Raúl Castro: de dictador a titiritero del siguiente gobernante

Activista plantea que Raúl Castro seguirá en el poder y usará civiles como fachada para gobernar tras bambalinas.

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“Díaz-Canel fue elegido por Raúl como fachada para limpiar la imagen de la Junta, pero el poder continuará ejerciéndose de su oficina”. (FotoMontaje de PanAm Post)

Falta menos de un mes para que Raúl Castro abandone oficialmente el poder en Cuba y todavía no se sabe quién será su sucesor, con lo cual surge la inquietud de si el poder cambiará de mando o si la sucesión será un instrumento para perpetuar a Raúl, heredero de la dinastía Castro.

Para comprender mejor sobre el pasado, presente y futuro de la política cubana, además de las contradicciones con sus coidearios en el resto del continente, PanAm Post consultó a Andrés Alburquerque, activista del Afro Cuban Forum.

Según Alburquerque, “El plan de Raúl es tener una marioneta y seguir en el poder hasta su muerte, así como dejar a sus familiares a salvo de eventuales represalias legales”. Pero no necesariamente se cumplirá su plan, en especial cuando su salud lo abandone definitivamente.

La situación cubana es muy compleja, dice Albuquerque, y tiene la impresión de que la Junta está negociando e intentando negociar con Washington la posibilidad de no colapsar.

“Cuando reina tanto silencio entre las dos capitales normalmente algo se cocina y los sicarios han estado siempre mucho más dispuestos a negociar con los halcones que con las palomas”, agrega.

Muchos desconocen que fueron los hermanos Castro quienes derrocaron el Gobierno del primer presidente hispanoamericano afrodescendiente, como lo fue Batista y cómo ahora dicha familia ha monopolizado el poder, cual dinastía.

“La proverbial demagogia de la izquierda y sus acólitos nos describe un mundo en el que la derecha es racista y ellos son los tolerantes no solo en términos de razas y grupos étnicos, sino en lo tocante a las inclinaciones de todo tipo”, dice Alburquerque.

“Basta ver cómo la señora Clinton, tratando de justificar su vergonzosa derrota, culpa a todo el mundo de esta y llama a los que votamos por Trump racistas e ignorantes. Es irónico que esta corrupta señora me acuse a mí, que soy negro, de odiar a los afroamericanos. Según ella los que votamos por el actual presidente somos así”, afirmó, y agregó: “Muchos en América Latina ignoran que el partido de la esclavitud y del KKK es el demócrata y no el republicano”.

“Donde sea que la izquierda ha logrado imponer su voluntad ha reinado la división de la familia; la represión a todo lo distinto y el racismo”, afirma.

Sostiene que en realidad desde la URSS hasta Cuba los homosexuales y personas religiosas fueron recluidas en campos de concentración. El autor cubano Pablo Milanés y el exjefe de la Iglesia católica en la isla Jaime Cardenal Ortega y Alamino son sobrevivientes de tal abuso.

No obstante, plantea que los prejuicios y los rezagos de todo tipo existen a ambos lados del espectro ideológico y por eso “Es fundamental que no permitamos a la izquierda revisar y manipular la historia”.

Lo dice con conocimiento de causa, pues se crió en el seno de una familia del Partido Socialista Popular (los comunistas antes de Castro).

Sus posturas de crítica constructiva dejaron a Alburquerque sin empleo y le vetaron toda posibilidad de trabajar, un fenómeno común en Cuba y en cualquier régimen donde el control estatal es tan fuerte que quienes están en el Gobierno deciden quién trabaja y quién no.

Dicho por el propio Trotsky, líder del ejército rojo y amante de Frida Kahlo, perseguido y asesinado en una de las purgas del líder de su partido, Stalin: “En el capitalismo, quien no trabaja no comerá; en el socialismo, quien no obedece no comerá”.

Por eso en 1988 Alburquerque se exilió. Y ahora que goza de libertad de expresión nos dice que así como el socialismo soviético tuvo sus purgas, también lo tuvo el cubano.

El actual primer vicepresidente de Cuba, Diaz-Canel, logró escapar de una, pese a su cercanía con Roberto Robaina, quien fue destituido de su cargo como ministro de Relaciones Exteriores.

De acuerdo con Alburquerque, el posicionamiento de Díaz-Canel como favorito es con el fin de “evitar la desconfianza de los históricos y el generalato”.

“Hay una versión según la cual algunos elementos cercanos al poder estarían empujando la hipótesis de colocar a Diaz-Canel como presidente del Consejo de Estado y a Rodríguez Parrilla como presidente del Consejo de Ministros, como en los tiempos de la URSS. Brezniev, Podgorni y Kosiguin”, afirma.

En vista de que apenas tiene tres años de experiencia militar, plantea que Díaz-Canel suple la necesidad de “limpiar” la imagen de la Junta; “elegido por Raúl como fachada, pero el poder por ahora continuará ejerciéndose desde su oficina”. Así, con rostro civil, el régimen militar “controlaría tras bambalinas”.

Distingue a los militares de los “históricos”. Por ejemplo, Ramiro Valdez, Guillermo García y Machado Ventura no tienen la menor experiencia militar ni tropas bajo su mando. Por eso no habla de candidatos viables, sino “utilizables”, como Rodrigo Malmierca, Asea, entre otros.

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