Dictadura castrista permite compras en dólares para mantenerse a flote

Régimen comunista habilita venta en dólares en locales a cargo del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias

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Cubanos miran electrodomésticos que pueden comprar en dólares, ahora que el régimen busca recaudar divisas. (EFE)

El dólar americano, la moneda del «imperialismo yankee» que ha sido el enemigo jurado del régimen comunista en Cuba, ahora se acepta como forma de pago en la isla. No se trataría de una medida de apertura, sino un mecanismo de la dictadura para apropiarse de los dólares que envían los exiliados, y así buscar más recursos para sostenerse ante la crisis que enfrenta.

Como represalia por el rol del régimen comunista cubano en la represión cometida en Venezuela, el Gobierno de EE. UU. de Donald Trump canceló la llegada de cruceros a la isla, limitó vuelos turísticos y redujo el límite de remesas enviadas desde el exilio, lo que limitó los ingresos de la dictadura. Por esta razón el castrismo se vio en la obligación de habilitar la compra en dólares para permitir la circulación de la divisa en la isla.

Para recuperar esos dólares, ahora las vallas publicitarias de «socialismo, patria o muerte» tendrán que convivir con tiendas que venden en dólares para que el régimen pueda acumular divisas en su red de comercios. Esos dólares le permiten a Cuba tener recursos para sus operaciones financieras internacionales, sobre todo para el pago de la deuda y la compra de alimentos.

En vista que el sistema socialista monopoliza la producción, los cubanos no tienen la capacidad de abastecerse de alimentos y dependen de la importación, controlada por el régimen.

Hasta el momento, en la primera semana de ventas en dólares, los electrodomésticos que se han destacado en la venta han sido las congeladoras externas de alimentos (freezers), a la par del aire condicionado, con un costo promedio de 360 dólares por unidad.

Aunque ahora son más económicos por su precio en dólares, estos electrodomésticos siguen siendo inalcanzables para la mayoría de los cubanos. Recién en julio del 2019 hubo una actualización del sueldo mínimo mensual, que ahora es de 400 pesos (16 dólares), mientras que el salario promedio mensual se elevó a 1 067 pesos (42 dólares).

A esto se suma que las sanciones de Trump incluyeron un límite sobre las remesas que los exiliados envían a Cuba, de máximo 1 000 dólares en tres meses, lo cual equivaldría a 333 dólares por mes, un poco menos de lo que cuesta un aire condicionado. Quienes tienen familia en el exterior pueden aspirar a ello, pero adquirir estos productos solo con un suelo cubano es casi imposible.

No es una medida de libertad económica, sino una ampliación del monopolio estatal

Para realizar las compras en dólares es necesario hacerlo con tarjeta de débito emitida por un banco que opera dentro de la red estatal, así el régimen tiene registro de los compradores. Es decir, bajo ningún concepto se trataría de una medida que libera la economía, todo lo contrario, se aumenta el control y monopoliza el comercio.

De hecho, el control sobre la divisa es tal que ya existen denuncias sobre la imposibilidad de extraer dólares de las cuentas bancarias particulares y solo se pueden realizar compras en los locales autorizados, así lo informa Diario de Cuba.

Además, el control gubernamental se extiende al punto que compite de forma desleal con el comerciante particular, que vende en pesos cubanos. Ahora compite con las tiendas oficiales del régimen que venden en dólares. Y los precios en dólares resultan mucho más convenientes para los cubanos. De modo que la supuesta apertura hacia nuevas divisas lo que hace en realidad es monopolizar aún más la concentración de la riqueza en las manos de la revolución.

En teoría, el socialismo propone poner las fuerzas de producción a cargo de la revolución, el partido y el Estado. En la práctica, en Cuba se cumple a cabalidad.

Los cubanos financian su represión con dólares

De hecho, el comercio está a cargo del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), manejado por guerrilleros devenidos en militares. Entonces ahora los cubanos no solo entregan sus dólares al régimen, sino que además financian a las mismas fuerzas que les reprimen en caso de manifestar cualquier señal de inconformidad.

Bajo el MINFAR operan dos corporaciones, Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA) y Cimex, denominado como un «grupo empresarial privado de capital estatal cubano«. Ambas fueron fundadas en 1978 y coordinan empresas manejadas por militares para resguardar, por la fuerza, los bienes de producción que mantienen al régimen a flote, tanto con recursos como por medio de la intimidación.

Se dedican a realizar desde importaciones hasta ventas minoristas. De modo que todo el comercio con Cuba y en Cuba está no solo regulado, sino intervenido por las Fuerzas Armadas.

Así que ahora, en medio de la precaria situación económica que atraviesa Cuba, el régimen, en lugar de mejorar la economía de los cubanos, lo que hizo fue dificultar las ventas de los comerciantes autónomos y financiar a las Fuerzas Armadas Revolucionarias a su servicio que tienen como función reprimir a la población para mantener a la dictadura a flote.

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