentar contra la libertad individual. ¿Y qué te dice la libertad individual? Que usted puede ser lo que quiera siempre y cuando respete la libertad del otro. Usted puede ser homosexual, bisexual, feminista siempre y cuando no atente contra la libertad de otra persona. Y ojo, esto no quiere decir que no haya problemas y demandas legitimas que deben estudiarse y analizarse, pero de allí a generar ese vil chantaje de que el Estado tiene que garantizar un privilegio o que alguien es superior a otro por tener una determinada condición, no podemos aceptarlo. Esto es lo que pensamos lo que creemos en una sociedad liberal, la única igualdad es ante la ley. Punto.

Aquí hay un punto importante, la retórica, “todos los progresistas tienen que unirse”, espeta el movimiento de la Internacional Progresista. Es muy similar al discurso del proletariado, ¿no? Es como que te cambian un par de palabras para hacerlo más aceptable porque, al final, el comunismo mató a millones de personas, el Foro de Sao Paulo tiene una imagen deplorable, y esta izquierda tiene que reinventarse para sobrevivir.

La Internacional Progresista es a la Internacional Socialista lo que el Grupo de Puebla es al Foro de Sao Paulo. Son instancias de lavado de imagen que han encontrado nuevas generaciones políticas. Hay que tener muy en cuenta el daño catastrófico que le ha hecho el fracaso de Venezuela, Cuba, Nicaragua, y anteriormente los millones de muertos de la Unión Soviética a la izquierda. Y cuando hablo de fracaso hablo en el sentido de la imagen y la reputación, ya que para ellos fue un éxito esa catástrofe porque llegaron y se mantuvieron en el poder. Entonces, hay una generación joven que detecta estos fracasos y se da cuenta de que no pueden apoyar estas ideas que han adversado contra la humanidad. Por eso, los movimientos deben replantearse su modelo y surge esta iniciativa progresista, que es como el nuevo llaverito y es la palabra que a todo el mundo le gusta. Porque además ellos muy hábiles en el uso de palabras que la gente no se puede oponer, ¿quién se puede oponer al término progreso? Nadie. Entonces están, “qué chévere que hablemos de progresismo” como una nueva moda, y así se van articulando, redefiniendo, pero al final es una nueva formula de reinvención de las políticas e ideas desfasadas y erradas.

Lo comentaba en la radio, el gran problema de los prolibertad es creer que la izquierda está acabada. No. Han sufrido reveses, como el cambio de color en el mapa político de América latina, pero no han sido derrotados jamás, por el contrario, hicieron un repliegue táctico y de hecho han ido recuperando espacios. Entonces, esto es una izquierda radical maquillada, que tiene los mismos objetivos del socialismo que hemos conocido perpetrarse en el poder y violar todas las libertades. Esta reinvención encabezada desde la Internacional Progresista te dice que no es Venezuela, Nicaragua o Cuba, pero no los critican y jamás lo harán. De hecho los apoya tal y como hace el Grupo de Puebla en cada comunicado a favor de Nicolás Maduro.

Entonces tenemos que entender: nunca dejaron de trabajar en su objetivo, buscaron la manera de orientarse, de repensar su identidad, sus colores, sus nombres y ahí están, siguen allí. No podemos creer que los enemigos de la libertad están derrotados, ellos siempre están acechando y reconfigurándose.

¿Y cómo confirmamos esto? A mí me responde el coordinador general de la Internacional Progresista en Twitter. Señala que mi hilo es una crítica desde la derecha hacia el hermoso proyecto que representa. Es decir, no solo confirma que lo que dice el hilo es verdad, sino que señala que para ellos es hermoso lo que ocurre en Venezuela, en Cuba y en Nicaragua, más allá de que no lo digan.

Y son tan hipócritas que dicen que no van a aceptar financiamiento de algunos lobbies o algunas empresas, pero jamás dicen que no van a recibir financiamientos políticos o de partidos que, al final de cuentas, fue lo que sostuvo al Foro de Sao Paulo durante tanto tiempo hasta que se le vinculó a las actividades criminales. No podemos asumir que esto está derrotado, más bien todo lo contrario.

¿Cómo deben hacer los gobiernos pro libertad para combatir esto?

Primero, no podemos subestimar el poder de estos movimientos. Han sufrido reveses, perdieron joyas de la corona, pero ganaron otras. Como el caso de Argentina y México. La crítica a los prolibertad y a los proccidentales es que nos ha faltado articulación, nos ha faltado esa ambición de llegar a los espacios de poder. Estamos de acuerdo, “llegar al poder para limitar al poder”, “llegar al poder para garantizar el derecho de los ciudadanos, pero no decirle al ciudadano qué hacer con su vida”, todo eso lo podemos asumir, es verdad. Pero, no ha habido ese proyecto y los pocos que han existido no han sido consecuentes, no han sido a largo plazo, se han llamado liberales, pero no son liberales, entonces nos ha faltado esa organización.

«Es hora de que asumamos esto como una lucha occidental, donde uno de sus pilares fundamentales como es la libertad, está bajo ataque», dice en conversación con el PanAm Post Pedro Urruchurtu sobre la Internacional Progresista. (El Estímulo, foto Felipe Rotjes).

Y hay muchas, cientos de iniciativas, montones de liberales en la región y de gente que está haciendo mil cosas, pero nos ha faltado articulación política. Y esto al final termina fortaleciendo a este esquema de la izquierda. Porque al final los prolibertad, los liberales, todos estos grupos terminamos discutiendo entre nosotros por quién es más liberal que quién; discutiendo entre nosotros qué es lo que se debe hacer, qué es el deber ser. Pero no terminamos de hacer cosas que se transformen en una realidad política. Y nos ha faltado esa organización que tiene la izquierda, y desde luego, el recurso, pero claro, ante una estructura criminal que beneficia a estos grupos no se puede competir, pero yo estoy seguro que hay empresarios limpios y sanos que están dispuestos a apoyar esta iniciativa mayor desde lo liberal.

Entonces creo que ha faltado eso y en la medida en que no asumamos esto como una lucha occidental, donde uno de sus pilares fundamentales como es la libertad está bajo ataque, será muy difícil poder superar a estos grupos que, insisto, sufren reveses, sufren derrotas, tienen repliegues tácticos, pero no se dan por vencidos nunca.

Para culminar, una situación que ejemplifique el peligro que representa la Internacional Progresista.

Y el mejor ejemplo es este: el tiempo siempre les favorece, tienen financiamiento, tienen a intelectuales de su lado haciéndoles el juego, la batalla cultural también la vienen ganando, tienen un movimiento para que ese plan tenga lugar y, por si fuera poco, tienen un aparato comunicacional gigante con una agencia medios de comunicación posicionando matrices de opinión y que el plan del movimiento se dé a conocer.

Todo lo que necesita una organización para conquistar el poder es eso: una movilización que ellos llaman el movimiento de los colectivos, el plan es activar protestas y hacerse con el poder. Y los medios posicionan las agendas en función de ese objetivo. Cuando tienes todo esto y te das cuenta de que su gran primera campaña es nada más y nada menos que la revolución de los inquilinos en el mundo entero, tú dices: Wow! Estos tipos no solo están buscando conflictividad social, ellos están buscando que los que están viviendo alquilados se les revelen a los dueños de la propiedad privada, no solamente no pagándoles, sino que alientan, en el peor de los casos, a que tomen las propiedades. Es decir, no solo no hablan de la libertad en su planteamiento, sino que van contra ella por completo.

Y mira, en una emergencia, en un contexto como este, se pueden tomar medidas para solucionar algunas cosas, que el Estado intervenga puntualmente, que los empresarios y los dueños de propiedades tengan que flexibilizar los mecanismos de pagos, todo eso se entiende por la emergencia. Pero de ahí a hacer apología prácticamente del delito, al vandalismo, para decirle a la gente: “No pagues y se te cobran te quedas con la propiedad”, pues mira, eso es magistral desde el punto de vista del crimen. Desde nuestro punto de vista, terrorífico. Lo que está detrás de esto es gravísimo. Es generar conflictividad, es polarizar. “Tú eres pobre, porque alguien es rico” es el discurso del resentimiento. Entonces justifican el vandalismo en modo de “revoluciones sociales” bajo el estandarte de “la gente despertó” y resulta que la ciudadanía no “despertó” nada, es que le dieron tanto por el resentimiento que terminaron creyéndoles el cuento.

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