Temor demócrata: republicanos arrasaran voto latino por enfrentar a Maduro

Mientras millones de venezolanos huyen del socialismo en Venezuela, el partido demócrata defiende ese sistema y obstaculiza ayudar a enfrentar a Maduro

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(Fotomontaje de PanAm Post)

Los latinos en EE. UU. son la minoría más grande y por tanto su presencia genera influencia política. Por eso, el manejo de la crisis venezolana podrá consolidar votos para el partido que lo aborde. Si Donald Trump se consolida como el presidente que apoyó la salida de Nicolás Maduro, el partido demócrata teme que los venezolanos nacionalizados voten republicano.

El estado de la Florida es uno de los más influyentes al momento de contar votos en la carrera presidencial, debido al voto por colegio electoral. Al ser la ciudad de Miami el lugar con mayor concentración de venezolanos, el manejo de la crisis en su país, podría generar no solo influencia sino una diferencia política.

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The New Yor Times anuncia este fenómeno como un «territorio peligroso» para los demócratas. Ya que así como el exilio cubano ha favorecido al partido republicano por enfrentarse a la dictadura de los Castro, hoy lo hacen contra Maduro en Venezuela.

Pues mientras dentro del partido demócrata figuras como Bernie Sanders, que aspiraba a la presidencia de EE. UU. y la recientemente elegida legisladora Alexandria Ocasio Cortez, defienden el socialismo y buscan afirmarlo dentro del partido, el presidente Trump, del partido republicano, en su último discurso anual ante la Nación anunció que EE. UU. nunca será socialista y que fue ese sistema el que empobreció a la nación más rica de Sudamérica: Venezuela.

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De modo que los exiliados venezolanos pueden observar que uno de los partidos ofrece las mismas políticas económicas que volvieron a Venezuela lo que es hoy, provocando así su exilio, mientras el partido contrario promete combatirlo.

Desde la raíz del socialismo científico, de la mano de Karl Marx, el socialismo exige ser precedido por el capitalismo. Pues para la «redistribución de la riqueza» y la centralización de los medios de producción, es necesario producir riqueza primero.

Con lo cual los EE. UU., el país más rico del mundo, es suelo fértil para una revolución de esas magnitudes.

Stand With Venezuala

We stand with the people of Venezuela and we resolve that America will NEVER be a socialist country.

Posted by Donald J. Trump on Thursday, February 7, 2019

Entre los jóvenes idealistas que nunca han pasado necesidades, las injusticias del mundo y la afamada desigualdad, un sistema político y económico que quita a los ricos para dar a los pobres suena ideal. Lo que desconocen es que cuando hay socialismo, como sucede en Venezuela, la igualdad se logra masificando la pobreza, desapareciendo la clase media y convirtiendo a los revolucionarios, a quienes están en el poder, en la nueva oligarquía.

Tras la muerte de Hugo Chávez, quien implantó el socialismo en su versión bolivariana en Venezuela, el 48,4% de la población era pobre. Con su sucesor a cargo, Nicolás Maduro, es el 87%.

Es decir, el socialismo logró que haya mayor igualdad que en cualquier otro país del continente, a la par de Cuba, donde impera la misma ideología y sistema. Lo que no dicen los ideólogos es que dicha igualdad se logra masificando la pobreza.

De echo, más del 60 % de los venezolanos se acuesta a dormir con hambre, 63,2 % de los adultos come dos veces del día para que sus hijos puedan comer más.

Debido a esta falta de alimentación, desde el 2017 al venezolano promedio perdió 11,4 kilos de peso. Y no solo que comen poco sino que no tienen acceso a comidas saludables. De acuerdo con la Encovi (Encuesta de Condiciones de Vida), el 70,1 % de los hogares no tienen dinero para comidas saludables.

Ahora, lejos de esta situación precaria, los venezolanos que huyeron en busca de una mejor vida, se encuentran con un partido político que no solo obstaculiza resoluciones presentadas por el partido rival para enfrentar a Maduro, como sucede actualmente, sino que ese mismo partido, el demócrata, tiene entre sus filas a quienes defienden abiertamente al socialismo.

Y esto le podría costar muy caro al partido que dice apelar a las minorías étnicas, pues los latinos son la minoría más grande y entre dichos migrantes hay exiliados de regímenes socialistas que llegaron a los EE. UU. para prosperar, no para volver a la precaridad.

En las elecciones del 2016, el voto cubano fue definitorio en el estado de Florida y por tanto a nivel nacional. Lo mismo sucedió en las elecciones de medio término, donde se votan legisladores y legislación.

Tanto así, que pese a no tener influencia internacional, a Comisión del Condado de Miami-Dade, votó unánimemente para reconocer al líder opositor Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela.

Por ello, The New York Times advierte que la presión del presidente Trump sobre Maduro para que abandone el poder, despierta temor entre los demócratas. Pues podría lograr que los venezolanos sean republicanos leales, como lo son la mayoría de los cubano-americanos.

Tomando en cuenta el exilio de Nicaragua, donde sigue la represión el ex-guerrillero Daniel Ortega en el poder, son cada vez más las comunidades de migrantes que escaparon del socialismo para evitarlo, no para reproducirlo; como pretenden cada vez más demócratas.

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