Asesora de Correa confiesa sobornos que incriminan al expresidente

Ya está en prisión el exvicepresidente, una ministra y un asesor jurídico están bajo arresto domicilario, por corrupción vinculada a Odebrecht

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La exasesora de Rafael Correa confesó su complicidad en el caso Sobornos 2012-2016 vinculados al partido de Gobierno. (Fotomontaje de PanAm Post)

La exasesora de Rafael Correa, Pamela Martínez, confesó su complicidad en el caso Sobornos 2012-2016. El caso indaga el origen de los fondos de la campaña utilizados en la reelección presidencial de Correa, por tanto el testimonio es clave para apresar funcionarios de alto rango, incluido el expresidente de Ecuador.

Parte del dinero utilizado en la campaña habría provenido de la misma fuente que llevó al expresidente de Perú, Alan García, a quitarse la vida: la constructora brasilera Odebrecht.

Exasesora incriminó directamente a Correa

A lo largo de una hora y 12 minutos, Martínez declaró todo lo que sabía y detalló explícitamente que en 2013, Correa le ordenó llevar registros de aportes para Alianza PAIS por las campañas de las elecciones de 2014. Mientras ejercía sus funciones, dijo que Correa le pedía actualizaciones de la información por medio de susurros al oído.

Hacia el fin del Gobierno, en el 2017, Correa llamó a Martínez para preguntar si había eliminado la evidencia. El registro escrito estaba en archivo de Excel, manejado por la asistente de Martínez, Laura Terán, ahora procesada por sus vínculos con la red de corrupción.

Martínez develó que el exsecretario Jurídico de la Presidencia de Correa, Alexis Mera, recibió 200 000 dólares de Geraldo Pereira de Souza, colaborador de José Conceição Santos, exdirectivo de Odebrecht.

Cabe señalar que por sus vínculos con la red de corrupción de Odebrecht, ya está en prisión el vicepresidente de Correa, Jorge Glas y luego elegido para ocupar el mismo rol junto al actual presidente, Lenín Moreno.

De modo que la corrupción en el Gobierno Correa ya tiene un repertorio presidiario que podría ampliarse. Según Martínez, Glas fue quien le delegó a ella la función de recibir dinero de empresas como Azul, Odebrecht, Equitesa, Fopeca, Hidalgo e Hidalgo, Sanrib y SK.

La siguiente correísta en ir a la cárcel fue la vicepresidente del Parlamento, Viviana Bonilla, quien, según Martínez, recibió 300 000 dólares por parte de las empresas Equitesa y Odebrecht, al igual que la ministra de Transporte y Obras Públicas, María de los Ángeles Duarte.

La exministra Duarte y el exsecretario jurídico del Gobierno Correa, Alexis Mera, ya estaban bajo detención domiciliara, y esta información podría confirmar su condena.

El pasado miércoles 7 de agosto, la fiscal General, Diana Salazar, anunció públicamente la petición de prisión preventiva por el delito de soborno que pesa contra el expresidente y varios de sus exministros que, al igual que Correa, están fuera del país y prófugos de la justicia.

Correa ya tiene una orden de Interpol por secuestro de opositor

No es el único caso que pesa contra Correa. También está bajo investigación por el secuestro de un legislador de la oposición (el caso Balda), cuya maniobra habría sido financiada con fondos públicos y ejecutada en territorio colombiano, lo cual agregaría otro crimen para agravar su condena: cohecho y malversación de fondos públicos.

Ahora, su propia exasesora confesó haber creado archivos para manejos de la campaña electoral, donde el principal beneficiado fue el candidato a la presidencia: Rafael Correa.

La exasesora presidencial declaró por más de una hora. Se excusó apelando a su ignorancia y dijo que la inexperiencia política y «el no darse cuenta de que la estaban utilizando la llevaron a cometer errores y a esta situación».

Correa dice ser inocente

Por su parte, el expresidente niega toda evidencia en su contra y afirma su inocencia. Expuso en redes sociales el cuaderno donde su exasesora habría apuntado los aportes que recibió la campaña.

Mientras continúa la investigación, Correa sigue en Bélgica, país natal de su esposa. Ya que pesa sobre él una orden de prisión preventiva por soborno. Volver a Ecuador significaría quedar bajo arresto.

Si la justicia logró apresar al vicepresidente de turno, es cuestión de tiempo que Correa, que ya no goza de inmunidad diplomática, termine en la cárcel por alguno o todos los delitos de los cuales es acusado.

Esto, a su vez, dejaría en claro cómo a lo largo de una década la «revolución ciudadana», del socialismo del siglo XXI, rompió con el orden republicano. Pues expondría que el Poder Judicial estuvo, junto al Poder Ejecutivo, en manos de Correa.

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