Religiosos nicaragüenses, los nuevos héroes de la resistencia

Los sacerdotes no solo han pedido de palabra el cese de la represión, sino que incluso han sido capaces de ponerse frente a las fuerzas de choque para evitar más derramamiento de sangre

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«Comenzaron a llegar muchos jóvenes llorando, desesperados. Luego se escucharon los ataques más fuertes y fue cuando el padre (Raúl) Zamora salió a buscar a los que no podían salir del campus». (Twitter)

Los nicaragüenses llevan poco más de noventa días en la lucha por la justicia y democratización de su país, y a medida que la represión aumenta y la crisis se agudiza, más son los valientes que con sus acciones han terminado convirtiéndose en símbolos de heroísmo para la resistencia.

Juntos a otros religiosos, Erick Alvarado Cole, vicario de la parroquia Divina Misericordia de Managua, es uno de los que se convirtió en un héroe para la sociedad civil, porque aun sin capa ni armas consiguió proteger a un centenar de jóvenes.

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El sacerdote le ofreció refugio a estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) que huían del ataque que se llevaba a cabo en contra de la sede central de la institución educativa donde estaban atrincherados unos 200 jóvenes.

La parroquia, que se encuentra a 600 metros de la UNAN, está ahora repleta de orificios tras haber sido asediada por las fuerzas de choque del régimen de Daniel Ortega.

«Comenzaron a llegar muchos jóvenes llorando, desesperados. Luego se escucharon los ataques más fuertes y fue cuando el padre (Raúl) Zamora salió a buscar a los que no podían salir del campus. Bajo las balas hizo varios viajes de la parroquia a la universidad», dijo Alvarado.

Según comentó, varios estudiantes llegaron heridos a la parroquia, incluido Yerald Vázquez quién llegó con disparos en la cabeza y murió horas más tardes. “Fue un dolor muy grande ver la sangre correr en la sala de nuestra casa cural. Se siente impotencia. ¿Qué podíamos hacer? Orar, confiar en Dios. ¿Cómo podíamos detener eso?”, narró.

El cardenal Leopoldo Brenes, representante del Vaticano en Nicaragua, junto al sacerdote polaco Stanislaw Sommertag, trataron de negociar con el Gobierno el fin del ataque y la liberación de los estudiantes; sin embargo, no fue sino hasta 17 horas después que consiguieron liberarlos.

Alvarado cuenta que durante el ataque los tiros lograron perforar incluso un lienzo de un Cristo, y aseguró que se mantendrá así para dejar evidencia del sufrimiento de la Iglesia y del pueblo de Nicaragua.

Las heróicas acciones de la Iglesia nicaragüense han quedado demostradas ya en diversas ocasiones, no solo por su intento de encontrar una solución a través de un diálogo nacional pacífico, sino también por haber pasado reales defensores del pueblo.

Los sacerdotes no solo han pedido de palabra que liberen a los manifestantes y cesen la represión, sino que  han sido capaces de ponerse frente a las fuerzas de choque para evitar la violencia.

Por este tipo de acciones algunos sacerdotes ya han sido perseguidos, amenazados e incluso golpeados. “Han perdido la racionalidad, el sentido, están llegando a niveles que difícilmente se han visto en la historia de nuestro país, atacando a gente que está llegando de manera pacífica”, opinó  el presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri.

El régimen ha tratado de criticar el papel que han tenido estos sacerdotes y ha profanado al menos 7 templos católicos. Sin embargo, Alvarado señaló que «en ningún momento puede decirse que la Iglesia sea golpista; lo que está buscando la Iglesia es colaborar para que el país vuelva a la paz y se solucione toda esta situación (..) La misión que ha estado realizando la Iglesia es esa: mediar para buscar la solución que implique menos sufrimiento, menos muerte para los nicaragüenses».

Por su parte, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ya ha advertido de la existencia de una “campaña de estigmatización” contra la Iglesia Católica en Nicaragua y respaldó su labor.

Paulo Abrão, secretario ejecutivo de la CIDH, no solo alabó la labor de la Iglesia y “la función que han cumplido de proteger la vida de las personas con sus propias vidas”, sino que además resaltó que «preservar el rol de la Iglesia es fundamental para generar las condiciones para la continuidad del diálogo, ellos son los actores clave, porque son los mediadores de ese proceso, desprestigiarlos significaría enflaquecer la vía del diálogo».

Cabe recordar que, de acuerdo a la Asociación Nicaragüense Por Derechos Humanos (ANPDH), ya son más de 350 fallecidos en el país centroamericano, lo que representa la mayor crisis política de la nación desde el triunfo de la revolución sandinista hace cuatro décadas.

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