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Por qué Argentina es el país más anticapitalista de América Latina

By: Iván Carrino - @ivancarrino - Abr 14, 2017, 9:00 am
(Taringa) Argentina
La mayoría de los análisis ubican al nuevo gobierno entre aquellos que toman políticas pro-mercado, dando cierta idea defensa del capitalismo dentro del país. (Taringa)

“Argentina está de vuelta” es una frase que suelen utilizar los medios para referirse al cambio político en el país luego de las elecciones de 2015. En octubre de ese año el partido comandado por Cristina Fernández de Kirchner comenzaba a abandonar 12 años de poder.

La mayoría de los análisis ubican al nuevo gobierno entre aquellos que toman políticas promercado, dando cierta idea defensa del capitalismo dentro del país. Sin embargo, el apoyo al sistema de mercado en Argentina dista de ser lo que muchos piensan.

Es difícil dar una definición exhaustiva del capitalismo, especialmente porque no solo se trata de una doctrina económica, sino más bien de una filosofía o forma de entender el mundo. Sin embargo, ajustándolo solamente a la esfera económica, podemos decir que un sistema capitalista es aquel donde se respeta la propiedad privada, el rol del gobierno es limitado y la competencia entre las empresas es la que mejora la calidad de vida de todos.

En retrospectiva histórica, el fin del mercantilismo y su reemplazo por el capitalismo fue el responsable de la mejora exponencial en las condiciones de vida de la población. Obviamente, un sistema tan benéfico para el progreso de la sociedad debería ser positivamente valorado por sus miembros. Sin embargo, esto no está sucediendo.

De acuerdo con un estudio del profesor Carlos Newland, presentado la semana pasada en la Escuela Superior de Economía y Administración de Empresas (ESEADE) (Argentina), el apoyo por el sistema capitalista viene declinando en el mundo.

En el estudio en cuestión, Newland mide el apoyo al sistema de mercado tomando como referencia la “Encuesta Mundial de Valores” y extrayendo de allí tres afirmaciones clave que los encuestados tienen que valorar.

Las proposiciones son las siguientes:

1) La riqueza genera crecimiento para todos.

2) La competencia empresarial es buena.

3) Debe incrementarse el rol del sector privado a costa del sector público.

 

Los encuestados deben puntuar las afirmaciones en una escala de 1 a 10 según estén (10) o no de acuerdo (1) con dichas afirmaciones. A mayor acuerdo, mayor se considera que es la mentalidad “procapitalista” del país en cuestión.

Cuando se aplica esta metodología a los encuestados de América Latina, se obtiene un ránking en el que Argentina se ubica al último lugar.

Puesto en el ránking regional País Escala de 1 a 10 para 2012
1 Brasil 6,2
2 Perú 6,0
3 Ecuador 5,9
4 México 5,8
5 Colombia 5,7
6 Uruguay 4,6
7 Chile 3,6
8 Argentina 3,6

Para los países de los que se tienen datos disponibles al año 2012, Brasil aparece como aquel donde más apoyo despierta en su población la economía de mercado. De cerca lo sigue Perú y, paradójicamente, Ecuador se ubica en tercer lugar. Bajando escalones, nos encontramos con México, Colombia, Uruguay, Chile (otra sorpresa) y, finalmente, Argentina.

El rechazo de Argentina por el libre mercado puede ayudarnos a comprender por qué durante la campaña presidencial no hubo ninguna referencia explícita a la liberalización de la economía y los beneficios de la desregulación. Por otro lado, también puede ayudar a explicar por qué los funcionarios del PRO más favorables a una economía de mercado y más exigentes con las cuestiones fiscales han sido dejados de lado. Evidentemente, el capitalismo en Argentina no mide bien en las encuestas.

La mentalidad anticapitalista es un fenómeno que se ha recrudecido con los años. De acuerdo con el propio estudio de Newland, en 1990 el apoyo al sistema capitalista era de 8,1 sobre 10, a la luz del fracaso que había significado el intervencionismo que llevó a la hiperinflación. Tiempo después, en 1995, el romance con el capitalismo había mermado, y la puntuación se ubicó en 6,2 sobre 10. El último año anterior a 2012, cuando se calculó el índice, fue 2006. En ese año el puntaje alcanzó el mínimo de 3,1 sobre 10. El anticapitalismo, luego del estallido de 2002 y con la “recuperación keynesiana” de Néstor Kirchner, era la norma entre la población.

Es interesante destacar que, si bien en 2012 nos ubicamos en el último escalón de la tabla de posiciones, nuestro puntaje mejoró unas décimas con respecto al 2006. Un avanzado modelo populista que ya mostraba sus fracasos puede explicar esta reversión.

Sería deseable que en la próxima medición se consolide una tendencia a favorecer el capitalismo. De no ser así, el país estará condenado.

Son las buenas políticas públicas las que pueden mejorar el desempeño de una nación, pero sin un consenso entre los votantes sobre la necesidad de una mayor apertura económica y un menor rol para el estado, estas políticas nunca llegarán, ni siquiera, a proponerse.

Iván Carrino Iván Carrino

Licenciado en Administración y Máster en Economía, Iván Carrino es Analista Económico en Inversor Global. Además, es profesor de Economía en la Universidad de Belgrano y de Economía Internacional en el Instituto Universitario ESEADE, en Buenos Aires. Síguelo en @ivancarrino.

¿Es el Partido Alianza Verde de Colombia el adalid de la anticorrupción y la ética que dice ser?

By: Angelo Florez de Andrade - @Aflorezdeandrad - Abr 14, 2017, 8:00 am
(Wikimedia)

(Wikimedia) El Partido Alianza Verde es uno de los partidos más visibles en Colombia. Luego de la elección de 2010, cuando Antanas Mockus logra llegar a segunda vuelta presidencial, el partido logró convertirse en uno de los más relevantes del país. Una de las claves del relativo éxito del partido es que varios de sus líderes han destacado por su discurso ético y anticorrupción. A pesar de su discurso purista, este partido ha tenido miembros cuestionados por la justicia. En el PanAm Post le contamos algunas de las acciones non sanctas de miembros de la Alianza Verde en Colombia. Lea más: Uribe recomendó a su exministro huir de Colombia tras acusación de soborno Partido Verde Opción Centro: entre el M-19 y el "Tuerto Gil" El Partido Alianza Verde surgió del Partido Verde Opción Centro. Este último es el sucesor de la extinta Alianza Democrática M-19, creada por varios desmovilizados de la guerrilla M-19. En 2005, Héctor Elías Pineda y Carlos Ramón González, en ese entonces líderes del movimiento, modificaron el nombre de la colectividad de Alianza Democrática M-19 a "Partido Opción Centro". En 2007, el partido es una vez más rebautizado como "Partido Verde Opción Centro". Varios de los fundadores de este nuevo partido tenían relaciones con otro desmovilizado del M-19: Luis Alberto "El Tuerto" Gil. "El Tuerto" fundaría el movimiento Convergencia Ciudadana  (hoy en día Opción Ciudadana). Luis Alberto Gil sería investigado y condenado por la justicia colombiana debido a sus presuntos vínculos con grupos paramilitares. Dentro de quienes han sido cercanos al "Tuerto Gil" en el antiguo Partido Verde Opción Centro estaría uno de sus fundadores: Carlos Ramón González. Según un portal de noticias colombiano, durante los primeros años de creación del Partido Opción Centro, la cercanía entre varios de los fundadores y Luis Alberto Gil se materializaría en el apoyo del movimiento ecologista a listas del "Tuerto" a la Asamblea en Santander. Pero los vínculos entre el antiguo Partido Verde y Convergencia Ciudadana irían más allá. En las elecciones parlamentarias de 2006, el movimiento ecologista obtendría un escaño reservado a las minorías políticas del país. El ganador de dicho escaño sería Rodrigo Romero, quien trabajó para el exgobernador de Santander Hugo Aguilar. Aguilar, policía retirado y comandante del Bloque de Búsqueda, fue gobernador de Santander con el apoyo de Convergencia Ciudadana. El político santandereano también sería investigado y condenado por tener vínculos con paramilitares. Lea más: Políticos, fundaciones, corporaciones y contratos con el gobierno Santos   ¿Los principios por encima de cualquier cosa? Dadas las importantes victorias electorales del Partido Verde Opción Centro, un grupo de políticos independientes del país buscaron un pacto con este partido en el año 2009. Se trataba de los ex alcaldes de Bogotá Luis Eduardo Garzón, Antanas Mockus y Enrique Peñalosa. A pesar de los vínculos entre Convergencia Ciudadana y el Partido Verde Opción Centro, los mencionados políticos decidieron pactar con el cuestionado movimiento político. En 2010, Antanas Mockus sorprendió a muchos ciudadanos con un importante apoyo electoral que lo llevaría a la segunda vuelta presidencial. Una de las causas de su ascenso electoral tuvo que ver con su discurso anticorrupción en un país sacudido por escándalos como la parapolítica, la yidispolítica y las interceptaciones ilegales. En esa elección, Mockus y sus aliados serían contundentes al criticar a Juan Manuel Santos y al uribismo. A pesar de la derrota de Mockus en la segunda vuelta presidencial, el partido permanecería unido, aunque no por mucho tiempo. En las elecciones locales de 2011, Enrique Peñalosa, en ese entonces miembro del Partido Verde, buscó el apoyo de varios movimientos uribistas. Este apoyo causó la retirada de Mockus y varios de sus aliados del partido. Desde entonces, gran parte del Partido Verde decidió apoyar a Santos, quien ese entonces era apoyado por el uribismo. Líderes verdes como Alfonso Prada, Luis Eduardo Garzón y Jorge Eduardo Londoño recibirían importantes cargos burocráticos en la administración Santos. Antanas Mockus también terminaría respaldaldando la administración Santos. Lea más: Las frases más cínicas de los políticos del establecimiento colombiano El Partido Verde y el carrusel de la contratación El “Carrusel de la contratación“ es uno de los peores escándalos de corrupción de la historia de Bogotá. Esta red de corrupción envolvía a políticos del país que habían asignado contratos al Grupo Nule. Este grupo empresarial había obtenido varios de los más importantes contratos en la ciudad gracias al uso de sobornos. Producto de esta trama de corrupción, Bogotá habría perdido cerca de COP $ 2,2 billones(USD  $ 686.636.569 con la actual tasa de cambio). Un exconcejal del Partido Verde, José Juan Rodríguez fue vinculado y condenado debido a su participación en el Carrusel de la Contratación. Se considera que Rodríguez habría intervenido en la celebración de contratos públicos. El Partido Verde habría expulsado a Rodríguez, aunque después de la reclusión del político. Las acusaciones sobre Antonio Sanguino Sin embargo, Rodríguez no es el único político verde acusado de haber participado en el Carrusel de la contratación. El concejal Antonio Sanguino ha sido acusado por exsubdirector jurídico del IDU, Inocencio Meléndez, así como por el excontratista Emilio Tapias de haber participado en el Carrusel de la contratación. Según Tapias, Sanguino habría estado involucrado en varios casos de corrupción tanto en la administración Garzón como en la de Samuel Moreno. En 2015, los investigadores de la Procuraduría habrían dejado prescribir los tiempos de las investigaciones en el caso de Sanguino y otros concejales. De acuerdo con un conocido diario colombiano, ciertas declaraciones relacionadas con la presunta culpabilidad de algunos concejales no fueron tenidas en cuenta por los procuradores encargados del caso en el material probatorio.  No obstante, en ese mismo año, la Procuraduría reabriría los casos de doce concejales, incluido el de Sanguino. En 2017, Juan Carlos Calderón España abogado de la veeduría nacional "Recursos Sagrados", solicitó a la Fiscalía colombiana investigar a varios concejales bogotanos por su presunta responsabilidad en el caso Odebrecht. En esta lista está incluido Sanguino. Según Calderón España, el concejal bogotano debe ser investigado por su presunta recepción de dinero para la asignación del contrato túnel Tunjuelo-Canoas de manos de Odebrecht. Sanguino niega cualquier responsabilidad en ambos casos. Lea más: Capitalismo de Estado y corrupción en Brasil: entienda el caso Lava Jato Conclusión Los partidos políticos colombianos viven una crisis de favorabilidad. Según una encuesta realizada por la firma Gallup, 79 % de los colombianos tiene una imagen negativa de los partidos políticos. De acuerdo a la mencionada encuesta, tan sólo un 14 % de los encuestados tiene una imagen positiva de los partidos. En este contexto, la renovación política del país se presenta complicada. El establecimiento colombiano eleva las barreras electorales, evitando la aparición de nuevos partidos políticos. Vale la pena recordar que ciertos líderes políticos han renunciado a conformar nuevos partidos debido a las restrictivas leyes para hacer política independiente. Este es el caso de Antanas Mockus, Enrique Peñalosa y Luis Eduardo Garzón. Los llamados "trillizos" decidieron hacer una coalición electoral con un movimiento cuestionado por su cercanía con "el Tuerto Gil". A pesar de su discurso en defensa de los valores, muchos de los líderes del Partido Verde decidieron apoyar al establecimiento político. Enrique Peñalosa aceptó el apoyo de Uribe en su campaña de 2011. Luis Eduardo Garzón aceptó un cargo en el gobierno Santos. Pero más grave aún, el Partido Verde decidió aceptar a personajes políticos cuestionados por la justicia.

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