
El régimen cubano tildó de «inaceptable» e «infundada» la decisión del Gobierno estadounidense de expulsar a 15 diplomáticos cubanos del país norteamericano tras los misteriosos «ataques acústicos».
«El Gobierno de los Estados Unidos, con estas acciones políticamente motivadas e irreflexivas, es el responsable del deterioro presente y probablemente futuro de las relaciones bilaterales», manifestó el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, el pasado martes 3 de octubre durante una rueda de prensa en La Habana, capital de Cuba.
Asimismo, Cuba denunció «esta decisión infundada e inaceptable, así como el pretexto utilizado para justificarla al afirmarse que el Gobierno de Cuba no adoptó todas las medidas adecuadas para prevenir los ataques», y exhortó a las autoridades estadounidenses a «no continuar politizando este asunto».
Para Cuba la politización de los presuntos «ataques» podría «provocar una escalada indeseada» y «enrarecer» aún más las relaciones bilaterales.
#BrunoRguez: The US Government reacts in a hasty, inappropriate and unthinking way on facts for which #Cuba has no responsibility whatsoever pic.twitter.com/0m4qEwnC3f
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) October 4, 2017
Medida del gob. #EEUU de reducir personal diplomático de #Cuba en Washington tiene carácter político https://t.co/OSIK0sLjlg #CubaUS pic.twitter.com/y1U5fHi4tX
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) October 3, 2017
El Departamento de Estado anunció la expulsión como “reciprocidad” por la retirada estadounidense de La Habana, y proporcionó “una lista” de funcionarios que deben salir del país en un plazo de siete días.
La decisión del Departamento de Estado se produjo a pesar de que Estados Unidos no ha acusado a Cuba de estar detrás de los incidentes, aunque sí ha advertido, en reiteradas ocasiones, que La Habana es responsable de la seguridad de los diplomáticos extranjeros; esto, bajo la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas.
El Gobierno norteamericano ya había pedido a dos diplomáticos cubanos que se fueran de suelo norteamericano como forma de protesta ante el fracaso de La Habana en cuanto a la protección de sus diplomáticos.
Además, emitió una alerta de viaje a la isla y anunció que reduciría en un 60 % su personal diplomático en la embajada estadounidense en La Habana.
Fuentes: Cubanet, El Nuevo Herald.
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