Encierro y censura, saldo del día del trabajador en Cuba

Represión y miseria: un padre cubano fue condenado a encierro psiquiátrico por ondear bandera de EEUU, y su hijo por llevarle carne al "hospital"

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Un año después de haber ondeado la bandera de EEUU durante el acto oficial del primero de mayo, Daniel Llorentes sigue recluido. (FotoMontaje de PanAm Post)

Este primero de mayo, día del trabajador, se cumplió el primer aniversario de la detención y posterior encierro en un hospital psiquiátrico de Daniel Llorente, el cubano que se atrevió a provocar a la dictadura corriendo delante del acto cívico del partido comunista nada menos que con una bandera de los EE. UU. Fiel a los principios socialistas de redistribución, la pena la paga no solo él sino también su familia. Su hijo, Eliézer, fue detenido camino a llevar alimentos para su padre.

“Nuestra fuerza es la unidad” ondeaba la bandera del Partido Comunista en el acto del día del trabajador. Por ello, la contravención de Llorente comienza cuando actuó solo, por voluntad propia, contra lo establecido, contra lo enseñado por el Che Guevara; “¡Los jóvenes deben aprender a pensar y actuar como una masa. Es criminal pensar como individuos!”.

Los videos en el acto muestran que Daniel fue derribado al piso tanto por civiles como por miembros de la seguridad del Estado por “difundir propaganda enemiga”. Él indica que fue transportado a una ambulancia, atado las manos con su propio cinturón y golpeado hasta llegar a una estación policial donde permaneció un mes, hasta que fue encerrado en un hospital psiquiátrico en la sala designada para asesinos.

Psiquiatría punitiva al estilo soviético

Desde Marx, se ha planteado que para que el socialismo sea posible es necesario que surja un hombre nuevo; ya que el existente todavía piensa por y para sí mismo. Para este fin, desde la adolescencia el régimen Castrista saca a los jóvenes de sus hogares y escuelas para ser parte de las escuelas rurales donde aportan a la revolución con mano de obra impaga. Cuando el adoctrinamiento no alcanza, la desobediencia, la incapacidad de poner encima de sí mismo a la revolución, se “rectifica” con tratamiento psiquiátrico.

 Un año después de ondear la bandera de EE.UU., Llorente sigue en el hospital psiquiátrico conocido como Mazorra. Ahí, pese al clima cálido propio del Caribe, ha habido casos de muertes masivas por hipotermia (frío); dado que no le dan abrigo ni comida a los pacientes.  Los empleados fueron acusados de robar los suministros, ellos alegaron que no había; exponiendo así tanto la miseria que hay en Cuba como el fracaso del supuesto “sistema de salud de vanguardia”. Ya en octubre del 2017, cuando la Fundación Memorial Víctimas del Comunismo reclamó”la liberación del prisionero político”, condenó la metodología del régimen de aplicar “la psiquiatría punitiva de estilo soviético”; pues encierra a los individuos con fines políticos.

 

Condena por posesión de carne

Ahora la condena se extiende al hijo de Llorente, Eliézer. El domingo 30 de abril, víspera del día del trabajador, fue arrestado por la Seguridad del Estado.

De acuerdo a la madre de Eliézer y esposa de Daniel, le indicaron que su hijo sería liberado después del desfile del primero de mayo. Por lo cual, ella indica que su hijo fue detenido para evitar que pueda manifestarse en esa fecha para exigir la liberación de su padre.

Sin embargo, la versión oficial es que la detención fue por transportar “una carne”; ya que iba a llevarle comida a su padre. Todavía no se ha determinado si fue carne de res o de cerdo, lo cual podría agravar la penalidad del delito. Pues la carne de res es sagrada en Cuba, al punto que su venta es prohibida fuera de espacios designados y a quienes no tienen autorización de consumo. Asimismo, matar una vaca tiene mayor pena que matar a una persona.

Es un bien tan valioso que en las provincias orientales ha desatado robos en casas donde habitan niños, pues solo los niños menores de seis años y las personas con dieta médica tienen acceso al bien preciado.  Y la escasez de carne de cerdo ha provocado un frenesí de compras, por parte de quienes reciben remesas del extranjero, ante el miedo que pueda surgir un nuevo periodo especial; como el que hubo cuando la isla sufrió su mayor escasez, tras la caída de la Unión Soviética y Cuba perdió a su mayor inversor.

Resulta inaudito que dependiendo de cuál animal provenga que la carne se pueda o no tomar acciones contra el joven. Del mismo modo que la bandera cubana que portaba su padre en el pecho le otorga inmunidad, mientras que ondear la bandera de un país vecino -determinado enemigo por la revolución de los Castro- le condenó no solo a la privación de su libertad y golpizas sino la condena de reclusión en un hospital psiquiátrico -rodeado de asesinos- que no cumple con condiciones mínimas de salubridad.

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